Nacido en Extremadura, su familia proviene de una región de calor seco. Cuenta que junto con Andalucía, constituyen “la sartén de España” porque en verano las temperaturas rondan los 45°y más. Tranquilamente se podría cocinar un huevo frito ahí, en donde la vida arranca después de las 8 PM porque el ayuntamiento y el gobierno antes de esa hora suelen anunciar alerta amarilla, naranja o roja y se vuelve peligroso salir.
Recuerda que de chico no lo sufrían tanto, que su padre le dijo que se acentuó con los años. Por la crisis climática, o tal vez porque antes las construcciones eran más frescas, hoy el calor es un verdadero problema. La última vez que visitó a su familia, el coche marcó los 48°. Con la idea de buscar nuevas oportunidades, se mudó a Barcelona cuando le tocó elegir una carrera.
—¿Por qué Cataluña? Dentro de lo que es el Reino de España, es una de las comunidades que más apuesta por el trabajo social en la administración pública y privada. Entonces me venía bien. Y bueno, vine a ver a un amigo, me encantó la ciudad, eso de tener mar, esos edificios. Tengo un recuerdo precioso de esas primeras veces, cuando llegas a un sitio, ¿no? Hay un refrán que dice, “No hay nada más triste que un recuerdo feliz.” Una ciudad cosmopolita, con cultura, con música. Hostia, me avasalló un poco.
Santiago, con 36 años, trabaja en Justicia Juvenil. Pasó dos años y medio en contacto con chicos privados de la libertad, pibes entre 14 y 18 que deben adquirir las herramientas necesarias para cuando salgan en libertad. Menores acostumbrados a un trato agresivo, que tienen la oportunidad de mejorar sus vidas. Por agotamiento cambió a un puesto administrativo nocturno, con tareas de planificación. Ahora es un murciélago que sale a las 7 AM. Aun así está contento, la administración pública está bien remunerada y ahorra para poder vivir solo. La vivienda en la ciudad, por la gentrificación turística, significa “un auténtico drama” que solo se puede afrontar compartiendo piso con amigos o desconocidos.
—Es una de las ciudades más caras, ¿no?
—Sí, es abusivo, hay un montón de leyes que están intentando poner desde el gobierno, pero es una lucha ahí que no termina de ganarse. Y todas las medidas que ponen resultan ser parches, porque los propietarios siempre tienen la última palabra al ser de su propiedad, está muy jodido el tema.
—¿Y buscaste la alternativa de una convivencia de pareja?
—De momento, estoy super abierto a ello. Me volví a ilusionar el año pasado, pero mi vida sentimental está trabada. He probado aplicaciones pero es algo impersonal, un poco raro. En este turno de noche estoy en periodo de adaptación, pero sí que estoy haciendo un poquito de vida social, voy al gimnasio, incluso quedo para cenar, mañana he quedado para cenar con unos amigos y eso.
Santiago mantiene la filosofía de vivir con intensidad. Muchos viajes por el mundo con amigos y amigas. Amores. Playa, deportes, conciertos. En algún momento tuvo la sensación de que algo faltaba y no lo podía nombrar. Mientras sus compañeros no se perdían ningún festival electrónico, él se animó a lanzarse, solo, hacia una aventura por Latinoamérica: Colombia, Perú y Bolivia. Voluntariados, selva, incertidumbre. Una experiencia arriesgada y sin red que derivó en la escritura de su Arquitectura de un viaje, un cuaderno de notas y reflexiones sobre la libertad, que tiene mucho de autoconocimiento.
Su siguiente viaje sería al país del tango y el pogo más grande del mundo. Pero la pandemia retrasó sus planes. Una cuenta pendiente y un amor por su cultura que llegó aun antes de haberla conocido. Veintitrés días entre Buenos Aires, Misiones y algo de la Patagonia.
—¿Por qué te interesaba tanto Argentina?
—Supongo que fue al llegar a Barcelona, por la gran población de argentinos y argentinas que viven aquí. Es curioso porque los ves con el matecito y con la cañita esa (la bombilla) y los identificás. Y además, el primer contacto, así un poco más directo, fue tener una relación con una argentina. Ella me abrió un poco la curiosidad. Esa pasión con la que viven las cosas, esa forma de hablar de su país. Yo nunca había sentido algo parecido a extrañar, según vosotros lo explicáis, y ella hablaba de su país con un amor que yo nunca había percibido. Eso me despertó la curiosidad, supongo que también un poco el tema fútbol, el tema Messi.
Lionel Messi, referencia de la argentinidad para el fútbol mundial. El mismo Lionel del talento inconmensurable, los títulos, los records y los balones de oro.
—Aquí en Cataluña tiene una influencia espectacular. Y entonces ahí se empieza a crear una curiosidad, en paralelo a mi viaje por Sudamérica. Miro vuelos, lo veo factible y decido ir a Argentina.
Esa pasión argentinaLa relación con una argentina lo marcó. Fue importante, “de hecho fue de las relaciones más importantes que tuve”. No puede decir si estaba enamorado de su madurez o de su cultura argentina, pero ella de alguna manera lo educaba. Sintió admiración por ella. Y pudo ver algunas características distintas con respecto a las chicas españolas.
—Recuerdo que hablaba con mucho amor de su país, de su ciudad. Te digo, era super porteña. Y hostia, nunca había tenido a alguien con esa pasión por su patria. Una cosa curiosa que te puedo decir, lo hablaba el otro día con un compañero, es que aquí en España no tenemos mucho sentimiento de unidad. Ya sabes que hay varios pueblos aquí en España que tienen un sentimiento de identidad propia. Y estamos un poco cada uno a la nuestra.
—Cataluña mismo.
—Exactamente. Ahora sí que te diría que está un poco más disipado el sentimiento independentista, pero en 2017, con el 1° de octubre y todo eso. El porcentaje de gente que quería la independencia era muy alto. Nunca fue oficial, pero te diría que incluso más de la mitad quería ser un país libre. Ahora el sentimiento está un poco más disipado. No sé si en Argentina, hay algún pueblo que busque así su soberanía, su independencia.
—No, se suele decir que Córdoba es un país aparte, pero en joda. ¿Qué fue lo que más te gustó cuando estuviste acá, qué te impactó? ¿Era como esperabas?
—Sí, bueno, buscaba un poco conocer la idiosincrasia, la forma que tenéis de vivir la vida, la cultura, los paisajes. Noté un país acogedor, mucha humanidad, mucha comunidad. Noté también por otra parte que es diferente al resto de Sudamérica, ya no solo en la arquitectura de las ciudades, sino en la fisonomía de la gente, la forma de ser. No sé si es una impresión que tú compartes.
—Más o menos porque estuviste en lugares muy turísticos, ¿no? Al norte, al noroeste, se encuentran las poblaciones más nativas. Provincias como Jujuy, Salta, Catamarca o Santiago del Estero.
—Si volviera otra vez a Argentina iría a sitios menos turísticos y seguramente más auténticos. He salido de allí, pero Argentina no salió de mí, ni saldrá. Yo estoy seguro de que a Argentina puedes ir cuatro o cinco veces y siempre verás una Argentina diferente. Pasa que claro, tienes que ir a Buenos Aires, sí o sí, es obligado. Quería ver un partido de fútbol que es parte de vuestra Buenos Aires, yo creo que es vuestra religión.
—¿Y qué fue lo que más te impactó? ¿Hubo algo así que te hiciera decir no puedo creer que esté acá?
— Tenía mucha expectativa por la Patagonia, que fue espectacular. Tuve un momento de conectar conmigo, de sentirme solo, lejos. Pero también tengo un recuerdo muy potente del sonido de las cataratas. El hecho de llegar y no escuchar a la gente o no escuchar nada, aquello me sobrepasó. La cantidad de agua, son cosas de la naturaleza que tardas en procesar, ¿no? Y además tengo que decir que el lado argentino estaba muy bien preparado. O sea, yo creía que iban a ser unas simples vistas y no, es una estructura muy bien montada. Fue espectacular.
—Y del fútbol, ¿qué te pareció de diferente a cómo viven el fútbol en España?
—Sí, bueno, mira, a veces se me ponen los pelos de punta —muestra su brazo—. Era una de las cosas que tenía que hacer, es alucinante. No hay palabras. Mientras la gente miraba el fútbol, yo miraba a la gente. No tiene nada que ver un partido aquí con uno en el Bernabéu, porque la gente que viene a los partidos al Camp Nou son casi todos turistas, entonces no hay mucho sentimiento de equipo. O sea, sí es cierto que se ponen una camiseta del Barça y apoyan al Barça, pero lo de Boca es otra cosa. Es sentimiento, es sangre. Tengo la suerte de que he visto partidos en grandes estadios. En Londres fuimos a ver un partido del Tottenham, he visto fútbol en Turquía, en Portugal, pero no. Evidentemente lo de la Bombonera fue otra cosa, también por la expectativa que yo le había dado, ¿no? Todo lo que nos han mostrado en televisión de ese estadio, el punto donde vi lo que significa el fútbol para el pueblo argentino. Alucinante, no he visto nada igual.
Por aquella época escribió: “Los cuatro días en Buenos Aires han sido intensos, como todo lo que transcurre por esa enorme ciudad. La forma en que hablan del asado, casi de forma poética. La forma de vivir un partido de fútbol, “boludo, la cancha de Boca, o la vivís o no la vivís”. Hay cosas que no se pueden explicar con palabras. Vivir un partido en la Bombonera es una de ellas. El amor a la cultura, es la ciudad con más museos por metro cuadrado que he visto nunca”.
—Y ahora en España, ¿cómo están viviendo esto? De llegar a una final, de que tienen un buen equipo. Bueno, que está Lamine Yamal, que se destaca.
—Me gusta porque el otro día después del partido contra Francia a Luis de la Fuente, que es el entrenador, le hicieron una pregunta y respondió. “Francia tiene una gran selección, los mejores del mundo, pero España tiene un equipo”. Les veo super unidos, son gente humilde, no hay ningún chico que destaque, no hay ninguna superestrella. Vamos a decir que Lamine tiene su protagonismo en el Barça y en la Liga Española, pero creo que es un equipo, una familia. Son chicos jóvenes y lo están haciendo muy bien. Se está viviendo muy intenso pero entiendo que no como de vuestro lado. Ayer bueno, ya sabes que aquí en Barcelona hay una gran comunidad de gente argentina y cuando gana Argentina van a un monumento que se llama Arco del Triunfo y tienen ahí su celebración. Es alucinante, los vídeos que me están llegando, toda la información que veo. Nosotros no lo llevamos tan al extremo.
—¿Pero no salen así a festejar, tampoco?
—Creo que no tanto. Sí salimos a festejar, es algo extraordinario, algo que no nos suele pasar, llegar a una final. De hecho, es la segunda que llegamos en nuestra historia. Sí que salimos a celebrar, pero creo que es como más comedido, ponen pantallas gigantes y tal. Se está viviendo con mucha ilusión, los informativos, en el trabajo, en todos los grupos sociales se habla de lo mismo, pero no desde el punto tan importante como lo puede hacer una persona argentina. Imagino que allí fue una locura.
—Salió todo el mundo a las calles apenas terminó el partido contra Inglaterra.
—Fue muy épico, la victoria también, mucho más extrafutbolístico, la manera fue increíble, una remontada con el golazo, creo que tuvo todos los ingredientes para que fuera espectacular. Y luego a eso le tenemos que añadir la forma que tenéis de vivirlo, o sea, yo creo que fue el escenario perfecto, era como una final adelantada, ¿no? Creo que no están conformes, que sí quieren y necesitan la final. Decían, “Ganar o morir.” Así que yo creo que el domingo será increíble.
— ¿Qué dicen allá del partido que se viene?
—Hay mucho respeto de cara a la selección argentina por parte de los comentaristas y de todo el periodismo, en gran parte por Leo Messi. No olvidemos que esta figura ha tenido muchísimo peso en la Liga Española. Entonces, mucho respeto. Será una final increíble.
—Creo que sí. ¿Cómo lo vas a vivir? ¿Dónde?
—Tendría que trabajar, pero me he pedido horas libres y nos vamos a la casa de un amigo en la playa, sacaremos el proyector. Haremos una previa, bueno, ya sabes que aquí es verano. Comer algo si hay hambre, es algo bonito un mundial en verano.
—Nos tocó en 2022 salir a festejar, terminaron varios jugadores insolados.
—Los vídeos que llegaban, es que eran alucinantes. Ya te digo, nosotros no podemos entender hasta qué punto es importante el fútbol allí. No sé si es casi religión. La información que me llega y no lo podemos entender, simplemente es mirarlo desde fuera y decir, “Joder.” Bueno, se convierte en un negocio el tema de cómo llevan el torneo a los Estados Unidos, tampoco es muy futbolístico porque esta gente no tiene mucha experiencia en este campo, pero luego no deja de ser fútbol, los 90 minutos son fútbol. Y es en sí muy bonito la forma en la que el fútbol une a la sociedad en ese sentido.
