La semana comenzó con una fuerte caída del precio de la soja en Chicago. La posición noviembre perdió US$11,57 por tonelada y cerró en US$473,35, frente a los US$484,92 del viernes. Con este retroceso, la oleaginosa volvió prácticamente a los valores de hace dos semanas. Entre las razones que explicaron la baja estuvieron las novedades comerciales entre Estados Unidos y China y las expectativas de una posible desescalada de los conflictos geopolíticos.
China eliminará aranceles adicionales para distintos productos agrícolas estadounidenses, entre ellos maíz, trigo, carnes, lácteos y harinas, pero la soja quedó excluida de esa quita y mantendrá un gravamen del 10%. Nehuén López, analista de mercados agrícolas de Grassi S.A., explicó que esto dificulta las compras por parte de las procesadoras privadas chinas, que enfrentan márgenes más ajustados, y le dio debilidad a los precios en Chicago.
De todas maneras, indicó que China ya compró algo más de 12 millones de toneladas de las 25 millones acordadas anualmente.
Lorena D’Angelo, analista de granos de AZ-Group, coincidió en que las novedades comerciales entre Estados Unidos y China estuvieron entre las razones de la caída y agregó que la permanencia del arancel puede beneficiar a los competidores sudamericanos. “No se eliminó el arancel del 10% que tiene gravadas las importaciones de soja estadounidense con destino a China, lo que reduce la competencia del poroto de soja de ese país y favorece la exportación desde la Argentina y Brasil”, explicó.
A las explicaciones de los analistas se sumó la reacción de los productores estadounidenses. Según detalló Granar, la Asociación Americana de Soja (ASA) lamentó que la oleaginosa quedara afuera de la reducción de aranceles. La entidad advirtió que la permanencia del gravamen del 10% limita el acceso de los compradores privados chinos, mientras las empresas estatales continúan con sus adquisiciones. Durante la jornada, además, no se conocieron nuevas ventas de soja estadounidense a China, de acuerdo con el informe.
No obstante, los embarques estadounidenses de soja mostraron una mejora en la última semana. Según informó la corredora sobre la base de datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), las inspecciones de embarques alcanzaron 1.152.913 toneladas entre el 18 y el 24 de septiembre, frente a las 769.698 toneladas de la semana anterior. Del volumen total, 806.776 toneladas tuvieron a China como destino.
La presión bajista no estuvo relacionada únicamente con la relación comercial entre Estados Unidos y China. D’Angelo señaló que en el mercado internacional también existen expectativas de una posible solución de algunos de los conflictos geopolíticos vigentes. “Se avizoran posibilidades de solución de algunos de los conflictos geopolíticos vigentes, principalmente para que puedan volver las exportaciones desde el Mar Negro”, explicó. Y agregó: “Ese factor es muy importante para el trigo, pero luego vendrán el maíz y el girasol, ya que se aproxima la época de cosecha de estos productos en la región”.
En ese contexto, los cereales también terminaron con pérdidas en Chicago. Según informó Granar, el maíz diciembre cayó US$2,06 por tonelada, de US$207,96 a US$205,90, mientras que marzo perdió US$2,26, de US$213,47 a US$211,21. López agregó que los cereales acompañaron la tendencia bajista de la soja y explicó que, en el caso del trigo, también influyeron las expectativas diplomáticas de una desescalada del conflicto, aunque persiste la cautela por los ataques a puertos. Además, indicó que Ucrania acumula 24,6 millones de toneladas de granos en stock, pero enfrenta dificultades logísticas para exportarlos.
El trigo también registró una fuerte baja en Chicago. La posición diciembre perdió US$5,32 por tonelada, al pasar de US$258,37 a US$253,05, mientras que marzo retrocedió US$5,42, de US$263,89 a US$258,47. Granar señaló que el cereal completó su quinta rueda consecutiva con pérdidas y que todavía existen importantes obstáculos para una normalización del comercio ucraniano. Según el informe, las rutas alternativas disponibles permitirían canalizar cerca del 45% del volumen agrícola que Ucrania necesita exportar, mientras que podrían quedar sin vender unos 30 millones de toneladas de productos agrícolas durante la campaña si persisten las actuales dificultades.
En tanto, la baja internacional comenzó a repercutir en el mercado argentino, principalmente sobre la soja disponible. D’Angelo explicó que, por el momento, la presión bajista es mayor en el mercado internacional que en el doméstico. La analista recordó que una diferencia similar se observó durante las subas previas, cuando los precios internos aumentaron menos que la referencia de Chicago.
