La mayoría de los expositores de la Feria del Libro Infantil y Juvenil que organiza la Fundación El Libro (FEL) coincide en que recién durante esta, la tercera y última semana del evento por fin repuntaron las visitas del público y las ventas. Este año, la Feria se mudó del Palacio Libertad (antes CCK) al predio del Centro de Convenciones Buenos Aires (CEC, avenidas Figueroa Alcorta y Pueyrredón, al lado de la Facultad de Derecho de la UBA), que administra La Rural. La entrada es libre y gratuita, de 14 a 20, hasta el próximo domingo.
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En los primeros días, hubo muchas visitas escolares y los niños pudieron invertir los “chequelibros” de $ 10.000 que les dieron los colegios para ampliar la biblioteca familiar.
El alquiler de los stands costaron entre tres y nueve millones de pesos, según los metros cuadrados y la ubicación en las salas B, C y D del CEC. “Pudimos recuperar la inversión en el decimouarto día de la Feria”, dice la responsable de Gerbera, Fabiana Nola Portillo. En el stand 82, los títulos más vendidos son los del grupo musical santafesino Canticuénticos, mal que le pese al streamer oficialista Daniel Parisini (alias el Gordo Dan), que los criticó en redes sociales. Las promociones de tres ejemplares en tapa blanda cuestan $ 42.000, y de tres en tapa dura, $ 45.000. La novedad es uno de los éxitos editoriales del grupo, Hay secretos, adaptado al braille ($ 34.500).
En Lúdico Ediciones, que este año celebra su 15° aniversario, consideran que la poca difusión acerca del cambio de sede motivó la baja concurrencia de las primeras semanas. Entre los títulos más vendidos se encuentran los libros sobre distintas emociones (como Rezongones o ¡No puedo esperar!, a $ 19.900 cada uno) y la desopilante serie protagonizada por la Tía Roberta (de Javiera Gutiérrez y Adriana Keselman, a $ 20.900). “La gente elige con cuidado porque a veces puede llevarse un solo libro”, dice la encargada del stand 79. Muchos tienen la promoción del 20% de descuento del Banco Provincia y algunos, la de seis cuotas sin intereses de Mercado Pago.
En el puesto 23, donde se pueden consultar los catálogos de Iamiqué y Limonero, con varios libros premiados, también atribuyen la escasa concurrencia del comienzo a la falta de acciones publicitarias; en el de Imaginador (66), donde se venden bien los libros de arteterapia evalúan que no ayudó el Mundial de Fútbol. La editora y escritora Gisela Carvallo, de Selah Ediciones, participa por primera vez de la Feria y está conforme; entre los más vendidos del stand 3 figuran los libros para chicos, padres y docentes sobre abuso sexual, grooming y trata de personas, y su libro ilustrado Una vaca con plumas ($ 25.000).
Por su parte, los grandes grupos informaron un aumento en las ventas. “Estamos un poco por encima de 2025, un 15% arriba –dice Valeria Fernández Naya, directora de Marketing y Comunicación de Penguin Random House (PRH)–. Los más vendidos son las tiras de Gaturro, Bluey, Lyniel, los clásicos de María Elena Walsh, Chanti con Mayor y Menor y El Bruno con Escuela de monstruos”. Para PRH, el cambio de locación representa “una mejora significativa”. “Confiamos en que año a año, con el trabajo conjunto de editores, libreros, cámaras y la FEL vamos a hacer crecer la Feria para que cada vez más niños y niñas tengan mayor acceso a la lectura”, sostiene.
“La Feria arrancó muy fría, pero con el transcurso de los días y gracias a las distintas propuestas logramos cerrar entre un 8 y un 10% arriba. Por suerte, logramos dar vuelta la tendencia, respaldados por un gran trabajo en equipo”, señala Santiago Satz, gerente de Comunicación del Grupo Planeta. Ranquean entre los más vendidos el libro de juego detectivesco Murdoku, de Manuel Garand; Arena no quiere dormir, de Jimena Le Bellot, y Destroza este diario, de Keri Smith.
En Una Luna los chicos hojean con cuidado los libros ilustrados que no superan los $ 33.000 (el caso de Alicia en el país de las maravillas); en el de Colihue, hay promociones muy económicas de dos libros por $ 10.000, $ 12.000 y $ 14.000, y en el de Eudeba, se venden tres títulos de los Cuentos del Chiribitil al precio de dos ($ 32.000). Algunas editoriales, como Fondo de Cultura Económica y Loqueleo, prepararon “cajones de ofertas”.
En los stands de librerías de saldos, como El Túnel y El Aleph, hay promociones varias para anticiparse al Día del Niño y quedar bien con hijos, sobrinos y nietos: dos ejemplares a $ 25.000; dos novelas para público juvenil, a $ 40.000, y tres clásicos (de Dostoievski, Louisa May Alcott, Stevenson, Lewis Carroll, Oscar Wilde y hasta Aristóteles), a $ 25.000. Según los vendedores, esta edición aún no colmó las expectativas de ventas, si bien pudieron recuperar la inversión.
Gran parte de los puestos exhibe un cartel con la leyenda “No a la derogación de la Ley 25.542, ley de defensa de la actividad librera” que incluye un código QR con más información sobre el debate que atraviesa el sector editorial y librero. En el de Hotel de las Ideas, sello especializado en novela gráfica e historietas, los best sellers son Pequeño Mago ($ 24.000), de Mariana Ruiz Johnson, y Cuando levantas la mirada ($ 27.000), de Decur, que cuenta lo que le pasa a un niño cuando se muda a una casa donde no hay wifi. En el de la Biblioteca del Congreso de la Nación, única entidad estatal con stand propio, es posible comprar libros y libretas con una caja de lápices de colores a menos de $ 10.000.
El Taller de Ciencias (auspiciado por el Banco Provincia) ofrece diariamente actividades que se realizan a sala llena; con los celulares apagados al menos por un rato, chicos, jóvenes y adultos cantan, juegan o disfrutan de la narración de una buena historia en las plazas María Elena Walsh y Elsa Bornemann.
En diálogo con LA NACION, la directora del grupo Claridad e integrante de la FEL, Ana María Cabanellas, dice que esperan un “fin de semana movido” en el cierre del evento. La mudanza del Palacio Libertad (“donde ya no entrábamos”, acota) al CEC, “un predio moderno, amplio, con servicios cómodos” ha sido un acierto en opinión de los organizadores. “Tenemos que tener paciencia hasta que la gente lo conozca”, sostiene Cabanellas, recientemente premiada por su trayectoria en la Feria del Libro Infantil de Bolonia. Además, anticipa que las autoridades de la FEL piensan en desdoblar la Feria del Libro Infantil de la Juvenil, que se podría inaugurar avanzada la primavera de este año o, si no dan los tiempos, en 2027.
Nuevos “Pregoneros” de la literaturaEste viernes, a las 17, el jurado integrado por la escritora, editora y docente Cecilia Pisos; la editora Gloria Rodrigué y el ilustrador Alejandro O’Kif, con la presidencia de Gabriela Pérez, a cargo de la Comisión Infantil de la FEL, hará entrega de los Premios Pregonero 2026, que reconocen a los promotores de la literatura infantil en la Argentina. Se entregan desde 1990.
El Pregonero de Honor lo recibirá la editora Ana María “Kuki” Miller, que este año, en la Feria del Libro porteña, anunció el cierre de Ediciones de la Flor, creada con el editor Daniel Divinsky en 1966. “Sostuvo un compromiso permanente con la literatura infantil y juvenil, promoviendo la edición, circulación y difusión de obras destinadas a las infancias y contribuyendo a la formación de generaciones de lectores”, destaca el jurado sobre Miller, que durante varios años presidió la Comisión Infantil de la FEL.
El Pregonero a Institución será para la asociación de derechos humanos Abuelas de Plaza de Mayo, creada en octubre de 1977 con el objetivo de restituir la identidad a los hijos de personas secuestradas y desaparecidas durante la última dictadura militar. “El arte y la cultura han sido aliados indispensables para fortalecer la representaciones en torno al valor del derecho a la identidad”, señala el jurado. El Pregonero Especial lo recibirá Girapalabras: Territorio de encuentros – ALIJA (Asociación de Literatura Infantil y Juvenil Argentina), por desarrollar, desde 2015, “un trabajo sostenido de promoción de la lectura y mediación literaria en hospitales, guardias pediátricas y espacios comunitarios”.
El Pregonero a Especialista será para la escritora, editora y docente María Emilia López, con una amplia trayectoria como especialista en literatura infantil, lectura y educación. El Pregonero a Comunicación lo recibirá el docente, bibliotecario y escritor Diego Javier Rojas que desde hace más de veinte años desarrolla su labor como bibliotecario escolar en el Colegio Fray Mamerto Esquiú de Olavarría. Autor de más de quince libros para niños, organizó ferias del libro en su ciudad, coordinó encuentros con escritores y participó en numerosas iniciativas culturales que fortalecen el vínculo entre la literatura y la comunidad.
El Pregonero a Biblioteca-Bibliotecario será para la Biblioteca Popular Olga Cristina Fernández, uno de los espacios culturales comunitarios más importantes de la localidad chaqueña de Puerto Tirol. El premio a la Librería lo recibirá Valeria Vizzon, egresada de la carrera de Edición de la UBA y fundadora de Nueva Paradoja, en Salto. El Pregonero a Narrador será para Verdevioleta Cuentos, dúo de narración oral integrado por Silvina Mennuti y Laura Finguer. Desde 2011, investigan una estética y un lenguaje expresivo para narrar a dos voces en espectáculos y sesiones de cuentos para chicos, adolescentes y adultos en teatros, centros culturales, escuelas, bibliotecas y ferias del libro. Y el premio de la categoría Teatro, Música y Títeres lo recibirá el dramaturgo, escritor, director, actor y doctor en Lingüística Cristian Palacios. Es, además, investigador del Conicet y del Instituto de Lingüística de la UBA, y director del Festival Internacional de Teatro Pirologías.
