Joana Marcús repite la hazaña: en menos de un minuto agotó las 800 entradas para sus firmas en Buenos Aires

La escritora española Joana Marcús (Mallorca, 2000) está nuevamente de visita en la Argentina para presentar Los ecos de Jude, su décimo libro en papel, que es a su vez la primera novela que escribe directamente para publicarse de manera tradicional. En suma, un fenómeno de más de dos millones de ejemplares vendidos –unos 200 mil solo en nuestro país–. Con 26 años recién cumplidos, la autora recordaba ayer en una entrevista con LA NACION cómo descubrió el placer de la lectura tras un diagnóstico de dislexia (y de altas capacidades), para el que le recomendaron media hora de lectura diaria. Convertida hoy en un suceso editorial que saltó las fronteras de Wattpad (plataforma online donde cualquier usuario puede subir contenido y también comentar el de otros), es una referente de la literatura juvenil. Sus fans llenan teatros y librerías en España y Latinoamérica, como pasó hace algunas horas en la avenida Corrientes. Las 500 entradas para ir a su encuentro en el Paseo La Plaza así como los 300 lugares para verla hoy, en la librería Cúspide de Recoleta, se agotaron literalmente en un minuto.

“Para mí todo el camino de Jude está muy relacionado con mi camino con la fama en general. Era como no tener a nadie a quien consultarle las cosas, si lo estoy haciendo bien, cómo se hace esto. Era esa soledad enmascarada de algo bonito porque mira la suerte que tienes por estar viviendo esto”, dice la autora de la taquillera trilogía Antes de diciembre, Después de diciembre y Tres meses, sobre su reciente lanzamiento.

Jude Portman era hija de una rockstar que se fue apagando luego de su nacimiento y toda su vida cargó en su pueblo con el estigma de traer mala suerte. Los ecos de Jude transita varios temas en relación a la identidad y cómo la mirada de los otros puede definir a las personas. La figura del cuidador es central en la historia, cómo la protagonista, a cargo de su madre alcohólica, no tenía posibilidad de seguir libremente con su propia vida. Ante cada oportunidad de disfrutar, de avanzar en una relación, su “obligación” de cuidar a Penny, a su abuelo que era fundamental en su vida y a su hermana menor, la absorbía por completo.

“Creo que en este libro las relaciones poco sanas, algunas tóxicas y otras incluso abusivas no siempre vienen de quien te esperas. Por ejemplo, hay un momento en el que la protagonista pasa por una relación muy abusiva verbalmente, no físicamente, y viene de un amigo. La relación con su madre, también. Viene de una persona que se supone que te tiene que cuidar y querer. Siempre es desde la perspectiva de que no todas las víctimas tienen la misma forma ni todos los maltratadores tampoco”, explica.

Marcús estudió Psicología. Entre viajes, firmas y presentaciones de libros se recibió. Tal vez eso tenga algo que ver con su mirada positiva y resiliente de algunas situaciones que atravesó: desde el bullying, en su adolescencia, hasta el trato de sus profesores, no siempre comprensivo luego del diagnóstico de dislexia y altas capacidades. “Todas las cosas malas al final crean un personaje nuevo, una situación nueva. Gracias a eso, mi tía me regaló el primer ejemplar de Harry Potter. No sabía que era posible disfrutar de la lectura”. Descubrió a Laura Gallego y a Carlos Ruiz Zafón, entre otros autores que marcaron sus primeros años como lectora. Y gracias a que no podía comprarse todos los libros que quería, encontró Wattpad, donde muchas autoras de su edad se animan a escribir. “Si no me hubiera sentido mal por la dislexia, seguramente jamás hubiera escrito un libro”.

Como cualquiera que conozca un poco de las variables del mercado editorial, también se sorprende por los números de sus ventas y el furor de sus lectores frente a cada firma. Se disocia de algún modo frente al fenómeno: “Creo que fue demasiado rápido para que lo asimilara y ahora, cinco años después, estoy empezando a entender lo que está pasando y a hacer el ejercicio de decir ‘te lo mereces, deja el impostor a un lado, por Dios’”. La que narra es la Joana de siempre, eso no ha cambiado. La otra es la escritora, la que necesita un escenario, mantener entretenida a la gente, la que habla con los periodistas. “Digamos que es como el Sol y la Luna. La que lleva la voz cantante y la que escribe los libros porque es lo que le gusta hacer. Pero yo diría que esa no ha cambiado. Sigue teniendo las mismas inseguridades, aunque está trabajando en ellas, tiene los mismos amigos, la misma vida. La escritora, en cambio, ha necesitado evolucionar para sobrevivir”.

Lo que más disfruta en el intercambio con sus lectoras es cuando le dicen “quiero ser escritora”. Otra situación que la conmueve profundamente es cuando sus fans le confiesan que gracias a sus novelas se sintieron acompañadas. “Todo lo que he hecho en esta vida ha sido para que la gente que lee mis libros no se sienta sola. Quizá en su entorno no hay nadie que los entienda, pero aquí aunque sea una desconocida, tienen a alguien que los entiende perfectamente”.

Dice que nunca ha tenido un Isaac en su vida; que tuvo muchas amistades preciosas, pero que como persona muy independiente que es, siente que ha sido su propia Isaac. Isaac es alguien que vale la pena conocer en Los ecos de Jude, y es todo lo que podemos decir, sin spoiler. Sobre Josh, no quiso evadir la respuesta: “Una cosa que no había hecho antes y sí hice en este libro fue escribir un personaje basado en alguien que sí ha formado parte de mi vida e intenté ser lo más realista posible. Utilicé este personaje para que una persona joven entienda que a veces los malos tratos pueden llegar de parte de quien fue tu amigo. A veces las relaciones cambian y se vuelven muy tóxicas”, dice, dejando un último consejo a sus lectoras.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/joana-marcus-repite-la-hazana-en-menos-de-un-minuto-agoto-las-800-entradas-para-sus-firmas-en-buenos-nid07072026/

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