¿Una nueva teoría conspiranoica? ¿Falacia de falsa correlación? Caitlin Myers, economista del Middlebury College de Vermont, sospechaba una perturbadora relación entre la aparición del primer iPhone y el descenso de las tasas de fertilidad: ambos suceden en el mismo año, 2007.
Pero aquí no terminan las coincidencias. Haciendo un mapeo de los Estados Unidos descubrió que aquellas zonas sin conexiones de alta velocidad (o con conexiones muy pobres) mostraban una tasa de nacimientos mayor que las zonas conectadas.
¿Hay razones para esta diferencia zonal? Señalan tres: los poseedores del primer smartphone comenzaron a socializar cada vez más a través de sus celulares que en persona. Tenían mayor acceso a la pornografía, sustitutiva del sexo. Y llegada a más y mejor información sobre anticoncepción.
A partir de ahí, la hipótesis de Myers se vuelve más plausible. No culpemos de todo esto al teléfono inteligente, con sus pompas y sus obras; el camino ya estaba trazado, y ellos cruzaron por él.
Y además:
La investigadora advierte: “No se debe tomar el resultado tan literalmente y decir: ‘Ah, es culpa del iPhone’. Es un ejemplo del tipo de influencias sociales que han llevado a la disminución de la tasa de natalidad”. El aparatito cuadrado no sería causa principal, sino una de las muchas. Creadora y creada.
