Exporta a EE.UU. y Europa: trabajó con algoritmos y en multinacionales, se retiró y ahora es creador de vinos top en la Patagonia

CÓRDOBA.- En 17 hectáreas de vides plantadas en Neuquén, en plena estepa patagónica, la finca de Familia Aicardi produce alrededor de 130.000 kilos de uva por año. La mitad va a la elaboración de sus propios vinos y el resto se comercializa a bodegas de la zona. En la actualidad produce entre 40.000 y 45.000 botellas anuales y proyecta llegar a 80.000 en los próximos cuatro años. La mitad se exporta a Brasil, Perú y Estados Unidos y, más recientemente, a mercados de Europa.

Los fundadores de la bodega son Enrique Rohde y su esposa Lucy Ramos. Él llegó al vino después de pasar la mayor parte de su vida entre algoritmos, tecnología y multinacionales. Cuando le faltaba poco para jubilarse empezó a pensar qué haría, en qué podría utilizar sus ahorros. Hace 14 años la pareja decidió que sería en la producción y una bodega en San Patricio del Chañar.

Desembarcó un grupo brasileño que promete revolucionar el consumo de mandioca

Rohde se crio en El Trébol, un pequeño pueblo de Santa Fe. En diálogo con LA NACION cuenta que su abuelo materno, Nicolás Aicardi, había llegado desde Génova (Italia) trayendo sarmientos con la intención de continuar con su oficio de vitivinicultor. “El proyecto no prosperó y terminó vendiendo vino -sintetiza Rohde- Abrió un almacén de ramos generales. Él vivía el vino, me enseñaba”.

Durante décadas, prácticamente olvidó esa historia familiar. En 1974 se recibió de computador científico en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y comenzó una trayectoria vinculada con la tecnología. Trabajó para multinacionales, por lo que recorrió y vivió en varios países.

“Me deprimía o hacía algo creativo”: se quedó sin trabajo, se reinventó y ahora vende quesos con sorprendentes sabores

“Conocer de vinos, en la posición que tenía, servía. Aprendí mucho”, dice. Sin saberlo, fue acumulando un conocimiento que décadas después le terminaría siendo útil. La idea de la bodega se le ocurrió cuando recibió una comunicación bancaria en Perú, tenía escrito su apellido completo Rohde Aicardi.

Combinó así la historia de su abuelo y su propia relación con el vino: “Me gustaba la estepa, había viajado mucho al sur en carpa, y cuando aparece la oportunidad con Neuquén haciendo vinos, me decido”, cuenta.

Compró las hectáreas en San Patricio del Chañar y comenzó utilizando parte de una bodega ajena para elaborar. “Sabía de vinos, no de viñedos. Tuve que aprender el lenguaje de la naturaleza”, explica. Recién después de seis años comenzó a obtener uvas con las características que buscaba y asegura que recién ahora está plenamente conforme.

La estepa patagónica combina baja humedad, amplitudes térmicas y un régimen de vientos particularmente intenso: Rohde precisa que hay unos 300 días de viento al año. Esas condiciones permiten reducir la incidencia de enfermedades y, al mismo tiempo, favorecen una uva con piel más gruesa y una concentración que aporta aromas y estructura.

Pero el clima extremo también obliga a trabajar con precisión. “Hemos invertido mucho en tecnología, tanto para el viñedo como para la bodega”, dice. La finca cuenta con sensores de humedad, una estación meteorológica y sistemas que permiten ajustar el riego por goteo. “La tecnología ayuda a interpretar mejor el lenguaje de la naturaleza”, insiste.

El viñedo tiene capacidad para producir suficientes uvas para unas 100.000 botellas. La decisión desde siempre fue no comprar a terceros. La escala de producción fue creciendo de manera gradual. “Empezamos haciendo 3000 botellas, ahora estamos en 45.000 y en unos cuatro años llegaremos a unas 80.000”, proyecta.

La bodega combina vinos de perfil clásico con innovaciones periódicas. Cada aproximadamente un año y medio incorporan algún producto nuevo con el objetivo de abrir mercados y generar nuevas oportunidades comerciales. Cuenta con certificación kosher, una característica que les permite ingresar a ese nicho específico.

La exportación fue otra decisión tomada desde el comienzo: “Resolvimos que la mitad de la producción se vendería afuera. Es la manera de surfear el mercado argentino”.

Rohde mira a la próxima generación. Tiene seis hijos, dos de ellos interesados en continuar el proyecto. “Las bodegas son exitosas cuando tienen generaciones atrás -afirma-. La esencia del negocio es entregar experiencia. Yo viví coleccionando experiencias y ahora las entrego”.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/exporta-a-eeuu-y-europa-trabajo-con-algoritmos-y-en-multinacionales-se-retiro-y-ahora-es-creador-de-nid17082026/

Comentarios

Comentar artículo