La Academia Nacional de Bellas Artes (ANBA), que actualmente preside Sergio Baur, presentó la semana pasada a tres nuevos académicos de número: el compositor y docente Marcos Franciosi (1953), el artista y biólogo Pablo La Padula (1966) y el médico, coleccionista y mecenas Esteban Tedesco (1969). Guillermo Scarabino, de la Comisión de Música; Carola Zech, de la Comisión de Artes Visuales, y Baur, respectivamente, recorrieron las trayectorias y les dieron la bienvenida a los tres, junto con Marta Penhos, Graciela Hasper, Gracia Cutuli y Carlos López Puccio, integrantes de la mesa directiva, con la obra de Jorge Soto Acebal (1891-1974) como grandioso telón de fondo de la ceremonia. Este año la ANBA celebra su 90º aniversario.
“Este acto celebra no solo la excelencia individual y colectiva, sino también el compromiso sostenido con la creación, la difusión y la preservación de la vida cultural de nuestro país -dijo Baur-. Ser académico no es únicamente un reconocimiento a una trayectoria destacada; es, ante todo, la asunción de una responsabilidad: la de contribuir, con criterio, generosidad y visión, a la construcción de un pensamiento crítico y a la proyección del arte en la sociedad. Estas incorporaciones expresan, asimismo, la voluntad de esta institución de proyectarse hacia el siglo XXI, atenta a sus desafíos, abierta a nuevas perspectivas y comprometida con la vitalidad de las prácticas contemporáneas”.
En el acto, Baur hizo varios anuncios. “La Comisión de Historia y Crítica del Arte prepara, para el mes de julio, cuando se celebre el 90° aniversario de la institución, una exposición conmemorativa en el Fondo Nacional de las Artes -anticipó-. La Comisión de Arquitectura impulsa la incorporación de la Academia en el circuito de la próxima Bienal de Arquitectura de Buenos Aires. En el área de Música, se realizará un concierto con obras de maestros argentinos, junto con un concurso de obra coral en colaboración con el Fondo Nacional de las Artes. La Comisión de Diseño organiza un seminario dedicado a reflexionar sobre la situación del diseño argentino en el siglo XXI. En el ámbito de Publicaciones, dirigido por la doctora Marta Penhos, la revista Temas presentará un número dedicado a nuevas perspectivas sobre el arte amerindio en la Argentina, bajo la curaduría de María Alba Bovisio. Asimismo, se concretará próximamente la firma de un convenio entre la Academia Nacional de Bellas Artes y la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires para la creación de la Diplomatura en Arte Contemporáneo Argentino”.
Números de Temas y tomos de historia del arte argentino publicados por la ANBA se encuentran en el stand Federal del Pabellón Ocre, en la Feria del Libro.
Mediante programas de mecenazgo, la ANBA trabaja en sus archivos. “Deseo destacar, en primer lugar, la importancia del legado de Federico Klemm y la cooperación sostenida entre la Fundación Klemm y la Academia Nacional de Bellas Artes -destacó Baur-. Gracias a este vínculo, hemos podido custodiar un acervo de gran valor, renovar la sede de la Fundación, impulsar programas públicos dirigidos a estudiantes y poner a disposición de investigadores un archivo inestimable para la historia de nuestro arte”.
Recientemente, Paula Senderowicz fue distinguida con el Premio Alberto J. Trabucco de Pintura 2026, otorgado por la ANBA; la exposición se puede visitar en la Fundación OSDE (Arroyo 807) junto a obras de artistas invitados. “Es oportuno expresar también nuestro reconocimiento a la Secretaría de Educación de la Nación, cuyo apoyo resulta fundamental para el funcionamiento de la Academia”, concluyó el presidente de la entidad.
Con tonada cordobesa, Franciosi leyó la conferencia “Habitar la pregunta. Entre el material y el lenguaje en la creación musical” en el que se refirió a su actividad como docente y compositor. “Las puertas de entrada a una nueva composición pueden ser múltiples -dijo-. Sin embargo, con el tiempo, uno reconoce que ciertos modos de organizar la experiencia reaparecen. No como fórmulas, sino como preguntas; preguntas que vuelven”. Y agregó: “Componer es, para mí, situarse en ese lugar en el que todo vuelve a ponerse en cuestión”.
“La designación me sorprendió porque soy una persona que cree que a uno lo definen los hechos y no los rótulos -dijo La Padula-. Las profesiones se ejercen, no se enuncian. Un título sin el aval de la acción no me dice absolutamente nada. Si hoy estoy acá, quiero creer que es entonces por una consecuencia del hacer y no por un deseo de tener tal o cual distinción social o académica. Como se desprende de lo que acabo de decir, nunca me pensé en términos de ser científico, biólogo, artista o académico. Siempre me dediqué con honestidad y fascinación al estudio de la vida, que obviamente no comienza ni termina en las ciencias biológicas; la vida es algo mucho más complejo y profundo que tal o cual molécula, la vida se despliega en múltiples y complejas capas de sentidos, enfrentándonos permanentemente a su insondable misterio, sin el cual no hay curiosidad ni desarrollo creativo posible”.
Por último, Tedesco agradeció, emocionado, la designación. “Como médico siempre estuve relacionado con el mundo de las artes -sostuvo-. Estoy muy feliz y orgulloso de formar parte de la Academia y espero seguir colaborando como lo he hecho hasta ahora”.
