Una banda de cuatro ladrones interceptó a una familia para robarles el auto en el que se encontraban sus tres hijos de entre 2 y 6 años. El episodio tuvo lugar en la intersección de las calles 25 de Mayo y Esquiú, en Ramos Mejía, partido de La Matanza, al oeste del conurbano bonaerense.
En las imágenes que fueron registradas por las cámaras de seguridad apostadas en la zona pudo verse el momento previo al abordaje de los delincuentes y su posterior asalto.
El momento en que asaltan a la madre en Ramos MejíaLa familia asaltada se había acercado hasta la zona para visitar una propiedad que se encontraba en refacciones. Estacionaron el auto en la puerta y empezaron a descender cuando fueron sorprendidos por los ladrones.
En ese momento, los delincuentes rodearon el vehículo, obligando a los adultos a retirar a sus tres hijos, quienes estaban en el compartimento trasero. Una vez al resguardo los menores y sus padres, los asaltantes se dieron a la fuga.
“¡Ayuda!, ¡Ayuda!, ¡Nos robaron: nos robaron!“, se la escucha gritar a la mujer, luego de auxiliar a todos sus hijos. Segundos más tarde entra en escena un vecino del lugar, quien los termina auxiliando.
Luego del robo y a partir de las primeras reconstrucciones, en declaraciones a los medios los vecinos aseguraron que hay dos cuadras de la zona donde los hechos delictivos se repiten desde hace varios años.
“Esta es la cuadra de los robos. Ya hace siete años que roban. Se pausó un poco hace un año y medio. Pero estamos parados frente a la cuadra de los robos, esta y la cuadra siguiente”, reconstruyó uno de los lugareños.
Otra de las vecinas reveló el modus operandi que otras bandas emplean al momento de asaltar domicilios particulares. “Pasan un día, pegan volantes publicitarios en la puerta y al otro día vuelven. Si el folleto sigue estando, lo toman como un indicio de que no hay nadie e irrumpen en el lugar”, planteó.
Otro asalto en La MatanzaTambién en La Matanza, pero en la avenida General San Martín al 90, la empleada de una heladería se resistió a un violento asalto hasta que pudo ser auxiliada por un grupo de vecinos, quienes redujeron al delincuente.
El hecho tuvo lugar en la primera semana de agosto y toda la secuencia fue registrada por las cámaras de seguridad instaladas en el interior del establecimiento.
Según supo LA NACION, la joven se encontraba trabajando cuando un hombre ingresó al local le exigió el dinero de la caja registradora y su teléfono celular. Ante la negativa de la empleada, el sospechoso comenzó a amenazarla, lo que dio inicio a un forcejeo que se extendió durante varios minutos.
En el registro fílmico se puede ver a la trabajadora intentando mantener la distancia con el agresor y evitando que se acercara tanto a ella como al sector del mostrador. En medio de la pelea, la joven comenzó a pedir ayuda a los gritos mientras intentaba contener el avance del hombre: “¡Salí, soltame, soltame!“.
Segundos después, el estante que separaba a ambos cayó al suelo como consecuencia del forcejeo. A pesar de la diferencia física, la empleada consiguió derribar al agresor y le pidió que abandonara el local.
Lejos de retirarse, el hombre volvió a abalanzarse sobre la víctima e intentó golpearla nuevamente. La mujer continuó resistiendo y volvió a pedir auxilio al grito de “¡Salí, ayuda!“. Parte del enfrentamiento se desarrolló fuera del alcance de las cámaras de seguridad.
Los gritos alertaron a varios vecinos que se encontraban en las inmediaciones de la heladería. Al advertir lo que ocurría, algunas personas ingresaron al local, lograron apartar al atacante y lo retuvieron en la calle para impedir que escapara, mientras otros asistentes acompañaban a la empleada.
La rápida intervención de quienes estaban en la zona permitió controlar la situación hasta la llegada del personal policial, que se hizo cargo del procedimiento. De acuerdo con fuentes de la investigación, el acusado, de 51 años, fue trasladado a la dependencia correspondiente y quedó detenido por el delito de tentativa de robo.
