Cuando Eliseo Monti terminó la secundaria en Frías, Santiago del Estero, creyó que su viaje a Alemania sería apenas una experiencia de un año. Era el 2000 y, como muchos jóvenes de su generación, quería conocer Europa antes de decidir qué hacer con su futuro. Ese viaje nunca tuvo regreso. Monti se convirtió en un referente del asado argentino en Europa, con un emprendimiento que nació por casualidad y que hoy lo lleva a cocinar en distintos países.
Eliseo vive en Tréveris, a orillas del río Mosela. Considerada la ciudad más antigua de Alemania (fue fundada por el emperador Augusto en el año 16 a. C). “Madre de ciudades, como Santiago del Estero”, dice a LA NACION.
Trabaja en una aseguradora de riesgos en Luxemburgo y, al mismo tiempo, es el creador del emprendimiento Fuegos del Norte, con el que recorre países haciendo asados.
“Hace 25 años vine directo a Alemania. Terminé la secundaria y en ese momento todos se iban un año. Yo también pensaba hacer eso”, recuerda. Sin embargo, encontró oportunidades laborales, comenzó a estudiar y decidió quedarse en esta región alemana en la frontera con Francia y Luxemburgo. “Todo aquí es muy internacional. Se habla inglés, francés y alemán, y eso de los idiomas siempre me interesó”, cuenta.
Aunque mantiene su trabajo en la aseguradora, su pasión aparece cuando enciende el fuego. Todo empezó antes de imaginar un negocio. “Esa es una pasión bien argentina. Con un grupo de amigos siempre hacíamos asados”, dice. Al principio cocinaban cerdo en trípodes, al estilo alemán. Hasta que un día alquiló una cabaña en el bosque y anunció “hay que hacer un asado bien argentino”.
Ese cambio fue el punto de partida. Después de la pandemia comenzaron a multiplicarse los pedidos. Primero llegaron las recomendaciones de quienes habían participado de aquellos encuentros. Después, una revista de Colonia publicó una nota sobre sus asados y el teléfono no dejó de sonar. “Después del lockdown trabajé muchísimo con asados. No daba abasto”, recuerda.
Así nació Fuegos del Norte, el emprendimiento con el que organiza experiencias gastronómicas en Alemania y otros países europeos. Aunque cocina para grupos de hasta 200 personas, asa siempre solo.
Su objetivo no es asar y servir carne. Busca reproducir el ritual argentino en todos sus detalles: “Siempre bien argentino, siempre carne argentina, carbón de quebracho santiagueño. No hay otra. Eso no se negocia“.
El menú incluye empanadas fritas en grasa, carnes cocinadas a la parrilla, a la estaca o a la cruz y explicaciones sobre las diferencias entre cada técnica. “Hay alemanes que no han visto estas cosas en su vida”, afirma entre risas. Esa combinación de gastronomía y relato cultural es, para él, la clave del éxito. “Cada vez gusta más. Estamos predicando la cultura del asado”, sostiene.
La actividad fue creciendo hasta incorporar otra propuesta. Todos los años organiza viajes para grupos de europeos interesados en conocer el origen del asado argentino. El recorrido incluye el Mercado Agroganadero de Cañuelas, frigoríficos, establecimientos ganaderos y remates, para mostrar que detrás de una parrilla existe toda una cadena productiva y una tradición centenaria.
Ahora prepara un nuevo desafío. En septiembre organizará Open Fire Germany, un encuentro dedicado a la cocina con fuego abierto cerca de Hamburgo que reunirá a especialistas de distintos países. Además, suele viajar con un equipo alemán a competencias internacionales de barbecue en Estados Unidos, donde las técnicas argentinas despiertan cada vez más curiosidad.
Las primeras parrillas que construyó fueron completamente artesanales, hechas con ruedas de antiguos carros de viñedos. Aunque cocina para decenas de personas, asegura que la esencia sigue intacta. “Al fuego, a la estaca, a la cruz. Todo se perfecciona con el hacer”, subraya. La experiencia ronda los 130 euros por persona para grupos reducidos.
A miles de kilómetros de Santiago del Estero, cada asado se transformó en una forma de mantener viva una tradición y, al mismo tiempo, difundirla entre un público dispuesto a descubrir de qué se trata uno de los símbolos de la gastronomía argentina.
