Hace tiempo el dormitorio dejó de estar dedicado exclusivamente al descanso. En tiempos en que la gente puede trabajar a distancia y los metros cuadrados valen oro, los espacios se aprovechan al máximo y más si lo que tienen para ofrecer es un poco de quietud y silencio. En ese nuevo escenario el matrimonio del escritorio en el cuarto es cada vez más frecuente.
Lejos de las fórmulas únicas, las posibilidades para armarse un escritorio en el cuarto son tan diversas como los espacios. Integrado a una biblioteca o a una mueble de guardado; en una pared libre, junto a la ventana o incluso en un rincón que estaba desaprovechado. En los cuartos infantiles y adolescentes, suele ocupar un lugar central y acompañar el crecimiento y los cambios de uso a lo largo del tiempo. Con soluciones a medida, muebles multifunción, puestos compartidos y rincones que aprovechan la luz natural: más allá de los metros, la clave está en encontrar la ubicación y lograr que el espacio de trabajo dialogue con el resto.
