Cerca de 25.000 hectáreas del partido de Necochea atraviesan una crisis productiva por el exceso de lluvias que desde mayo dejó caminos rurales destruidos, lotes anegados y graves dificultades para cosechar, transportar granos y sembrar la campaña fina. Tras registros de entre 240 y hasta 400 milímetros en pocas semanas —que se suman a un acumulado cercano a los 700 milímetros en el año—, productores de la región advirtieron que la soja de segunda y el maíz permanecen sin levantar, el girasol continúa almacenado en silobolsa por falta de accesos y la logística rural está prácticamente paralizada.
Si bien aún no hay una estimación oficial de las pérdidas económicas, alertaron sobre riesgos crecientes de deterioro de los cultivos, demoras en la cadena de pagos y complicaciones para la actividad ganadera. En paralelo, mientras el municipio, Hidráulica bonaerense y las comisiones hídricas trabajan para restablecer la transitabilidad y analizar obras, los productores reclaman la declaración de la emergencia hídrica y vial y sostienen que la falta de mantenimiento e inversión en la red de caminos agravó el impacto del fenómeno. Según mencionó Juan De la Calle, presidente del Ente Vial, cerca de un 70% de los caminos rurales de Necochea están afectados.
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El episodio que terminó de agravar la situación se produjo el 6 de mayo ásadp, cuando en poco más de 24 horas cayeron cerca de 240 milímetros sobre la franja comprendida entre la ruta nacional 228, la ruta provincial 72 y localidades como Orense, Juan N. Fernández, San Cayetano y Lobería.
Según explicó Gastón Fernández Palma, productor y expresidente de Aapresid, ese volumen de agua superó la capacidad de evacuación de la zona costera. “No puede empezar la cosecha de soja de segunda y la de maíz está muy complicada. Hay partes que pudieron cosechar algo, pero con mucha humedad. El problema hoy no es solo cosechar, sino que no hay caminos para sacar la producción”, dijo. Agregó que en los sectores más afectados, la soja presenta humedades del 18 al 19%, una condición que impide almacenarla en silobolsa sin riesgo de pérdidas.
El girasol continúa almacenado en silobolsa porque no pudo ser trasladado durante la ventana comercial disponible, primero por el paro de camioneros y luego por las lluvias. En tanto, la soja de primera y de segunda, el maíz y la siembra de trigo y otros cultivos de fina registran fuertes demoras por la imposibilidad de ingresar maquinaria, semillas y fertilizantes.
Fernández Palma describió que la principal limitante ya no es únicamente el agua dentro de los lotes, sino “el colapso de la red vial rural”. “En esta época es lo peor que nos puede pasar, porque las cosechas están sin levantar y la mercadería vendida en el campo. El girasol no se ha podido sacar; fueron 22 días en los que había cupo en el puerto. Los acopios, fábricas de aceite y harina de girasol estaban funcionando y recibían, pero al día siguiente, vino esta ciclogénesis y nos tiró esos 240 milímetros encima", sintetizó.
De acuerdo con los datos que manejan, alrededor de 50 mil hectáreas fueron afectadas desde que cayeron las lluvias, pero hoy esos números rondan entre 20.000 o 25.000 hectáreas con distinto nivel de gradiente. “Hay gente que está aislada completamente”, resumió.
El agua afectó algunas zonas productivas de NecocheaEn varias zonas coinciden en que muchos caminos quedaron destruidos, con alcantarillas rotas o tapadas y sectores donde incluso la maquinaria vial quedó encajada durante los trabajos de reparación. En algunos establecimientos tampoco pueden ingresar camiones para retirar la producción, abastecer de insumos o transportar hacienda. Todos los cuarteles de Necochea y de Lobería son los más complicados. La ruta 88, por ejemplo, tiene problemas severos.
Fernández Palma señaló que las comisiones hídricas de Necochea y San Cayetano trabajan junto con la Dirección Provincial de Hidráulica, el Ente Municipal de Servicios Urbanos y Rurales (Emsur) y productores para restablecer la transitabilidad y analizar obras de drenaje. Sin embargo, aclaró que “los trabajos se realizan con recursos limitados” y reclamó que la Provincia declare la emergencia hídrica y vial para aliviar la situación financiera de los establecimientos afectados.
En su caso, de 2400 hectáreas que trabajan, un 30% está afectado por este panorama. “Estamos muy complicados”, relató.
Para Germán Nocetti, ganadero de la zona, el mayor inconveniente ya no es el agua acumulada dentro de los lotes, sino la imposibilidad de acceder a los establecimientos. En muchos casos, los campos no presentan anegamientos severos porque el agua escurre hacia los cañadones, pero los caminos rurales quedaron colapsados, lo que impide ingresar con maquinaria, alimentos para la hacienda, insumos o camiones para retirar la producción. Incluso, hubo productores que debieron trasladar animales por arreos debido a la falta de transitabilidad.
Nocetti sostuvo que el deterioro de la red vial responde a un problema estructural que quedó al descubierto con las lluvias extraordinarias. Según describió, las alcantarillas tapadas o rotas, las vertientes desbordadas y el mal estado de los caminos provocaron que estos terminaran funcionando como canales de escurrimiento. “Con un evento extremo colapsan”, afirmó. Si bien indicó que mantienen reuniones con el municipio para consensuar obras y buscar soluciones, advirtió que en más de 40 años trabajando en el campo nunca había visto un colapso de caminos de la magnitud del actual, agravado además por las dificultades para avanzar con la cosecha y la siembra de la campaña fina.
Así están las zonas afectadas por los anegamientos“Estoy sobre un camino provincial y nos hemos puesto con unos vecinos, un grupo, a contratar maquinaria para tratar de hacer algo, pero es imposible, donde querés hacer un pequeño trabajo, encontrás que te brota agua de abajo”, destacó. Si bien, destacó llevan adelante reuniones con el Municipio para tratar de consensuar obras, el problema es desde hace muchos años, que no ha tenido continuidad ni proyección de trabajo con todos los intendentes de turno.
Martín Biscaisaque, productor agropecuario que también está afectado por la situación, coincidió en que el principal cuello de botella dejó de ser el agua en los lotes. Si bien la superficie anegada disminuyó en las últimas semanas, la falta de transitabilidad mantiene comprometidas decenas de miles de hectáreas.
El productor también vinculó el colapso de la red vial con la falta de mantenimiento acumulada durante los últimos años y señaló que las lluvias extraordinarias terminaron por exponer esas deficiencias. En ese sentido, contó que a través de las reuniones con el Municipio buscan avanzar en la reconstrucción del sistema de caminos y analizar la posibilidad de “restablecer un Ente Vial Rural con participación de los productores". No obstante, advirtió que la recuperación demandará tiempo y recursos, ya que, según describió, gran parte de la red vial deberá ser reconstruida y la ejecución de las obras depende de la coordinación entre distintas áreas provinciales y municipales.
