La denuncia contra Mark Symmonds, director del nivel primario del St George’s College, sumó en las últimas horas una respuesta institucional. A través de un comunicado enviado a LA NACION, las autoridades del tradicional colegio inglés se refirieron por primera vez al caso que tomó estado público y fijaron posición frente a la situación, al tiempo que confirmaron que el directivo dejará de participar de manera inmediata de todas las actividades vinculadas con la institución.
En el texto, el establecimiento aclaró que el episodio denunciado habría ocurrido fuera del ámbito escolar y sin relación con integrantes de la comunidad educativa del colegio. Al mismo tiempo, remarcó su rechazo a cualquier conducta vinculada con la violencia, el maltrato o el hostigamiento y sostuvo que esos comportamientos son incompatibles con los valores que promueve la institución.
“St George’s College ha tomado conocimiento de las informaciones difundidas en distintos medios de comunicación respecto de un incidente que habría tenido lugar el pasado jueves 18 de junio en un establecimiento gastronómico de la Ciudad de Buenos Aires, en el cual se vería involucrado el director del Nivel Primario, Mark Symmonds”, señala el comunicado difundido por las autoridades.
Tras tomar conocimiento de la repercusión pública del caso, la institución consideró necesario realizar una serie de precisiones debido a que distintas publicaciones periodísticas mencionaron el cargo que Symmonds ocupa dentro del establecimiento educativo. En ese contexto, indicó que los hechos denunciados habrían ocurrido en un ámbito completamente ajeno a la actividad escolar y fuera del entorno de la comunidad del St George’s College.
“Deseamos expresar nuestro más absoluto rechazo a cualquier forma de violencia, maltrato u hostigamiento. Este tipo de conductas resulta incompatible con los valores que sostienen nuestra institución y nuestra comunidad educativa”, expresaron las autoridades del colegio.
El establecimiento sostuvo además que no cuenta con información propia sobre lo sucedido más allá de los datos que trascendieron públicamente y de las explicaciones brindadas por el propio directivo. Según indicaron, las distintas versiones conocidas hasta el momento presentan diferencias sustanciales entre sí.
“Desconocemos los pormenores de la situación más allá de los trascendidos periodísticos y de la versión que ha brindado el propio Sr. Symmonds a las autoridades del colegio, versiones que, por otro lado, difieren sustancialmente entre sí”, afirmaron.
Sin pronunciarse sobre el contenido de la denuncia ni sobre la veracidad de los hechos señalados, las autoridades consideraron importante aportar información respecto del desempeño profesional que Symmonds tuvo dentro de la institución. En ese sentido, aseguraron que durante el tiempo que trabajó en el colegio no registraron situaciones similares ni recibieron información sobre antecedentes comparables.
“Durante todo el tiempo que el Sr. Symmonds ha prestado servicios en el colegio, nunca se lo ha visto envuelto en situaciones como las descriptas, al menos no dentro del ámbito escolar ni hemos tenido conocimiento de otras circunstancias similares”, indicaron.
El comunicado también destaca que, en el ejercicio de sus funciones, el directivo mantuvo un trato cordial con los distintos sectores. “En su desempeño profesional, siempre se ha dirigido a toda la comunidad del St George’s College —padres, docentes, alumnos y personal— de manera cordial y respetuosa”, agregaron.
Otro de los puntos abordados por el colegio estuvo relacionado con la continuidad laboral de Symmonds. Las autoridades recordaron que la salida del directivo ya había sido comunicada con anterioridad al episodio que actualmente genera repercusión pública. “Cabe recordar que en el mes de abril del corriente año el Sr. Symmonds comunicó su renuncia al cargo, con efecto a partir del 8 de julio próximo, habiendo aceptado una propuesta laboral en el exterior. Esta decisión fue adoptada con anterioridad al incidente en cuestión”, señalaron.
No obstante, la institución informó que la exposición mediática generada por el caso derivó en una decisión consensuada entre las autoridades y el directivo respecto de su permanencia en funciones durante las últimas semanas previas a su desvinculación formal. “Con el fin de preservar a la institución y a nuestra comunidad frente a la exposición mediática generada por esta situación, el Sr. Symmonds ha acordado con las autoridades del colegio cesar su participación en toda actividad institucional con efecto inmediato”, indicó el establecimiento.
Hacia el final del comunicado, St George’s College reiteró los principios que guían su actividad educativa y manifestó su disposición a colaborar en el marco de cualquier actuación o investigación que pudiera desarrollarse en relación con el caso. “St George’s College reafirma su compromiso con el derecho de toda persona a ser tratada con respeto y dignidad, y se manifiesta dispuesto a colaborar en el marco de las investigaciones que correspondan. Reiteramos nuestro compromiso con una comunidad educativa segura, respetuosa e íntegra”, concluye el documento institucional firmado por las autoridades del colegio.
La declaración constituye la primera respuesta pública del establecimiento educativo luego de que trascendiera la denuncia contra Symmonds.
La denuncia se originó a partir de un incidente ocurrido el miércoles 18 de junio en el Trade Sky Bar, un local gastronómico situado en la avenida Corrientes, en la Ciudad de Buenos Aires. Según el relato de la víctima, una camarera de 23 años, el conflicto comenzó luego de demoras en el servicio en la mesa en la que se encontraba Symmonds junto a su madre. La joven explicó que ambos empezaron a quejarse y a elevar el tono de voz, incluso en inglés, idioma que ella dijo no comprender.
De acuerdo con la presentación judicial, la situación escaló cuando el directivo siguió a la empleada dentro del local y, según quedó registrado en cámaras de seguridad, la persiguió por una escalera interna y la tomó del brazo mientras otras trabajadoras intentaban intervenir. Tras el episodio, la joven radicó una denuncia por maltrato y hostigamiento ante la Justicia porteña, que inició actuaciones en la Unidad de Flagrancia y comenzó a reunir pruebas, entre ellas testimonios y registros fílmicos, en el marco de la investigación.
