Tres días después del discurso presidencial por cadena nacional, en el que dio un pronunciado giro en su posición sobre la disputa con Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas, en el gobierno de Javier Milei festejan por lo que consideran “un triunfo” político, palpable según afirman en la repercusión que tuvieron los anuncios de sanciones a empresas que exploten recursos naturales de las islas.
En un domingo repleto de alusiones al tema desde las cuentas que rodean al Presidente en las redes sociales, altas fuentes oficiales deslizaron a LA NACION que “esta semana” se presentará en el Congreso el proyecto de ley de Defensa de Soberanía Nacional, que establece la modificación de la ley 26.659 y endurece las sanciones y penas contra las empresas vinculadas a operaciones no autorizadas. Además, el proyecto establece la creación del Consejo de Seguridad Nacional, cuyo principal lineamiento será la definición de una política de Seguridad nacional “de aplicación obligatoria y transversal a todo el Estado”, que implementa “un marco para la protección de la infraestructura crítica y la protección aeroespacial y marítima de la Nación”.
Ya el viernes, el Gobierno había publicado, con la firma del Presidente todo su gabinete, tres decretos que amplían el presupuesto de la Cancillería, la SIDE y el Ministerio de Defensa, en este último caso para comenzar la construcción de una base naval en Ushuaia, Tierra del Fuego, demorada durante años. Fue otro de los anuncios destacados del Presidente durante los quince minutos que le demandó leer el discurso.
“Habíamos generado expectativas, supimos manejar el clima de misterio y colar un nuevo tema en la agenda pública”, sostuvieron fuentes del Gobierno al tanto del anuncio presidencial, que según esas fuentes midió cerca de 30 puntos de rating, bastante más que la anterior cadena nacional, en la que el Presidente detalló la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. En Balcarce 50 se felicitaban porque el contenido del discurso, que sólo conocían unas pocas personas, se mantuvo en secreto hasta su emisión.
“Apoyo a las medidas del presidente Milei sobre Malvinas: 81,3 por ciento”, celebró la Oficina de Respuesta Presidencial, en base a una encuesta del diario Clarín en base a opiniones en redes sociales. Un informe, elaborado por la consultora QSocial Big Data, sostuvo que en las 14 horas que siguieron al anuncio se registraron 2.775 publicaciones, 1,4 millones de acciones y 17,4 millones de visualizaciones. “El impacto fue extremadamente concentrado: casi el 57% de las interacciones ocurrió en las tres horas posteriores al discurso, y el 42% justo en la hora de emisión, lo que evidencia que fue un pico, no una conversación extendida”, afirmaron desde la consultora, dejando en evidencia la necesidad, para el Gobierno, de seguir alimentando el tema con nuevas presentaciones.
El informa aporta, además, otro dato llamativo: el emisor más movilizador no fue la cuenta oficial del Presidente, sino la cuenta “El Peluca Milei”, vinculada a Las Fuerzas del Cielo, que “quintuplicó el rendimiento de las cuentas oficiales”. Otro dato del sondeo es que la red conocida como “Las fuerzas del cielo”, que había tenido bajo impacto en el debate de tierras, se reactivó con fuerza en esta única jornada, generando en horas lo que antes no produjo en un mes.
En el mismo sentido, el asesor presidencial Santiago Caputo –cerebro de las fuerzas celestiales del Gobierno y de la ofensiva por Malvinas luego del guiño del presidente norteamericano Donald Trump-habló de un “enorme apoyo popular a las medidas anunciadas por el Presidente en la cuestión Malvinas y la defensa de la seguridad nacional”. Al mismo tiempo, el consultor expresó su esperanza en que “el sistema comprenda la importancia de acompañar sin titubeos al Presidente”. Una forma de comprometer a legisladores de la oposición, algunos de los cuales ya expresaron sus dudas en lo que hace a las intenciones de “utilización” del tema por parte del Gobierno para sacarle rédito electoral.
Además de anunciar el pronto envío del proyecto de sanciones al Congreso, el Gobierno continuará con su “política de lobby” para obligar a las empresas petroleras Navitas y Rockhopper, que operan en la zona en Malvinas con el proyecto Sea Lion, frenen sus actividades previas. “Lo hicimos en el momento justo, una vez que Navitas haga su primer pozo, no los sacamos más. Por eso hay que presionar al lobby petrolero para que los obliguen a negociar”.
En el Gobierno destacan como otro gran logro que tres empresas (SLB, Baker Hughes y Halliburton, esta última con intereses en Vaca Muerta), adelantaran en sendos comunicados que no participarán de proyectos de exploración en las islas en disputa. “Estas empresas representan el 53 por ciento del servicio petrolero del mundo. Y en Malvinas extraer petróleo es caro y muy difícil por las condiciones del clima y las distancias”, explicó una fuente oficial con conocimiento del mundo petrolero, que confía en el éxito de la “diplomacia empresarial” para aislar al conglomerado británico-israelí que ya comenzó los trabajos previos a la explotación de hidrocarburos en las islas.
Los anuncios del Gobierno fueron rechazados por el gobierno británico, y también por a la Asamblea Legislativa en las Islas Malvinas, pobladores a quienes Milei definiera en su discurso como os definió como una “población implantada en un territorio usurpado”. Para esa asamblea, “las islas son un Territorio Británico de Ultramar autogobernado y nuestro futuro es un asunto que deben decidir las personas que vivimos aquí”, aseguran en el escrito.
Desde la oposición, el diputado Maximiliano Ferraro (CC-ARI) denunció que Harbour Energy, empresa que fue sancionada por violar la ley vigente que pena la exploración de hidrocarburos en la plataforma continental argentina, fue beneficiada por el Gobiernocon la adhesión a los beneficios del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).
