A simple vista sus mundos parecen opuestos –ella, modelo acostumbrada a vivir entre shootings, pasarelas inter nacionales y aeropuertos; él, polista, siempre con la taquera lista para viajar de torneo en torneo–, pero encontraron en ese ritmo de vida libre y sin rutina un punto en común: las ganas de coincidir. Y eso es lo que hacen desde hace dos años y medio Inés Artagaveytia (24) y Santiago Loza (29), que ajustan agendas, alarmas y relojes estén donde estén. Además ella, que el año pasado se lució en el Paris Fashion Week convocada por Gucci, y él, que con siete goles de handicap este año jugará la clasificación para la Triple Corona, acaban de dar un paso más y estrenaron convivencia.
En las caballerizas que Santi tiene en La Ensenada Polo Ranch, y siempre custodiados por su perra rescatada, Loca, le cuentan a ¡HOLA! cómo combinan amor y trabajo sin morir en el intento.
–¿Cómo se conocieron?
Santiago: La había visto a Ine en una foto de Instagram, pero nunca la había cruzado. Hasta que coincidimos en una fiesta. Primero me acerqué y le pregunté si era Inés, aunque ya sabía quién era. Pero cuando me dijo que sí, me di vuelta de los nervios y seguí bailando con mis amigos. .
Inés: Lo que él no sabe es que yo ya lo había fichado y pasaba cerca suyo a propósito. .
Santiago: La oportunidad se dio cuando la vi hablar con un conocido en común, me acerqué y, como se dio cuenta de mis intenciones, se fue. Esa noche la invité a salir, pero se dio recién una semana después.
Inés: Es que justo tenía una semana de laburo intensa y, si trabajo, el día antes no puedo ni salir a comer, tengo que dormir ocho horas, soy rigurosa en eso. El tema es que al toque tenía un viaje por laburo, me iba al Fashion Week de París, era mi primera vez y una tremenda oportunidad. Y no tenía clara la vuelta. Yo estaba recontra contenta, obviamente, era lo que quería, me había ido con buenas oportunidades, pero se me juntó todo. Nos hablamos muchísimo por FaceTime en el viaje, si tenía una buena noticia me daban ganas de escribirle y contarle. Salimos tres veces en veinte días y me fui dos meses.
Santiago: En diciembre de 2024 nos pusimos de novios. Fue una prueba de fuego la distancia. A mí me tocaba después irme a trabajar cuatro meses a Inglaterra.
Inés: Justo cuando tenía todo armado para volver a París y a Milán surgió una posibilidad de instalarme en Londres. ¡Enseguida dije que sí! Él vivía en Ascot, a una hora, yo en la ciudad, pero íbamos y volvíamos dependiendo de nuestros compromisos. Fue espectacular.
Santiago: Sí, me tomaba el tren y viceversa. Estuvo bueno, también, porque nos podíamos bancar mutuamente en lo nuestro. Si bien es lindísimo viajar por el trabajo, muchas veces es muy solitario, o vas a países con culturas totalmente distintas y por mucho tiempo nadie te puede acompañar y ahí se vuelve bastante duro, extrañás.
Inés: Yo coincido más con la misma gente, me hice amigas, muchas argentinas que están afuera también y se vuelven como hermanas.
–¿Pero quién te organiza los castings?
–Acá mi agencia madre es Look 1. Emiliano, mi manager, me administra todas las demás agencias, pero cuando estoy en otro país, los que me mandan a los castings, los que mandan mis fotos para ver si me llaman o no, son de la agencia de ese país.
NI MODELOS, NI POLISTAS–¿Siempre supieron a que se iban a dedicar? Santiago: En casa no se jugaba al polo, es más, mi hermano Marcos juega al rugby en la primera de Cuba, igual que en su momento papá, Manuel, que todos conocen como Bebe. Pero un primo suyo, Ernesto Trotz, que tuvo 10 goles de handicap, lo motivó y de grande empezó a jugar de manera amateur, cuando nos mudamos a Manzanares. Yo a los 5 años ya empecé a andar a caballo y a entusiasmarme con el polo. Jugaba en La Cañada y después me fui a La Irenita, a lo de los Mac Donough. Estuve siete u ocho años con ellos, al cuarto año ya empezamos a jugar clasificación y jugamos tres años la Triple Corona. Después, por temas de distancia y caballerizas, me vine a La Ensenada. Este año, si bien voy a seguir cuidando acá, voy a jugar la clasificación para el Abierto para La Irenita, con Jacinto Crotto, Min Podestá y Federico Panzillo. Yo crecí en La Irenita y aprendí muchísimo de ellos, por lo que estoy muy contento.
Inés: En mi caso, a mis 16, estaba en Punta del Este, donde veraneaba con mi familia, y, mientras estaba en La Barra con mis amigas del colegio (San Martín de Tours), se acercó el que hoy es mi manager y me propuso entrar a la agencia. Otras veces me habían propuesto modelar, pero yo estaba en otra, no me veía. Pero una de mis amigas me animó a aceptar su tarjeta. Hablé con mamá y papá, que siempre estuvieron detrás mío, y al volver a Buenos Aires fuimos a una reunión. Arranqué muy despacio. Lo primero fueron fotos para Jazmín Chebar, después laburé mucho con Ay not Dead, entre otras marcas, hasta que sin darme cuenta terminé el colegio y me metí a estudiar Comunicación Publicitaria, que terminé el año pasado. Pero hoy el modelaje es mi prioridad. Me acaba de salir la visa de trabajo para Nueva York, así que parto en abril, cuando Santi se vaya para Londres. Veremos cómo podemos coincidir. Es difícil, pero vamos a buscarle la vuelta.
–Hace poco se fueron a vivir juntos.
Inés: Sí, hace un mes y medio, estamos estrenando convivencia y nos sentimos muy contentos. Por los viajes, ahora nuestra casa es el punto de encuentro.
Santiago: Yo vivía en la caballeriza, pero teniendo en cuenta los viajes me acerqué más a la ciudad para que ella no esté sola si yo no estoy, ni desconectada de su familia y amigas. Cuando estamos en Argentina, me divierte ir a sus desfiles y trato de acompañarla en los eventos que puedo. Ine también viene mucho a los partidos, nos gusta acompañarnos.
Producción: Jorge León
Peinado y maquillaje: Natali Pomasoncco para Sebastián Correa Estudio
Agradecimientos: Luchi Solari; Blue Sheep, The Kooples, Rapsodia, Sofía Sarkany, Levi´s, Equus, Adidas, Heidi Clair, Sandro, Ayres, Leo Pereyra, de Look 1.
