Bielsa sabe por qué: el gran desafío de los DT es hacerse entender hablando poco y sin videos

Lograr la atención de otra persona por un tiempo prolongado se ha transformado casi en una quimera, independientemente de la edad. Para los más grandes, resulta más complejo interpretar y entender esta “desconexión intempestiva”: suelen actuar como siempre sin advertir que nada es como antes. Distinto.

El cuadro se agrava para los más chicos, los sub 25, por establecer una barrera imaginaria. Han cambiado las costumbres, las formas, los medios de comunicarse, los tiempos que se brindan al otro y la impaciencia domina la escena cuando se considera exagerado el tiempo que se le presta al otro en una alocución. Cuánto más breve y directo, mejor. Existe una preferencia por los estímulos cortos, visuales, para poder informarse y aprender. Pasa en los hogares, en centros de enseñanza (primaria, secundaria y terciaria), en los trabajos. Todo ha tenido que aggionarse, una modalidad sorprendente para quienes provienen de otra escuela, más romántica, más detallista.

En las últimas horas, se ha viralizado un video de Luis Enrique, ex entrenador de la selección de España y exitoso técnico del PSG, bicampeón de la Champions League, donde hace riquísimas referencias a lo que representa para un conductor de equipo lidiar con la “generación TikTok”, dominada por quienes conforman el segmento de nacidos entre 1997 y 2012 (generación Z). Un contenido que se enlaza directamente con las expresiones más recientes de su colega Marcelo Bielsa, tras la pésima experiencia con Uruguay en el Mundial 2026 que se encuentra en curso, donde su equipo fue eliminado en la primera rueda. Docentes de diferentes edades (Bielsa, 70; Luis Enrique, 56), ambos hacen hincapié sobre los métodos de trabajo forzosamente modificados para algo tan sencillo y primordial como “captar la atención y lograr el entendimiento de los jugadores”.

Lo de Luis Enrique forma parte de un documental elaborado por la cadena Movistar+ en 2024, tras su primera temporada con el Paris Saint Germain, bajo el título “No tenéis ni idea”. Allí, el DT admite que “nosotros tenemos todo el tiempo para analizar, para buscar, y estamos tratando de llegar al punto de darle la mínima información posible a los jugadores. La que sea inevitable o vital. Y sobre todo, la que se vaya a cumplir, la que pueda cumplir. ¿Si no de qué vale que te dé cinco ideas, en cinco aspectos diferentes del juego, si no vas a saber interpretarlas?”.

Y agrega: “Videos cortos, videos que no se te duerma ningún jugador. Eso siempre es importante. Información vital para que el jugador sienta que sabe lo que tiene que hacer y a lo que jugamos”.

Grandes maestros de otras épocas (Adolfo Pedernera, Juan José Pizzuti, Carlos Griguol) se encontrarían hoy en una encrucijada: la de brindar su sabiduría ante una veintena de profesionales mirando el piso y ansiosos por poder reencontrarse no tanto con los afectos, sino con sus celulares para actualizarse con las redes sociales. No es peyorativo: es el hoy al desnudo. Con una dependencia exacerbada de los dispositivos móviles. ¿Cuántas veces va caminando por la calle y tiene que esquivar a alguien mirando la pantalla y que se le viene encima como un iceberg? Ni siquiera es un problema de edades, sólo que los jóvenes quedan más expuestos.

Quizás hasta le haya ocurrido en su casa: antiguamente era la TV la que captaba la atención en los almuerzos o las cenas familiares, sacándole el foco a las eventuales charlas. Algunos que advirtieron esa tendencia se animaron a imponer reglas: “No se ve la televisión mientras comemos”. Más acá en el tiempo fueron los celulares: en algunas casas ya hay canastitas para depositar los teléfonos previamente a la comida familiar. Pero cuesta. Y los futbolistas son jóvenes como cualquier otro: no tendrían razón para actuar diferente.

Hace unos años, otra imagen viralizada surgió del vestuario de la selección argentina: allí se veía, inmediatamente después de un partido, a los futbolistas, todavía con la indumentaria deportiva, concentrados en sus celulares. Ni siquiera se habían duchado. Dos horas desconectados es casi como un vuelo para los fumadores.

Ya instalado en Montevideo, con las imágenes frescas de una nueva frustración mundialista como aquella de Corea-Japón 2002 con la selección argentina, Bielsa brindó una larga conferencia de las que lo caracterizan, casi sin mirar a sus interlocutores. En ella, soltaba conceptos al estilo Luis Enrique; quizá no tan directos en su estilo, pero sí en cuanto a la esencia. El entrenador de la selección uruguaya hacía mención a que los jugadores, previo al Mundial 2026, le habían pedido terminar con las charlas tácticas y los videos y admitía que no eran capaces de mantener la atención más de 10 minutos.

“Las charlas nunca eran superiores a 10 minutos, y eran fraccionadas. Diez minutos de video. Todo este tema lo revisé, porque cuando hay un pedido de esta naturaleza de un grupo, y esto fue previo al Mundial, hice muchas consultas. Y la recomendación que recibí, para adaptarme a las mentalidades más jóvenes y actuales, era que había que hacer charlas más cortas y en días distintos para no sobreexigir la atención de los jugadores. Lo hice así, hasta que me pidieron que eso se interrumpiera. Y así lo hice, porque finalmente, el destinatario de un mensaje tiene derecho a decir ‘esto me sirve, esto no me sirve’, ‘esto lo prefiero, esto no lo prefiero’”. Bielsa, aquel quijote que no quería saber nada con poner juntos a Batistuta y Crespo, 25 años después cedió ante pedidos que antes, respetuosamente, hubiera ignorado.

Aquí, habría que hacer una aclaración significativa: la de Uruguay no era precisamente una generación tiktokera, de adolescentes o pasados los 20. Hablamos de un plantel cuyo promedio de edad en el Mundial 2026 estaba casi en los 29 años. Y sin embargo, Bielsa afrontaba el mismo problema que identificaba hace unos años Luis Enrique.

Luis Enrique y Bielsa

Imposible no recordar este vídeo de Luis Enrique donde reconoce que la capacidad comprensiva y la atención de un jugador profesional es la de un niño de cinco años con Tik Tok. https://t.co/wceLNom1gV pic.twitter.com/Xfw15x2ZVM

— Albert Ortega (@AlbertOrtegaES1) July 1, 2026

La mayoría (no todos) de los jugadores que pasaron por la conducción de Bielsa en sus distintas experiencias habla maravillas del entrenador, lo recuerda con respeto y afecto. Su paso por la Celeste pareciera indicar lo opuesto: serían pocos los que le reconocerían méritos dentro de este plantel. Algo más profundo que el hecho de hablar 10 minutos o 40, con o sin videos.

A la vez, nos planteamos una inquietud más, bien actual con uno de los grandes protagonistas del Mundial: ¿cómo serán las charlas tácticas y motivacionales de Gustavo Alfaro con el plantel de Paraguay, que acaba de dar el gran golpe sobre Alemania? ¿Con o sin metáforas? Hablamos de uno de los entrenadores más planificadores de América del Sur; el hombre que en Arsenal, en partidos de lluvia, no se le escapaba ni el detalle de tenerles una toalla a los jugadores para secar la pelota antes de realizar los laterales.

“¿Entendiste lo que te expliqué? Porque después quiero ver que lo hagas en la cancha”. La pregunta de Luis Enrique a un jugador cualquiera, que le dice “sí, sí, sí”, refleja un dilema de estos tiempos del que no escapa el fútbol. Como cuando se habla de la no interpretación de textos, algo mucho más serio y sensible que pegarle bien a una pelota, triangular, bloquear al 5 rival o filtrar pases entre los centrales. Los entrenadores no sólo deben pensar en tácticas y analizar las fortalezas o debilidades del adversario de turno, sino en cómo hacerse entender. Incluso los que hablan el mismo idioma.

Luis Enrique con Mbappé

👏🏼 Tremenda conversación revelada entre Luis Enrique y Kylian Mbappé en sus últimos meses en el PSG. pic.twitter.com/zbprWJU2Vl

— Actual Fútbol (@ActualFutbol) October 3, 2024

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/bielsa-sabe-por-que-el-gran-desafio-de-los-dt-es-hacerse-entender-hablando-poco-y-sin-videos-nid02072026/

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