El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) aprobó un protocolo que condensa las pautas para el uso de una técnica que mejora la preservación de órganos y evalúa su función y viabilidad para el trasplante durante el proceso de ablación. Su aplicación en otros países, como España, demostró que eleva significativamente el volumen de órganos destinados a trasplante con mejores resultados en los receptores.
El protocolo se conoció hoy a través de una resolución del Incucai publicada en el Boletín Oficial. En su anexo, el documento de 10 páginas describe cómo debe utilizarse la perfusión regional normotérmica (PRN) en la donación de órganos en asistolia controlada, es decir, una vez constatada la muerte de un donante por el cese irreversible de las funciones circulatorias, como lo prevé la Ley de Trasplante de Órganos, Tejidos y Células.
Esta nueva guía, según se informó, cuenta con la aprobación de la Comisión Federal de Trasplantes (Cofetra), que integran los representantes de los organismos de ablación e implante de las provincias con el Incucai.
En el país, la técnica ya se venía utilizando para los trasplantes renales. La norma que ahora rige su utilización incluye la ablación de órganos abdominales y torácicos, además de los riñones: páncreas, hígado, corazón y pulmón. “Esta nueva técnica permite oxigenar y preservar los órganos a temperatura corporal normal tras el fallecimiento del donante, mediante el restablecimiento controlado del flujo sanguíneo. Su implementación tiene como objetivo incrementar la disponibilidad de órganos aptos para trasplantes en nuestro país al evitar su deterioro y mejorar el pronóstico de los receptores”, destacó el Ministerio de Salud de la Nación, del que depende el Incucai.
Básicamente, la PRN evita el daño que puede causar la falta de oxigenación a uno o más órganos cuando se produce la parada cardiorrespiratoria. Al restablecer la oxigenación, la máquina de perfusión también realiza una “prueba” de función y viabilidad del órgano a implantar, lo que en Estados Unidos y Europa demostró que se traduce en un aumento de la disponibilidad y calidad de esos tejidos para trasplantes, con mayor éxito de esos procedimientos en los receptores.
“En los últimos años, en la Argentina, se comenzó a desarrollar la donación en asistolia, la cual supone la posibilidad de obtener órganos para trasplante de donantes cuyo fallecimiento se produjo por el cese irreversible de las funciones circulatorias tras la adecuación del esfuerzo terapéutico”, señaló Salud. “Desde la entrada en vigencia del Protocolo de Donación en Asistolia , los procesos de donación en asistolia se enfocaron principalmente en la extracción y utilización de riñones, por lo que eran muy limitados los casos en donde fue considerada la donación de órganos toracoabdominales a través de esta técnica”, agregaron.
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