Un reciente artículo científico publicado en abril de 2026 analiza el escarabeo egipcio hallado en Alcubillas, provincia de Ciudad Real, dentro de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha en España. Si bien el objeto fue descubierto originalmente entre 2016 y 2017, el estudio difundido en los últimos días reveló su origen y analizó cómo pudo haber llegado a una tumba de la Península Ibérica.
Qué se sabe de la pieza egipcia hallada en AlcubillasDe acuerdo con lo que compartió la consultora de arqueología Oppida, que fue parte del hallazgo, en su cuenta de Instagram, todo se produjo durante las excavaciones en la Necrópolis de El Toro, un yacimiento revelado en 1983. La pieza apareció en el enterramiento de un integrante de la élite oretana, un pueblo indígena ibérico anterior a la llegada de los romanos.
En ese contexto, los equipos recuperaron originalmente unas 5000 piezas. En el lugar, que debe su nombre a una escultura de toro tallada en arenisca roja, también se identificaron tres urnas diferenciadas con restos de cuatro individuos sometidos a cremación.
El escarabeo presenta un color verde azulado, fue elaborado en loza vidriada y se conserva en buen estado. Los investigadores determinaron su origen egipcio y confirmaron la presencia de jeroglíficos y caracteres demóticos con la inscripción "psmtk", detalla la revista especializada Popular Mechanics.
Esa inscripción corresponde a un título compartido por varios faraones de la XXVI Dinastía, también conocida como Dinastía Saíta, que accedieron al trono con el nombre de Psamtek. Los especialistas sitúan su fabricación entre los siglos VI y V a.C., durante el reinado de uno de esos gobernantes.
Luis Benítez de Lugo Enrich, de la Universidad Complutense de Madrid, quien encabezó el equipo que localizó la figura en la Necrópolis de El Toro, explicó en el estudio que esta denominación también funcionaba como antropónimo en individuos de esa dinastía y señaló que “el posible significado aún es incierto”.
Sin embargo, existen dos elementos concretos que indican que la tumba no correspondía a un enterramiento egipcio.
Por un lado, los restos humanos fueron incinerados en urnas de cerámica, una práctica poco frecuente en Egipto antes de la conquista de Alejandro Magno. Por otro, los faraones de la XXVI Dinastía eran sepultados en su territorio de origen y no fuera de Egipto.
Los amuletos como el hallado en la tumba estaban en un inicio destinados a sectores de alto rango. Sin embargo, con el uso de los moldes que permitieron su producción en serie. En ese contexto, se comercializaban en mercados al aire libre junto a otras figuras funerarias. Entre ellas, los escarabeos, que tenían forma de escarabajo, incluían un conjuro y se colocaban cerca del corazón para impedir que revelara los pecados del difunto.
Cómo llegó el escarabeo egipcio a la Península IbéricaEl trabajo publicado en abril abordó cómo un objeto propio del ámbito egipcio terminó en un enterramiento del interior de la Península Ibérica.
El momento y la forma en que llegó a ese territorio no están determinados. Sin embargo, la investigación plantea que una ruta comercial antigua pudo intervenir en su traslado.
En este sentido, el autor del trabajo indicó que el escarabeo “podría haber sido objeto de intercambio entre los habitantes de los asentamientos peninsulares fenicio-púnicos y la población nativa” y aclaró que no se puede establecer cuánto tiempo transcurrió hasta su incorporación al ajuar funerario.
Qué representaba el escarabajo en EgiptoEn la cultura egipcia, el escarabajo sagrado Scarabaeus sacer se vinculaba con el ciclo de la vida, la muerte y el renacimiento. Su comportamiento como insecto pelotero lo convirtió en un símbolo asociado al Sol naciente.
José Luis Fuentes Sánchez, director de proyectos de Oppida que participaba en estos proyectos de investigación, explicó a ABC que este tipo de pieza funcionaba como amuleto de vida y poder. En vida ofrecía protección frente al mal y, tras la muerte, se asociaba con la resurrección y la vida eterna.
