Dos nuevos testigos declaran esta mañana en la fiscalía de Gerardo Pollicita, en la causa por presunto enriquecimiento contra Manuel Adorni. Se trata de funcionarios públicos que le pagaron gastos personales al exjefe de Gabinete, que luego les restituyó el dinero.
La sospecha de los investigadores es que Adorni pretendía así que no quedaran rastros de sus erogaciones, que no se condecían con sus ingresos.
La primera en llegar a los tribunales de Comodoro Py 2002 fue Gisela Kocsis, que el 2 de junio pasado pagó en efectivo sommiers y ropa de cama en un local de blanquería para su entonces jefe. La factura se hizo a nombre de ella, pero las compras estaban destinadas a equipar la casa de fin de semana de los Adorni en Indio Cua.
Después entró a la fiscalía Luis Enrique Aluju, también empleado de la Casa Rosada, que según las constancias que están en poder de la Justicia, es el dueño de dos tarjetas de crédito con las que Adorni pagó dos proyectores para videojuegos que costaron $1.831.795 cada uno.
Anteayer, se presentó a declarar Laura Schiuma, quien confirmó que le había prestado a Adorni la tarjeta Mastercard con la que él adquirió un monitor para videojuegos por $2.184.999,05.
Según Schiuma, el entonces vocero, que además de su jefe era su amigo, le pidió su tarjeta para hacer una compra de unos 2,2 millones de pesos, pero no le contó qué iba a adquirir ni cuál sería el destino de esa compra. Ella le dio los datos de la tarjeta y él hizo la operación. Schiuma no precisó si él anotó los números o le sacó una foto al plástico. Dijo que fue la única vez que esto pasó y que no guarda en su teléfono ningún mensaje alusivo a esta operación.
Schiuma añadió que, cuando llegó el resumen de los gastos de su Mastercard, Adorni le reintegró personalmente el importe en efectivo.
La funcionaria, que hoy es directora general de Actividades Presidenciales, contó que entró a la administración pública por una convocatoria personal de Adorni, que le dijo que necesitaba “gente de confianza”, informó a LA NACION una fuente al tanto de la declaración judicial. Se habían conocido trabajando en una agencia comercializadora del Plan Rombo-Renault, según Schiuma.
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