La serie de Moria Casán en Netflix agitó su pasado para hacer foco en las personas que pasaron por su vida, algunos de sus secretos y sus amores. Y uno de sus grandes romances fue con Mario Raúl Castiglione, el padre de Sofía Gala, a quien “La One” conoció a principios de los 80 cuando compartían elenco en la obra Loquero en la revista en el Teatro Metropolitan. Casán era la figura del espectáculo y Castiglione participaba con su grupo de humor I Medici Concert. Entre bambalinas nació esta historia de amor que duró casi diez años y con una hija en común. A partir de este romance, la popularidad le llegó también a Castiglione, aunque ya hacía muchos años que trabajaba en el medio como actor, humorista y también como autor, productor y director.
Castiglione nació el 7 de mayo de 1946, se crio y murió el 21 de mayo de 2000 en La Plata, donde descansan sus restos. Estudiaba en un colegio de sacerdotes salesianos cuando empezó a interesarse por el teatro. Tomó las primeras clases de actuación en un club del barrio Los Hornos hasta que entendió que era su vocación y se anotó en las clases de Alejandra Boero. Debutó haciendo teatro independiente y, con el tiempo, llegó a dirigir el Teatro Independiente de La Plata, además de integrar los elencos de la Comedia Provincial y del Teatro Municipal General San Martín. Mientras daba sus primeros pasos en el mundo del espectáculo, estudiaba en la Facultad de Derecho, pero a los pocos años decidió claudicar y apostar por el escenario, su gran disfrute.
Más tarde descubrió una fuerte veta humorística y, hacia mediados de los 70, formó el grupo I Medici Concert, junto a Néstor Robles, Raúl Gallo, Raúl Ingaramo y José Gutiérrez, con quienes hizo cientos de shows y espectáculos de teatro de revistas, ganando prestigio y popularidad. Hicieron varias películas con Alberto Olmedo y Jorge Porcel, entre ellas Los fierecillos indomables, Los fierecillos se divierten y Los reyes del sablazo.
Al tiempo de conocer a Moria, decidió dejar el grupo para hacer su propio camino y filmó Brigada Z y Brigada explosiva contra los ninjas, donde interpretó al Sargento Mario Jorobatti, jefe del escuadrón de la Policía Federal al cual pertenecía la brigada. Pero ya había hecho cine mucho antes de conocer a Moria, debutó en 1961 con Accattone, de Pier Paolo Passolini, y luego tuvo un personaje en El lobo, dirigida por Nicolás Del Boca. Años después filmó Los bañeros más locos del mundo, con Emilio Disi. En televisión participó en varias emisiones de los ciclos Alta comedia y Teatro como en el teatro, y todo lo que vino después fue de la mano de Moria: El club privado de Moria, Las tretas de Moria, Monumental Moria, donde además de hacer personajes, escribió los libretos y aportaba su experiencia en producción y dirección.
También hizo teatro de texto en las obras Lo que no fue, de Noel Coward; El desatino, de Griselda Gambaro; textos de Arlt y de Matilde Alba Swan; El zoo de cristal de Tennessee Williams. Y protagonizó y dirigió Nosotros y los otros, un texto de su autoría. En el género revisteril hizo ¡Qué gran revista!, Destapadísima, Hay Que privatizar el cielo, La revista del Proceso Pro sexo, La mejor revista de la cuadra, La patota revistera, La revista Less, Meta Moria en Mar del Plata, La revista de las erecciones generales, El revistazo rompe todo, Increíblemente Juntos. En muchas de ellas Moria fue la cabeza de compañía, pero a Castiglione nunca le molestó “hacerle la segunda” y lo decía con orgullo. Como director hizo Nosotros los otros, Los aparatos, ¿Hay que matar a mamá? y El ticodón.
Amor y MoriaLa vida de Castiglione estuvo ligada al teatro, al cine y a la televisión, aunque gran parte de su popularidad llegó por su relación con Casán, quien le dio una fuerte impronta a todo el trabajo que compartieron. La sociedad dio buenos frutos y, durante años, fueron “la” pareja del espectáculo de la que todos hablaban y a la que todos los productores querían contratar. Alguna vez Moria contó que “cuando Mario y yo nos encontramos, ya habíamos tomado algunas decisiones, por separado. Él resolvió separarse de I Medici y yo del grupo con el que siempre hacía revistas. Quería convocar yo sola, ser la figura femenina, el llamador de las boleterías. Como sé que soy una de las pocas mujeres de la Argentina que puedo hacerlo, decidí lanzarme. Estaba harta de ser partenaire. Entonces, trabajamos juntos y asociados amorosamente… Compartíamos las mismas pasiones, nos unía el humor. Cuando nos conocimos Mario venía de una vida bohemia, era muy culto, amante de la política. Era un tipo muy cabeza abierta, y conservador a la vez, como me gustan a mí. Un día entró a mi camarín y me dijo que estaba enamorado. Así empezamos nuestra relación”, contó la diva.
En esos primeros encuentros ella estaba todavía casada con Carlos Sexton y él acababa de separarse de su primera esposa y tenía dos hijos: Marilina y Marito. La relación creció y el éxito laboral de la dupla creativa iba de la mano del amor. Se casaron en 1987 y al año siguiente nació Sofía Gala, única hija de la pareja.
Durante algunos años se dijo, en voz baja, que Castiglione era un gigoló que vivía de Moria. Sin pelos en la lengua, un día decidió dar la cara: “A la gente que sospecha que yo vivo a costillas de Moria Casán, le aseguro que no es verdad. No viví, no vivo, ni viviré nunca de ella. Lo que yo intento, en realidad, es que no le toquen ni un peso. No para beneficiarme yo, sino para ella”.
Militante del partido radical, fue dirigente de la filial platense de la Asociación Argentina de Actores. También fue amigo del expresidente Raúl Alfonsín, quien apadrinó a su hijo más chico, Raúl Ricardo, fruto de su último matrimonio.
En 1990 se separaron en medio de un escándalo. La diva siempre dijo que Castiglione era “un hombre muy bueno, noble e inteligente, pero también es muy celoso y tenía una adicción cada vez más fuerte… Mario me dejó por una botella de whisky. Yo no lo dejé a él. Lo nuestro era un psicopateo intelectual, discutíamos de la mañana a la noche, pero yo también le compraba la botella de whisky”.
En 1999 Moria juntó a su exmarido y al de aquel entonces, Luis Vadalá, en su programa La noche de Moria. Los tres hablaron de frente, se pasaron facturas, pero también confesaron cuánto se quisieron. Y Moria volvió a agradecerle su maternidad. Fue una despedida pública porque Mario Castiglione falleció el 21 de mayo de 2000, a los 54 años, a causa de un cáncer de colón.
Hace unos meses, en La mañana de Moria, por eltrece, ella contó: “Año 1999, esto no es vanguardia, esto es verdad televisada, es exponer mi corazón al público… La verdad tiene cosas maravillosas, pero también oscuras… Dos personas se iban de mi vida… Castiglione se moría, le quedaban pocos meses de vida, se murió en el 2000, ya era consciente de su enfermedad. Y de Vadalá me estaba separando… En esa época, Mario me venía a ver a La noche de Moria en silla de ruedas. Es fuerte porque él me quería ver, lo traía un amigo y se quedaba mirando en un costado, y yo tenía que hacer un programa pero me causaba rareza verlo tan debilitado… Nunca le pedí plata porque fue un buen hombre en mi vida, tal vez se enamoró de Ana María Casanova y no pudo soportar a Moria Casán, entonces me combatió mucho pero me dio mi hija, una familia, fue muy leal… Sí él no me hubiera pedido una hija, yo no la hubiera tenido, mi idea no era tener una familia, estaba fuera de mis planes… Cuando se murió, lo castigué con todo lo que le dije... Es muy bravo esto, hay mucha historia… Le agradezco a Mario haberme dado a Sofía, una familia, tengo unos nietos hermosos, sigo trabajando, estoy sana y feliz”.
