Ni la ilusión mundialista que envuelve a la Argentina logra calmar la disputa política en el seno de la Casa Rosada. En las vísperas del partido entre la Selección e Inglaterra, en el Gobierno reaparecieron los fantasmas de cambios en el equilibrio de poder entre la secretaria general, Karina Milei y el estratega Santiago Caputo.
Esto, después de que, a través del Boletín Oficial, se reorganizaran áreas sensibles que estaban en manos del asesor y pasaran al comando del nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, en una movida con la supervisión de la hermana presidencial.
Con el Decreto 581/2026, el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua, un hombre de Santiago Caputo, pasó a depender del vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt. Antes, en los tiempos de Manuel Adorni, estaba atado directamente al jefe de Gabinete.
Con el cambio, en los papeles Caputo perdió tres áreas que estaban bajo el control de Genua: el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), que quedó directamente bajo la órbita de Santilli, y la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (Arsat) y el Correo Oficial, que pasaron a depender del vicejefe del Interior, Gustavo Coria, mano derecha de “El Colo”.
En Balcarce 50 hubo versiones cruzadas sobre cómo funcionará este esquema frente a las tensiones que atraviesan a los distintos campamentos que se disputan el poder y los recursos.
De momento, altas fuentes del Gobierno confirmaron a LA NACION que Santilli efectuará cambios en las áreas que recibió, que todavía siguen dirigidas por personas que responden a Santiago Caputo. No quedarán como funcionaban bajo el ámbito del estratega. Confirmaron que Santilli dispondrá nombramientos en las jefaturas de las dependencias nuevas.
“Va a haber cambios en las áreas que están bajo su órbita; es parte del armado de la gestión”, refirieron fuentes de Balcarce 50 que conocen los movimientos del exministro del Interior.
Aunque algunas terminales oficialistas afectadas por el recambio son más escépticas sobre una avanzada brusca de Santilli sobre Santiago Caputo, otras dan por descontado que se puede venir un “sacudón”.
Santilli sabe que su promoción llegó de la mano de Karina Milei (por ende también de los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem) y que ella será clave para ungirlo candidato en la provincia de Buenos Aires si mantiene esas aspiraciones políticas. Pero también tiene un buen vínculo con Santiago Caputo. Desde su ingreso a las filas libertarias, y como en todo su derrotero político, Santilli ofició como un equilibrista entre ambas tribus, por lo que poner un pie en campos que maneja el asesor aparece como un cimbronazo.
En los pasillos de la Casa Rosada hay rumores fuertes de que Genua tendría los días contados en las filas libertarias.
En el grupo que responde a Karina Milei se entusiasmaban con que el redireccionamiento de la secretaría de Innovación, el Enacom, Arsat y el Correo sea solo el paso inicial de una redada mayor que provoque el movimiento de otras piezas en el esquema oficialista. Entre los adversarios internos a Santiago Caputo prima el deseo de avanzar sobre otros terruños del asesor, unas ansias que se fortalecieron tras las elecciones legislativas de 2025, pero que hasta hoy tuvo un solo zarpazo fuerte: el cambio en la cúpula del Ministerio de Justicia.
De mínima, en el karinismo comentaban esta tarde que este nuevo delineamiento del organigrama le dejaría a Santilli el “control total” de las áreas que recibió porque ya daban por hecho que el jefe de Gabinete ubicaría ahí a sus equipos. ¿Con injerencia de los Menem? Eso efectivamente generaría un efecto en el estratega, que hasta ahora dio las directivas a través de alfiles suyos que todavía siguen en el cargo.
En tanto, otras voces de la Casa Rosada no identificadas con la secretaria general barajaban que Santilli moverá algún que otro nombre de su nueva estructura, pero que no sacará a los puestos jerárquicos que colocó Santiago Caputo, pese a que le quedaron esas áreas bajo su mando. Pronosticaban que Santilli barrerá a los viejos comandos promocionados por su antecesor Adorni, pero que respetará los acuerdos previos con el estratega.
“El Colo tiene códigos, no viene a romper; no le hizo eso a nadie, nunca hizo ese tipo de cosas de la noche a la mañana”, comentaban.
Santilli se transformó en jefe de Gabinete influenciado por la secretaria general y bendecido por el propio Javier Milei, que definieron su ascenso, pero también con recepción amigable de parte de Santiago Caputo y su gente, que vieron en él un funcionario no tan karinista como podría haber sido.
Cuentan los que saben que, hasta hoy, el vínculo entre el estratega y Santilli -que tienen mucha gente en común por su pasado en Pro- está bien. Distintas fuentes que conocen la dinámica de la Casa Rosada explican que en las oficinas de Caputo suelen descreer de una avanzada mayor de la hermana presidencial porque entienden que cuando ella quiere algo, lo ejecuta y no avisa, como hizo con Justicia.
Algunos oficialistas sostienen que todavía esa expansión del poder de Karina Milei no ocurrió porque la hermana presidencial y los Menem no cuentan con la cantidad de funcionarios disponibles para llenar los casilleros.
Otro factor es el Presidente. Milei, en el balcón del 9 de Julio, volvió a mediar. Se ubicó con su hermana, “El Jefe”, en el centro de la escena y con cada uno de los ministros, pero también llamó a Caputo y lo exhibió ante el público libertario apostado en la Plaza de Mayo.
En ese momento, Karina Milei no perdió la sonrisa pero buscó mostrarse ocupada, haciendo alguna referencia sobre los seguidores de su hermano con el dedo índice. El estratega, de gafas negras, saludó al público y sonrió. El Presidente le dio un abrazo.
Una fuente oficialista resumió: “Milei está a lo Colo Santilli, tratando de hacer equilibrio”.
