Una enorme llanura blanca se extiende entre las montañas de San Juan y forma uno de los paisajes más particulares de la Argentina. Se trata de la Pampa del Leoncito, también conocida como Barreal Blanco, un sitio que sorprende por su superficie completamente plana, su clima desértico y uno de los cielos más despejados del país.
Ese paisaje, ubicado en Calingasta, a unos 30 kilómetros de Barreal y cerca de la Cordillera de los Andes, fue noticia durante el último fin de semana después de que un hombre ingresara con su camioneta y dejara profundas marcas sobre el terreno. Las imágenes difundidas por la municipalidad permitieron observar el recorrido del vehículo y generaron el repudio de las autoridades, debido a que se trata de un área natural protegida.
Una llanura blanca sorprendenteLa Pampa del Leoncito tiene unos 12 kilómetros de largo y cinco de ancho, mientras que el área protegida alcanza cerca de 89.900 hectáreas. Aunque hoy presenta el aspecto de una extensa superficie de arcilla blanquecina, su origen se remonta a miles de años atrás, cuando la zona estaba ocupada por una enorme laguna que, según investigadores de la Universidad Nacional de San Juan, habría sido la más grande de Sudamérica.
Con el paso del tiempo, el agua desapareció y dejó una gran cantidad de sedimentos. A su vez, la ubicación de la Pampa del Leoncito en el punto más bajo del valle de Calingasta hace que el agua de las lluvias de los alrededores se concentre allí, aunque las condiciones extremadamente secas provocan que se evapore rápidamente. De ese proceso surgió la superficie plana y clara que caracteriza al lugar.
El clima también explica otra de sus particularidades. Las lluvias son escasas, los días suelen estar marcados por una fuerte presencia del sol y las temperaturas pueden alcanzar los 26 grados durante el verano y descender hasta los 6 grados bajo cero en invierno.
Un cielo privilegiado para observar las estrellasLa aridez de la región tiene además una consecuencia que convirtió a este sector de San Juan en un punto de interés científico. La ausencia de contaminación lumínica y la gran cantidad de noches despejadas permiten observar el cielo con una claridad excepcional: se registran más de 300 noches completamente despejadas al año.
Por esa razón, en la zona funcionan el Complejo Astronómico El Leoncito y el Observatorio Carlos U. Cesco, ambos vinculados al sistema científico nacional. La importancia de preservar esas condiciones fue reconocida incluso antes de la creación del parque ya que, en 1989, San Juan estableció medidas para evitar que la iluminación de las áreas urbanas cercanas afectara las observaciones.
Finalmente, en octubre de 2002, mediante la Ley 25.656, se creó el Parque Nacional El Leoncito, que incorporó entre sus objetivos la protección del cielo nocturno. Sin embargo, el valor del área va mucho más allá de la astronomía.
Un ecosistema con especies únicasEl parque reúne tres ecorregiones, que son Monte de Sierras y Bolsones, Puna y Altos Andes. En las zonas más bajas aparecen las jarillas y el retamo, mientras que en sectores que alcanzan los 4.300 metros se encuentran coirones y yaretas.
La fauna también está adaptada a las condiciones extremas del lugar. Guanacos, suris, cuises, zorros colorados y pumas forman parte de las especies que habitan la zona, junto con distintas aves cuyos colores les permiten camuflarse entre las rocas y el suelo.
Además, el área alberga una especie que no se encuentra en ningún otro sitio del mundo: el bagrecito del Leoncito. Este pequeño pez habría quedado aislado hace miles de años, cuando el arroyo El Leoncito perdió caudal y se separó de otros cursos de agua. Desde entonces evolucionó en ese ambiente hasta convertirse en una especie propia y actualmente es el único pez nativo de ese arroyo.
Así, detrás de la extensa superficie blanca que caracteriza a la Pampa del Leoncito existe un ecosistema formado durante miles de años, con condiciones naturales excepcionales y especies que dependen de ese ambiente.
