Se acercan las vacaciones de invierno y la cartelera de teatro se renueva con propuestas pensadas para compartir en familia: niños, adolescentes y adultos se van a divertir por igual. La posibilidad de ver un musical de primer nivel en Buenos Aires, la aventura de vivir una experiencia a oscuras, risa asegurada con una obra que combina comedia con rock y el clásico infantil que aman los más chiquitos de la familia.
La gran apuesta teatral de la calle CorrientesLa gran espera llegó con Charlie y la Fábrica de Chocolate donde 26 actores dan vida a todos los personajes a lo largo de la obra. Hace un año que comenzó el diseño y la realización tanto de la escenografía como del vestuario. Fue en julio de 2025 cuando productores, junto a los distintos equipos creativos y técnicos empezaron a desarrollar el proyecto que incluyó diseñar cada espacio de la fábrica, crear cientos de piezas de vestuario, pelucas y utilería. “Se trabajó para dar vida a un mundo de fantasía que estuviera a la altura de la historia y sorprendiera al público desde el primer momento”, asegura Magalí Altman, a cargo de la dirección de producción.
Entre su elenco de adultos se luce Agustín “Rada” Aristarán en su rol de Willy Wonka: “No hubiera existido Charlie y la Fábrica de Chocolate sin él. Cuando imaginábamos quién podía interpretar a Wonka, Agustín aparecía naturalmente por su talento, su humor, su capacidad musical y esa mezcla de sensibilidad, misterio y juego que requiere el personaje. A partir de esa convicción comenzamos el proceso para obtener los derechos de la obra”, admite la productora.
El abuelo Joe es representado por Sebastián Almada que llegó a la audición como otros tantos actores, pero “su prueba fue tan contundente que la decisión fue prácticamente inmediata. Apenas terminó sentimos que era él”, cuenta Altman. Su dominio de la comedia, su versatilidad y fuerte presencia escénica lo llevaron a encajar a la perfección con el personaje.
En el caso de Mery del Cerro la producción ya había trabajado con ella años atrás en Casi Ángeles y sentían que tenía la calidez, vulnerabilidad y el instinto maternal genuino que buscaban para la Sra. Bucket. Al principio del Cerro dudó en audicionar pero finalmente se presentó en el casting que se realizó en Mar del Plata y convenció al equipo creativo de inmediato. “Su interpretación tenía exactamente la emoción y la verdad que estábamos buscando”, aseguran.
¿Cómo es trabajar con niños? Charlie y la fábrica de chocolate tiene cuatro elencos para cada uno de los personajes infantiles, lo que hace un total de 20 niños que forman parte de la producción, tienen entre 10 y 14 años y todos atraviesan un proceso de formación y ensayo tan exigente como el de los adultos.
“En cuanto a las funciones, trabajamos bajo un sistema de rotación muy organizado. Cada elenco tiene sus presentaciones preasignadas de acuerdo con la legislación vigente sobre trabajo infantil, que establece normas muy estrictas respecto de las horas de ensayo, descanso y funciones. Nosotros cumplimos esas disposiciones de manera rigurosa, porque creemos que es fundamental que los chicos puedan disfrutar de esta experiencia sin dejar de lado su bienestar, su educación y su vida cotidiana”, asegura Altman.
Algunos de los chicos habían participado en producciones anteriores como Matilda y School of Rock, sin embargo para este proyecto fue requisito que todos volvieran a pasar por el proceso de audición. “Cada musical tiene necesidades muy específicas y creemos que cada elenco debe seleccionarse desde cero, evaluando qué requiere esa historia en particular”, explica la directora de producción.
En los últimos años podemos ver una fuerte presencia de producciones teatrales con niños como protagonistas, una nueva generación de talentos en nuestro país está demostrando arriba del escenario el nivel y profesionalismo del teatro musical en la Argentina.
Más información: Hasta el 2 de agosto en el Teatro Gran Rex, Av. Corrientes 857.
Una obra en plena oscuridadLa propuesta es vivenciar una obra en total oscuridad, afinando el resto de los sentidos y usando la imaginación es que el Teatro Ciego pensó para esta temporada de invierno propuestas breves para todas las edades.
Una de ellas es La canción del abuelo, que dura 50 minutos, el tiempo justo para que los chicos no se cansen o asusten ante tanta oscuridad. De todas formas, antes de ingresar se aconseja estar siempre de la mano de los acompañantes y quien no se sienta seguro puedo decir en voz alta “quiero salir” y alguien del staff lo guiará hacia la salida.
La sala es pequeña, con filas de cuatro asientos. Comienza con una tenue luz que se apaga a medida que el abuelo comienza relatar su historia, es en ese momento donde los personajes aparecen por medio de sus voces y llegan a los oídos desde diferentes rincones, un perro juguetón que olfatea a los espectadores, aromas, sensaciones y clásicas canciones interpretadas con la guitarra del abuelo que invitan a cantar a todo el público presente.
La técnica del teatro ciego surgió en Córdoba en 1991 y el 4 de julio de 2008 abrió sus puertas el primer Teatro Ciego del mundo con un enfoque cooperativo e inclusivo. “La oscuridad vuelve innecesario el sentido de la vista y habilita la participación plena de personas con discapacidad visual”, aseguran desde el teatro de un formato que permite vivir una experiencia única.
Más información: funciones durante todo julio. Teatro Ciego, Borges 1974, Palermo.
Rock y comedia para padres e hijosLlegan Los Raviolis con la segunda temporada de Piyama Party, un show de música y comedia dirigido por Diego Reinhold. La idea parte de una situación tan cotidiana como caótica: una pareja logra organizar una noche tranquila a solas pero una llamada cambia todos los planes cuando sus cuatro hijos que se quedaban a dormir en la casa de la abuela quieren volver a su casa. A partir de ese momento la trama se convierte en un torbellino de situaciones absurdas y reconocibles para cualquier familia.
Entre escenas delirantes y momentos emotivos, el espectáculo se construye a partir de canciones que ya se transformaron en verdaderos himnos del cancionero familiar, interpretadas con la impronta rockera de Los Raviolis.
“Creo que la clave es que la obra no necesita reinventarse para seguir vigente. Habla de situaciones muy cotidianas de la crianza y de la vida familiar con las que distintas generaciones de madres, padres e hijos siguen identificándose. Pero, sobre todo, utiliza el humor para desdramatizar esas pequeñas dificultades de todos los días y reírse de experiencias que muchas veces generan estrés, cansancio o culpa. Además, cada integrante de la familia encuentra algo distinto en el espectáculo: los chicos se conectan desde el juego, la música y el humor, mientras que los adultos se reconocen en esas pequeñas escenas y emociones que forman parte de la crianza. Eso hace que nadie quede relegado, algo que no siempre ocurre en las propuestas familiares”, dice Gabriel “Gabichu” Wisznia, voz y guitarra de Los Raviolis.
Los Raviolis son una banda de rock para familias que se juntan para hacer música y catarsis sobre el lado B de la crianza. Desde 2014 recorren escenarios nacionales e internacionales, fueron dos veces nominados a los Premios Gardel por Mejor Álbum Infantil, fueron declarados de interés cultural por la Ciudad de Buenos Aires y el año pasado recibieron el premio Konex a la música infantil.
Los años pasan y ellos siguen buscando nuevas formas de pasar de ser una obra de teatro tradicional a una experiencia en sí misma: “Desde los almohadones que vuelan entre el escenario y la platea hasta los momentos en que el público opina, resuelve, baila, juega y participa activamente, todo hace que la gente deje de ser una espectadora para convertirse en parte de la historia. Esa interacción fortalece el vínculo con el público y hace que cada función sea única. Además, aparecen guiños a la actualidad que mantienen la propuesta siempre cercana, sin perder de vista el corazón de la obra: hablar de esos temas universales de la crianza y la vida familiar con los que todos, de una manera u otra, terminamos identificándonos”, concluye Gabichu
Más información: funciones sábados y domingos y días de semana del 22 de julio al 2 de agosto. Teatro Paseo La Plaza, Av. Corrientes 1660.
Bartolito y sus amigos cumplen 10 añosPara los más chiquitos de la familia continúa el clásico que sorprende con espectáculo renovado todos los años: La Granja de Zenón cumple 10 años ininterrumpidos en la calle Corrientes.
La propuesta, que tendrá sus funciones durante las vacaciones de invierno, se llama En busca del Arcoíris. Tito y el gallito Bartolito comparten el mismo sueño que es llegar hasta el arcoíris. Pero cuando Zenon y Pinto les aseguran que eso es imposible la ilusión de los dos amigos parece desvanecerse pero su determinación no se termina. Juntos emprenderán una aventura llena de desafíos y aprendizajes guiados por la certeza de que los sueños siempre valen la pena.
La dirección general del espectáculo está a cargo de Maximiliano Córdoba, quien trabaja con Sebastián Irigo en la dirección escénica y Vanessa García Millán, referente en el género infantil, a cargo de la coreografía.
Más información: del 20 de julio al 2 de agosto en el Teatro Astral, Av. Corrientes 1639.
