MADRID.– Los incendios forestales que arrasan Europa han provocado la muerte de cientos de personas durante la última década, y el cambio climático está a punto de elevar aún más la cifra de víctimas en los próximos años.
Al menos 12 personas murieron en un incendio en el sur de España durante la noche del jueves, lo que lo convierte en uno de los más mortíferos registrados en el país, mientras las altas temperaturas afectaban a gran parte del territorio.
En Francia, un desprendimiento de rocas provocó el miércoles la muerte de un bombero voluntario de 22 años que ayudaba a combatir un incendio forestal de difícil acceso en las montañas de la región alpina de Saboya, mientras las temperaturas extremadamente altas convertían bosques y matorrales resecos en auténticos polvorines.
Europa es el continente que se calienta más rápido del mundo: las temperaturas aumentan al doble de la media mundial desde la década de 1980, según el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea. A nivel global, 2025 fue el tercer año más caluroso registrado, lo que provocó varias intensas olas de calor.
Los científicos advierten que el cambio climático, causado en parte por la quema de combustibles como la nafta, el petróleo y el carbón, agrava la frecuencia e intensidad del calor y la sequedad, lo que hace que ciertas regiones sean más vulnerables a los incendios forestales.
Grecia padeció su peor incendio en 2018, cuando un enorme fuego arrasó la localidad costera de Mati, al este de Atenas, y dejó a personas atrapadas en sus casas y en las rutas mientras intentaban huir. Murieron más de 100 personas, entre ellas algunas que se ahogaron al intentar nadar para alejarse de las llamas.
Cinco años más tarde, en 2023, más de 20 personas murieron en otros incendios forestales en ese país, entre ellas 18 inmigrantes que quedaron atrapados por las llamas de lo que se convirtió en el mayor incendio forestal individual registrado en Europa, mientras cruzaban un bosque en el noreste del país.
Un incendio forestal ocurrido la semana pasada en el norte de Grecia recordó las tragedias pasadas al provocar la muerte de un niño de 12 años y su padre.
Bomberos y rescatistasEn julio de 2025, diez bomberos y trabajadores de rescate murieron mientras intentaban apagar un incendio forestal que se desató en una zona boscosa de la provincia de Eskisehir, en el noroeste de Turquía. Las víctimas eran trabajadores forestales y miembros de la organización de rescate AKUT.
El ministro de Bosques turco, Ibrahim Yumakli, señaló entonces que los vientos cambiaron de dirección de forma repentina, lo que hizo que las llamas se desplazaran y rodearan a los trabajadores forestales.
Uno de ellos era un hombre de 28 años que regresaba al trabajo tras su luna de miel apenas dos días antes. Y un voluntario de AKUT había pasado un mes rescatando a las víctimas de un terremoto catastrófico que golpeó el sur de Turquía en febrero de 2023.
El incendio forestal más mortífero de Portugal dejó 66 muertos en 2017 en Pedrogao Grande, a 200 kilómetros al noreste de Lisboa. La mayoría de las víctimas murieron en una ruta mientras intentaba huir en automóvil.
En 2017, otros incendios forestales tardíos elevaron aún más el número anual de muertes relacionadas con incendios en Portugal hasta superar las 120 personas, lo que lo convirtió en el año más mortífero de este tipo. Un bebé de 1 mes y sus padres estuvieron entre las víctimas.
Posteriormente, el gobierno portugués aprobó una serie de medidas para prevenir y contener los incendios forestales.
Las reformas incluyeron campañas de educación pública sobre cómo se inician los incendios, la creación de una fuerza de reacción rápida de bomberos y la apertura de varios miles de kilómetros de cortafuegos, además de poner a disposición una gran cantidad de recursos de extinción.
En Chipre, muchos funcionarios han señalado al cambio climático como responsable de la ferocidad y la rapidez de los incendios forestales recientes, que han cobrado al menos seis vidas en los últimos cinco años.
En julio de 2021 se descubrieron los restos calcinados de cuatro trabajadores egipcios fuera de una aldea montañosa arrasada por el fuego, en lo que un funcionario calificó como el incendio “más destructivo” que la nación insular del Mediterráneo oriental había visto jamás.
En julio de 2025, las cuadrillas de rescate encontraron los cuerpos de una pareja de ancianos dentro de un automóvil calcinado en el arcén de una carretera de montaña. La rapidez con la que el incendio forestal quemó aproximadamente 80 km2 de laderas boscosas llevó al presidente Nikos Christodoulides a comentar: “Nunca ha habido nada parecido en Chipre”.
Vientos muy fuertes, altas temperaturas y condiciones extremadamente áridas tras tres inviernos de lluvias mínimas crearon una tormenta perfecta en el punto álgido del incendio.
Un estudio de World Weather Attribution indicó en 2025 que el cambio climático, que ha provocado temperaturas abrasadoras y una disminución de las lluvias, hizo que los grandes incendios forestales en Turquía, Grecia y Chipre ardieran con mucha más intensidad ese verano.
Agencia AP
