Un chico puede quedar dormido en el asiento trasero, tapado con una manta y sin realizar ningún movimiento evidente. Aun así, algunos autos modernos pueden saber que sigue dentro después de que el conductor bajó y cerró las puertas.
La explicación está en una nueva generación de sistemas de detección de ocupantes que ya no se limita a controlar si una puerta trasera fue abierta antes de comenzar el viaje. Los más avanzados pueden buscar directamente señales de vida dentro del habitáculo.
Una aplicación de movilidad elimina la comisión para los taxistas: en qué ciudades estará disponible
Una primera generación de alertas funciona mediante lógica indirecta. Si antes de iniciar el viaje se abrió una puerta trasera, al apagar el auto aparece un mensaje recordando revisar los asientos. Es útil, pero el vehículo en realidad no sabe si allí hay una persona, una mochila o absolutamente nada. Las tecnologías más recientes van un paso más allá.
Euro NCAP, el organismo europeo independiente que evalúa la seguridad de los autos nuevos, denomina direct sensing a los sistemas capaces de reconocer la presencia real de una persona mediante parámetros como respiración, movimiento u otras señales vitales.
La diferencia adquirió cada vez mayor importancia en sus protocolos. Desde 2025, los sistemas indirectos dejaron de recibir puntos en la evaluación de detección de presencia infantil y para obtenerlos se exige detección directa. En el esquema vigente, la tecnología forma parte de la evaluación de monitoreo de los ocupantes.
Una de las tecnologías utilizadas para conseguirlo es el radar instalado dentro del habitáculo. Valeo, uno de los grandes proveedores mundiales de la industria automotriz, desarrolló un sistema que trabaja en la banda de 60 GHz y puede identificar seres vivos a partir de movimientos y respiración.
Según la compañía, puede detectar incluso a un chico que no resulta visible porque está debajo de una manta y un único radar puede cubrir hasta dos filas de asientos.
Euro NCAP contempla incluso escenarios particularmente difíciles. Sus protocolos incluyen bebés recién nacidos dormidos en sillitas orientadas hacia atrás y cubiertos por mantas o parasoles, precisamente porque un sistema de seguridad no puede depender de que el chico se mueva de manera evidente.
Cuando el auto detecta la presencia, la respuesta depende del fabricante y del modelo. Puede comenzar con señales en el tablero y evolucionar hacia alarmas exteriores, bocina, luces o avisos a dispositivos conectados.
En modelos de Hyundai equipados con Advanced Rear Occupant Alert, por ejemplo, el vehículo continúa buscando presencia después de que las puertas fueron cerradas. Si la detecta, puede hacer sonar la bocina durante aproximadamente 25 segundos y repetir la alerta; el monitoreo se mantiene durante unos diez minutos después del cierre.
Como en todo avance, no es aún una tecnología infalible. Los propios fabricantes advierten que determinados objetos, animales, movimientos externos, interferencias o incluso algunas mantas con componentes metálicos pueden afectar la detección o provocar falsas alertas. Por esa razón, los manuales siguen indicando que el conductor debe revisar personalmente los asientos traseros antes de abandonar el vehículo.
