Mariano Martínez: su amistad con Cabré, el accidente que sufrió en su infancia y la decisión que tomó sobre su vida privada

La temporada teatral en Carlos Paz funcionó muy bien y Mariano Martínez recaló en la Sala Picasso del Complejo La Plaza con Ni media palabra, de miércoles a domingos. Acompañado por el Bicho Gómez y Nicolás Cabré, que además dirige junto a su flamante esposa Rocío Pardo, Martínez se luce en esta comedia que en dos meses iniciará una gira por la Argentina y países limítrofes, y que el próximo verano estará en Mar del Plata. Mientras se relaja en el camarín escuchando música antes de subirse al escenario, LA NACION conversó con el actor sobre su amistad con Cabré y compartió una anécdota en un colectivo cuando Nicolás ya era famoso y él empezaba a soñar con serlo. También habla de su nuevo amor, Melina, a quien conoció el verano pasado en Córdoba, y de la relación con sus tres hijos Olivia, Milo y Alma. Además, cuenta que empieza a conducir desde este lunes, a las 19, La jaula de la moda, en Magazine, y que es una revancha que se debía.

-Pocas obras estrenan en Buenos Aires después de hacer temporada, ¿qué tiene de especial Ni media palabra?

-Hicimos una buena temporada en Carlos Paz, tanto que estamos en La Plaza por ocho semanas y después nos vamos a hacer gira por las provincias y países limítrofes. Y para el verano ya tenemos cerrado Mar del Plata. Estoy contento porque es algo que queríamos concretar hace rato con Nico: estar juntos otra vez arriba del escenario. Está funcionando y lo estamos disfrutando, porque hacemos lo que nos gusta y la gente se divierte. La última vez que hicimos teatro fue Son amores, hace 24 años. Y hace dos años Nico nos dirigió al Bicho y a mí en Tom, Dick & Harry.

-¿Y cómo fue este reencuentro sobre el escenario?

-Como si no hubiese pasado el tiempo. Todo intacto. Nos entendemos solo con la mirada. Sí, nos conocemos mucho. Es muy loco lo que pasa y la gente lo percibe de la misma manera que nosotros.

-Se conocen desde hace treinta años….

-Trabajamos juntos por primera vez en Gasoleros, pero nos conocíamos de antes, de cruzarnos en algún estudio. Y siempre tuvimos buena onda. De hecho, nos cruzamos un año antes de que yo empezara a actuar, en un colectivo. Yo venía de Floresta, de la casa de mi viejo y él seguramente iba de Mataderos a Canal 13. Nos bajamos en el mismo lugar y recuerdo que le dije que lo admiraba, que era muy buen actor y me gustaba lo que hacía. Yo todavía no había empezado a trabajar siquiera. Caminamos para el mismo lugar porque iba a Constitución a tomar el tren para Avellaneda y él iba a grabar. Dos años después trabajamos juntos en Gasoleros, donde Nico era uno de los protagonistas y yo entré después de RRDT, a hacer un personaje chiquito que tenía escenas justamente con él. Y creo que ahí nos vio Adrián (Suar) y le quedó ahí esa imagen y nos convocó para Son amores.

-¿Se acuerda Nico de la anécdota del colectivo?

-No, no se acuerda. Al año de eso, a mis 16, empecé a trabajar y al tiempo hice La nena, en Canal 9. En el casting quedamos diez chicos, y la gente tenía que elegir quién quería que fuera el novio de la protagonista (Valeria Britos) por concurso de cartas. A los 15 días había miles de cartas que me eligieron y cambió mi vida. Era rarísimo.

-Debe haber sido difícil transitar esa popularidad repentina.

-Fue una locura que duró un año porque se terminó el contrato y volví a estar un poquito en stand by, me fui de mochilero al sur y después a Mendoza y cuando estaba en San Juan me llamó mi representante, Marcelo Rey, diciendo que me querían en Mi familia es un dibujo. Así que me tomé un avión que me pagó él porque yo no tenía un peso, hice ese personaje, pero no me quedé con contrato. Simultáneamente, hice el casting para RRDT y ahí quedé y arranqué.

-¿Cómo fue aprender a convivir con todo eso?

-Claramente no fue fácil. Marcelo Rey fue muy importante para mí. Era muy joven cuando él falleció y fue un golpe duro porque era mi guía, como un padre, y se dio cuenta al instante de que me faltaban herramientas para lo que me estaba pasando. Me costó mucho. Y por eso no lo pude disfrutar al cien por ciento. Hace unos años vino Justin Bieber a la Argentina y un amigo me llamó para contarme que su hija tenía leucemia, que era fanática y su sueño era conocerlo. Yo no tenía idea de nada, pero averigüé, fuimos al segundo recital de Justin, en un momento se suspendió el meet and greet, y vimos que no estaba bien… Algo pasaba, y se sabía que había sido un día difícil. Cuando salió al escenario fue puro talento y ahí sentí que lo entendí porque era un chabón que tenía un dolor enorme, pedía ayuda a gritos y nadie lo escuchaba y a nadie le importaban nada más que los números.

-¿Te sentís identificado?

-Si, lo entendí. Y ahí investigué un poco sobre su historia. Hoy, con mi hija mayor compartimos ese gusto y escuchamos sus canciones. Cuando me sucedió, yo era más grande porque en Campeones tenía 20 años, pero fue muy impresionante porque el personaje de Valentín pegó mucho. Era un mundo a los pies y realmente me costó, pero pude. Y siempre valoré que me fue bien más allá de esos momentos, y pude hacer personajes hermosos. Esas novelas quedaron en la memoria y en el corazón de la gente.

-Muchos de los trabajos que hiciste fueron un éxito, como Son amores, Valientes, Campeones de la vida y Esperanza mía. ¿Qué recordás de ese Mariano de cada proyecto?

-Me acuerdo que disfrutaba lo que podía, con las herramientas que tenía. Fue muy loco todo lo que pasó porque, de un día para el otro, mi vida cambió. Si me comparo con hoy puedo decir que ahora sí disfruto de verdad, y antes no lo lograba. Eran años de mucho éxito que no podía disfrutar realmente. Me daba cuenta, pero no sabía cómo hacer, y tenía muchas cosas en la cabeza que no me permitían relajarme. Me hubiese gustado tener herramientas para pasarlo mejor.

-¿Cómo adquiriste esas herramientas?

-Trabajando mucho en el autoconocimiento. Trabajando en mí para poder superarme. Son cosas que prefiero mantener en mi intimidad. Cosas que me hacen bien. También hay que saber buscar ayuda si la necesitas. Siempre se puede mejorar un montón con uno mismo.

-¿En qué momento de tu vida estás hoy?

-En uno muy bueno. Me siento en paz, feliz, disfruto lo que hago, y de las cosas simples de la vida, de mis afectos, de mi trabajo. Valoro mucho estar bien de salud, y que la gente que amo esté bien. Y creo que más allá que sea una frase, hoy puedo entender que la vida es un instante y que nunca sabés cuándo te vas a ir de acá… También entiendo que a veces tenemos problemas, pero hay que enfocarse en lo bueno. Me acuerdo de un chico que trabajaba haciendo la limpieza de un gimnasio al que yo iba, y siempre estaba de buena onda, con la escoba en la mano, y cuando podía jugaba al fútbol porque estaba en las canchas de papi, y buscaba el lado lindo de las cosas. El tipo la remaba un montón y le faltaban un montón de cosas en lo económico, pero sus hijos estaban bien y eso lo valoraba. Y me acuerdo que pensaba “la pucha, yo ahora tengo todo y me enrosco y no lo puedo disfrutar”. Era un sueño tomarme las cosas como ese chico y ahora lo logré, y vivo así la vida.

-¿Cómo están tus hijos?

-Divinos. La mayor, Olivia, tiene 17 años. Tenemos una linda relación, charlamos mucho. Milo tiene 13 y Alma, 8. Es todo un aprendizaje. Me gusta que me vean disfrutando, porque podés decirles mil cosas, pero lo importante también es lo que ven. Y me ven bien. Más allá que las palabras tienen peso, las acciones tienen más peso. Es un trabajo todos los días. Es muy lindo verlos crecer.

-¿Cómo es tu historia de amor con Melina? Se conocieron en Córdoba.

-Otra cosa que decidí es no hablar de mi vida privada.

-Pero la presentaste y se la vio en el estreno con tu familia.

-No, no la presenté. Ella me acompañó y había fotógrafos que sacaron fotos. Me va mejor si guardo mi vida privada. Incluso me guardo más en las redes porque me di cuenta que cuidar lo íntimo, cuidar la privacidad, es reimportante y me da mucha más paz. Lo otro no me funcionó nunca.

-¿Tenés otros proyectos?

-Sí, esta semana empiezo a conducir La jaula de la moda. Me habían llamado el año pasado, pero no me animé porque en 2018 conduje Primera cita en Telefe y dije “nunca más conduzco nada”.

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-¿No te gustó la experiencia?

-Era un programa de un formato español que me gustaba, pero que no me gustó nada como salió acá. Creo que no se logró el nivel que tuvo en España. Son cosas que pasan a veces, por un esquema de producción, no por falta de talento. Entonces, no tenía ganas.

-¿Y qué cambió ahora?

-Este año me volvieron a llamar, ya había ido como invitado y la pasé muy bien, pegué buena onda con el grupo. Cumplen 15 años, me parece un programa blanco que tiene su prestigio, y me gusta la moda. Soy muy tranquilo para vestirme y me gusta combinar, ir cambiando cositas. Entonces, cuando volvieron a llamarme, me cuadró con mis hijos, con el teatro porque graban de lunes a miércoles. Me entusiasmé.

-¿Extrañás la ficción?

-Sí. Lo último que hice fue Nieve roja, hace dos años. Después hicimos un piloto de una ficción que tiene que ver con artes marciales, que al final no se dio. Espero que salga porque soy el cinturón negro de taekwondo y me gustaría hacer cosas de acción. Soy Primer Dan y he ido a torneos últimamente.

-¿Hacés taekwondo desde chico?

-Sí. Hacía taekwondo antes del accidente. Porque a los 9 años me atropelló un colectivo y estuve tres años sin poder caminar. Me acuerdo que me daba mucho miedo volver a caminar, y cuando lo hice ya no paré más. Igual siempre supe, dentro mío, que iba a volver a caminar y a hacer deportes, más allá de cualquier pronóstico. A los 13 años puse fuertes mis piernas y me anoté en Sipalki, que es un arte marcial recontra fuerte. A los 14 me metí en un torneo muy duro y me asusté y frené. Pero después hice rugby durante dos años. Mi mamá estaba asustadísima.

-Te tomaste la revancha de esos años sin poder caminar.

-Sí, fue desesperante. No salía y hacía el colegio desde casa. Fue una infancia distinta que me enseñó a ser resiliente.

-Alguna vez contaste que sufrís dislexia y que estás muy comprometido con el tema.

-Tengo dislexia y también tengo hijos con dislexia. Ayudo en todo lo que puedo a Disfam Argentina porque siento que es muy importante para la niñez de todo el país. Es necesario que se puedan hacer los tests gratis, porque son muy caros. Y los colegios tienen que tener adaptaciones en la enseñanza para la gente con dislexia. Son personas muy capaces y hay muchos famosos que la sufren, como por ejemplo Steven Spielberg o Anthony Hopkins. Si no encontrás contención podés terminar haciendo cualquier cosa. Simplemente necesitan otra forma de aprender y hoy hay una ley que nos ampara. Entonces, sí, me interesa mucho porque me pasó y porque les pasa a mis hijos también. Por eso, la resiliencia es importante, porque la vida puede ser dura y podés caerte, pero siempre hay que levantarse y avanzar. Y yo puede superar un montón de cosas.

-¿Alguna vez imaginaste qué otra cosa hubieras hecho si no fueses actor?

-Cuando era chico tenía en la cabeza ser veterinario. Me gustan mucho los animales. Iba por eso, y no sé qué hubiese pasado. Pero la verdad es que ni llegué a empezar porque aparecieron los castings, las publicidades, la tele. Y todo cambió.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/mariano-martinez-su-amistad-con-cabre-el-accidente-que-sufrio-en-su-infancia-y-la-decision-que-tomo-nid04052026/

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