Vendía jazmines a los 6 años y hoy dirige una empresa que tuvo a Google como cliente

El ADN emprendedor se lleva en la genética y despierta en algún momento de la vida, en algunos a más temprana edad y en otros cuando ya llevan más camino recorrido. En el caso de Mauricio Pastorini, se desarrolló desde muy chico y en una situación muy particular: cuando su abuela hacía orden en el jardín de su casa. La nonna María le pedía que regalara los jazmines que florecían constantemente y para los que a él se le ocurrió una idea más ingeniosa y redituable: poner un puesto en la calle y venderlos para hacer dinero.

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“Me gusta pensar en esa etapa como el punto de partida, porque guardo recuerdos de aquella edad”, explicó Pastorini a LA NACION. Su camino emprendedor siguió por las industrias más variadas: desde cerámica a una banda de rock, dos startups de productos de tecnología, hasta finalmente llegar a crear una empresa reconocida globalmente, con clientes del calibre de Google.

Luego de estudiar Ingeniería en Sistemas en la Universidad ORT de Montevideo, se lanzó a crear una aplicación para gestionar partidos de fútbol. “El emprendimiento no siguió, pero me sirvió para entender que primero hay que enfocarse en el negocio, en entender el mercado y no pensar solamente en la tecnología”, recordó Pastorini. Más adelante, emprendió con otros amigos y desarrolló una alarma para autos que detectaba cualquier peligro: desde un robo, a un choque o incluso si una grúa acarreaba el vehículo. Levantaron US$30.000 de inversión, pero con el tiempo, se dio cuenta de que el producto no podría ser viable: “Por un error de cálculo, descubrimos que la duración de la batería de la alarma era de tres semanas, en lugar de los tres meses que habíamos proyectado. Eso me hizo ver que no podría ser comercializable y me retiré del proyecto, que finalmente no funcionó”.

Ese último emprendimiento fue el puntapié para involucrarse en otra empresa que terminó fundando y de la que hoy es CEO. El punto decisivo tuvo lugar en un espacio que los adolescentes suelen frecuentar, aunque resulta poco común para fundar una compañía: un McDonald’s. “Comiendo unas hamburguesas, me junté con dos compañeros de la facultad y empezamos de cero a proyectar”, recordó Pastorini.

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Los tres jóvenes, que empezaron a frecuentar el garage de la familia de Mauricio para trabajar, tenían dos ideas en mente: por un lado, crear una aplicación llamada Hoy se sale, que informaba por dónde se encontraba la gente ese día. “Pero en su momento decidimos que, en lugar de dedicarnos a un producto -yo ya había hecho muchos y sabía su complejidad- convenía empezar con una empresa de servicio. Y menos mal que aplicamos ese orden, porque a los pocos meses se vino la pandemia, donde justamente la gente buscaba lo opuesto, querían evitar los lugares donde había mucha gente”, recordó el emprendedor.

Siete años después, la empresa cuenta con un equipo de 100 personas, que está presente en 10 países, entre los que figuran la Argentina, Uruguay, Perú, Colombia, Nicaragua, Chile y Ecuador, todo un crecimiento que se dio sin recurrir a financiamiento externo.

Un sueño

“Nuestro sueño era solucionar la metodología de desarrollo de software. Las casas existen desde antes de Cristo, pero el software todavía es muy joven”, señaló Pastorini, al explicar el nombre de la startup (Somnio), que es “sueño” en latín.

En ese entonces, había surgido un framework llamado Flutter, un lenguaje que prometía ahorrar tiempo y recursos, ya que permite crear una única base de código que se ejecuta sin problemas en cualquier dispositivo y plataforma, sin necesidad de rehacer código para cada una de ellas. “Muchos nos decían que lo normal era llegar a venderle a una empresa Fortune 500 (la lista que identifica a las 500 empresas estadounidenses más importantes por ingresos anuales) luego de 8 o 9 años”, recordó el uruguayo y agregó: “Decidimos hacernos expertos en esa tecnología, y en tres años llegamos a trabajar para Google”.

La firma les encargó la tarea de hacer los controles de calidad de la tecnología Flutter. “Desde Google nos dijeron que, para cada nueva versión que utilizara Flutter y que pudiera romper la tecnología, teníamos que darnos cuenta antes que cualquier persona en el mundo. Éramos los encargados de detectar los problemas”, describió Pastorini, quien explicó que la plataforma de programación fue creada justamente por Google y cualquier persona en el mundo puede utilizarla para armar una aplicación.

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Hoy, se consagraron como expertos en esa plataforma y trabajan desarrollando software para empresas que aún no se han digitalizado o generando soluciones tecnológicas para compañías que ya se han digitalizado, pero buscan nuevas herramientas. Cuentan con clientes como Nubank, Siigo y con unicornios en Londres; facturan más de US$5 millones anuales, han crecido un 25% el año pasado y proyectan un aumento del 75% en 2026. Su trabajo ha sido reconocido por Google como una de las cinco mejores agencias de Flutter del mundo y la número uno de Latinoamérica.

La IA en primer lugar

En un escenario en el que la inteligencia artificial gana cada vez más protagonismo, la compañía tiene puesto su foco en implementar esta tecnología, sobre todo puertas adentro. “En este momento, estamos desarrollando los agentes que trabajan 24/7?, reveló Pastorini y explicó que el sistema consiste en planificar las tareas, dejar a los agentes de IA trabajando durante toda la noche, para que resuelvan los tickets; al otro día, ven lo que creó la IA, revisan que esté bien, hacen los ajustes necesarios para mejorar las planificaciones y lo aprueban.

Este modelo de trabajo les ha abierto puertas para entablar diálogo con organizaciones de mayor tamaño. “Hoy somos lo suficientemente grandes para ser una empresa que pueda ejecutar eso, pero lo suficientemente chicos como para mantenernos ágiles”, explicó el emprendedor, quien señaló que el cambio implica una transformación cultural en la empresa. “Todas las áreas tienen que cambiar la forma de pensar; esto no implica una habilidad nueva, sino que es una dinámica de trabajo diferente”, señaló Pastorini, quien explicó que el cambio está en el talento, que aún se está desarrollando, y también en el liderazgo, porque “la compañía tiene que generar un entorno de trabajo donde la gente sienta la necesidad de usar la IA”.

“Al principio, cuando adoptábamos IA, los equipos tendían a trabajar de la misma forma. Pensaban: ¿Para qué voy a dejar un agente trabajando de noche si igual puedo cumplir con mi trabajo durante el día? La cuestión vino cuando les planteamos triplicar la productividad, pero sin trabajar más tiempo. Ahí aparece la necesidad de adoptar IA y de un liderazgo que acompañe“, explicó Pastorini, quien detalló que no salieron a buscar talento nuevo que supiera usar IA, sino que optaron por capacitar a su equipo en todas estas herramientas y modelos nuevos de trabajo. También señaló que, en este nuevo escenario, los colaboradores pasarán a ser todos unos “mini CEO”: tendrán un equipo a cargo integrado por agentes, al que deberán supervisar y con el que irán tomando decisiones.

En un contexto marcado por el avance acelerado de la inteligencia artificial, el emprendedor explicó que las habilidades blandas también cobran cada vez más importancia. “Estamos midiendo y capacitando mucho en todo lo que son las habilidades blandas, desde la comunicación a la proactividad, la habilidad de solucionar problemas, la agilidad, entre otras”, detalló y agregó: “Si antes dábamos un 90% de importancia a las habilidades técnicas, hoy en día eso se redujo a un 40% y el 60% restante incluye las habilidades blandas”.

Hacia futuro, sus proyecciones no son tímidas: “Queremos posicionarnos como la empresa de desarrollo de software más eficiente del mundo”, fue contundente Pastorini y agregó que también buscan desarrollar productos internos, entre los que se encuentra un agente de IA encargado de hacer entrevistas laborales.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/tecnologia/vendia-jazmines-a-los-6-anos-y-hoy-dirige-una-empresa-que-tiene-a-google-como-cliente-nid10082026/

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