NUEVA JERSEY.- Pasaron 48 años desde la primera final perdida ante Uruguay en 1930 hasta la segunda ganada ante Holanda en 1978. Durante ese período el fútbol argentino tuvo equipos legendarios como la Máquina de River durante la década del 50, futbolistas como Charro Moreno, Federico Sacchi, Enrique Omar Sívori y Alfredo Di Stéfano, títulos en torneos sudamericanos y la Copa de las Naciones y un desastre mundial en Suecia 1958 con el 1-6 ante la entonces Checoslovaquia. Esa humillante derrota generó la certeza de que no alcanzaba con la técnica del futbolista argentino. Según las crónicas del tiempo, hacían falta una preparación física exigente y una organización institucional que pusiera al combinado nacional como máxima prioridad.
La Argentina no pudo pasar la fase de grupos en Chile 1962. Con Juan Carlos Lorenzo como entrenador, lo logró en Inglaterra ’66 y perdió en cuartos con Inglaterra. La ausencia del concepto Selección impidió que cracks como Di Stefano, Sívori o Angelillo, por diversas razones, jugaran para Argentina en Copas del Mundo. Mientras los clubes argentinos dominaban la Copa Libertadores (Racing en 1967, Estudiantes desde 1968 a 1970), el seleccionado se quedó afuera de Mexico 1970, eliminado por Perú en la Bombonera. Ha sido el último Mundial sin Argentina.
El proceso para el Mundial de Alemania tuvo varios entrenadores. Aparecieron jóvenes futbolistas como Fillol y Kempes. Capitaneado por Quique Wollf, el equipo pasó la etapa de grupos y se comió una sandunga fenomenal contra la Holanda de Cruyff en la segunda fase. La eliminación sin triunfos en esa segunda etapa y la adjudicación de la sede para 1978 hicieron sonar la alarma. La AFA debía tener una política de Estado respecto del equipo nacional.
Las autoridades eligieron a la persona indicada: Cesar Luis Menotti. El Flaco venía de sacar campeón a Huracán en 1973 con un equipazo. Menotti creó el concepto Selección Argentina. Convenció a los dirigentes de la necesidad de crear un proyecto que seduzca a los jugadores, a los entrenadores, a los formadores, y a los reclutadores de talento. Llegó a armar cinco equipos durante 1975, su primer año completo en el cargo. No hubo rincón del país en el que no buscara potrero, astucia y competitividad.
El cordobés Ardiles, el santiagueño Galván y el jujeño Valencia, entre otras joyas, dieron la vuelta olímpica en la cancha de River contra los holandeses. Menottí fundó la Selección. En 1976 debutó Diego Maradona en Argentinos. Menos de seis meses después, jugó su primer partido con la albiceleste entrando como suplente ante Hungría, igual que Lionel Messi en 2005.
En 1979 Julio Grondona asumió como presidente de la AFA y no cambió esa política de Estado. Ese mismo año Argentina ganó su primer Sub 20 en Japón con aquel equipazo de Diego, Ramón Diaz y otros pichones de cracks. El fútbol argentino fue el mejor del mundo en la década del ochenta. El combo entre el Metropolitano y el Nacional que duró hasta 1985 presentaba cada fin de semana a muchos equipos con tres o cuatro cracks en sus nóminas. El Boca de Maradona, el River de Kempes y la quinta del ’78, el Estudiantes de Sabella, el Ferro de Márcico, el Independiente de Bochini, el Argentinos del Checho, el Central de Palma, el Newells de Martino. Más allá de los estilos, todos jugaban bien. Todos fueron campeones.
Entre 1977 y 1986, tuvimos cinco campeones de America: Boca 77 y 78, Independiente 84, Argentinos 85 y River 86. La progresiva apertura de los mercados en las ligas europeas le fue quitando talento a nuestra liga.
En 1983, Carlos Bilardo reemplazó a Menotti como seleccionador nacional. A la distancia, y luego de tanta pelea incentivada por asuntos personales, se descubre la coherencia entre ambos procesos. Más allá del debate sobre la idea futbolera, el Doctor tomó y moldeó a su gusto el concepto de la Selección como prioridad. Convocó a los mejores jugadores de nuestro medio y le dio la cinta y el liderazgo a Maradona. Tras una sufrida eliminatoria, el equipo llegó al Mundial de México en su mejor versión. Fue un campeón extraordinario, dominante. Solo fue perdiendo unos minutos ante Italia, entre el gol de Altobelli y la primera perla de Diego. Se cargó a tres campeones mundiales sobre cuatro duelos de mano a mano. Un equipazo de autor, como el de Menotti en Argentina 78. El Narigón agregó el valor del detalle, de la concentración, del estar pendiente de todo, del odio a perder más que el deseo de ganar.
Además del modelo de juego, del orden y la organización como aspectos no negociables, Menotti había instalado en el futbolista el sentido de pertenencia y la enorme responsabilidad de estar representando a sus familias, al hincha y la camiseta argentina.
Tras ocho años y dos finales del mundo con Bilardo, Alfio Basile tomó la posta y se nutrió del futbol local para renovar al equipo. El Scaloni de 2018 muchos tiene puntos de contacto con aquel Coco de 1991. Bicampeón de América en el ’91y en el ’93, tuvo un final triste con el doping de Diego y la despedida prematura de Estados Unidos ’94. “Y 32 años después, la Scaloneta va a vengar…” cantan los jugadores luego de cada victoria en este Mundial.
En 1994 Grondona le confió las selecciones juveniles a José Pekerman. Su legado es impresionante: seis títulos Sub 20 entre 1995 y 2007, más de 40 cracks de clase mundial brillando en las grandes ligas (maldita Ley Bosman de 1996, que drenó al fútbol argentino) y la semilla de esta extraordinaria selección con un cuerpo técnico formado en sus valores y en sus ideas. Pekerman es la persona más influyente en el futbol argentino de los últimos 30 años. Ningún tributo le queda grande.
Daniel Passarella se encargó de armar el post Maradona tras el Mundial ’94. Probablemente su gestión haya sido infravalorada. Promovió a una generación Sub 23 muy talentosa y competitiva para apuntalar a los que habían quedado del ciclo Basile como Bati, Simeone y Ortega. Se fue en cuartos de Francia ’98. Marcelo Bielsa cosechó la siembra y en 2001 Argentina era la mejor selección del mundo. Pero el Mundial se jugó al año siguiente y el equipo ya había ofrecido su mejor versión. Dejó su huella en la vida de los futbolistas que, en su inmensa mayoría, lo valoran por esas enseñanzas. Ayala, Samuel, Aimar y hasta el propio Scaloni lo han dicho públicamente. Bielsa ayudó a lograr el oro olímpico en Atenas 2004, la perla que le faltaba al collar argentino.
La aparición de Leo Messi generó una fundamentada sensación de que, con la nueva joya, la Selección podía volver a ser campeona del mundo. Entre 2006 y 2011, mientras se convertía en el mejor jugador del mundo, tuvo cuatro seleccionadores. La llegada de Alejandro Sabella, quien le dio la capitanía como Bilardo a Diego en su momento, ordenó el contexto para que el 10 pudiera brillar junto con sus compañeros de camada. La derrota con Alemania en el Maracaná por la final de Brasil 2014 dolerá para toda la vida. Fue el ultimo partido de Sir Alex Sabella como entrenador. Su legado sigue vivo, retratado en esa foto en la que señala la cabeza de Scaloni con su dedo indice.
Ese mismo año falleció Julio Grondona tras 35 años de mandato. La sucesión fue imposible. El 38 a 38 a finales de 2015 y la inacción de la Comisión Normalizadora provocaron una crisis institucional que afectó al equipo nacional. El “qué desastre son los de la AFA” de Messi en su Instagram previo a la final de la Copa America del Centenario en 2016 sirve de ejemplo.
Diez años después y en el mismo escenario donde anunció su retiro de la selección, el capitán jugará su tercera final del mundo. Tras derrotas por penales ante Chile en dos Copas America, Tata Martino renunció porque no pudo armar un equipo competitivo para los Juegos Olímpicos de Rio. Hubo un casting de candidatos para el cargo. El elegido Patón Bauza duró un puñado de partidos. En 2017 se terminó ese vacío de poder. Asumió Claudio Tapia y decidió reemplazar a Bauza con Jorge Sampaoli, elección muy aceptada en su momento.
Entre Alemania 2006 y Rusia 2018, Argentina tuvo ocho entrenadores: Pekerman, Basile, Maradona, Batista, Sabella, Martino, Bauza y Sampaoli. Como presidente de la AFA, Tapia recuperó la política de Estado para las selecciones con las categorías formativas incluidas. Tras el interinato de seis partidos en 2018, Scaloni fue confirmado en el cargo por el Director Nacional de Selecciones, designado por Tapia. ¿Quién era? Cesar Luis Menotti, el fundador de la Selección. El Flaco murió el 5 de mayo de 2024. Se conoció la noticia mientras Estudiantes de La Plata y Velez disputaban la final de la Copa de la Liga. Hubo aplausos de todos lados, también de los Pinchas identificados con Bilardo.
Desde 1978 a este 2026, Argentina se ha transformado en la potencia del fútbol mundial. Ganó 3 Copas del Mundo, 4 Copas Americas, 7 Mundiales Sub 20 y dos oros olímpicos. Jugará su séptima final de Mundial, la sexta en 48 años, el mismo período que pasó entre la primera y la segunda. Durante estos 48 años, Alemania jugó 5, Francia 4, Brasil 3 e Italia 3, Inglaterra y Uruguay ninguna. España va por la segunda. Sus últimos 20 años la convierten en una legitima adversaria de esta era para Argentina: el titulo en Sudafrica 2010, la final inminente, tres Eurocopas y el oro olímpico en Paris 2024.
Alguna vez un sabio del futbol dijo que La Roja debía elegir si quería ser toro o torero. Fue Menotti, por supuesto. Luis Aragones convenció a los españoles de que era mucho mejor ser torero y cambió La Furia por El Toque. Vicente del Bosque continuó su obra. Luis de la Fuente la ha refrescado y renovado. El campeón de América contra el campeón de Europa. ¿Querían Finalíssima? Ahí la tienen. Es la Mega Finalissima. El profesor vs. su alumno en el curso de entrenador. Messi y Lamine, a 18 años de esa foto increíble. A jugar a la pelota. Argentina más desde lo funcional, España más desde lo posicional. Pero a jugar a la pelota y que gane el mejor.
Esta selección argentina, la mejor de todos los tiempos, busca un histórico bi que no se da desde Brasil 1962. Más allá del titulo, el triunfo ante Inglaterra le ha dado la gloria y le ha garantizado la inmortalidad. Hablando de inmortalidad, César y Diego mirarán desde el cielo. El viejo y querido fútbol argentino está en lo más alto. Sólo falta uno más.
