Todo comenzó el 2 de enero pasado, cuando un grupo de guardavidas que realizaba un entrenamiento en inmediaciones del Camping Americano, en la zona de la Reserva Natural Pehuén Co-Monte Hermoso, encontró un bolso en la orilla, donde había guardados 35 kilos de cocaína. Un peritaje determinó que los estupefacientes tenían un 70 por ciento de pureza.
Siete meses después, una investigación puso al descubierto una organización narco que intentó hacer una operación de tráfico de 499 kilos de cocaína por el río Paraná.
Anteayer, tras un pedido del titular y la fiscal coadyuvante de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), el fiscal federal Diego Iglesias y Patricia Cisnero, jueza federal de Garantías de Bahía Blanca María, Gabriela Marrón, dictó la prisión preventiva para cinco sospechosos.
En la audiencia donde se solicitó la prisión preventiva de los sospechosos, Cisnero explicó cómo fue la investigación desde el hallazgo del bolso con cocaína, el 2 de enero pasado.
“Las características del bolso, su impermeabilidad y el lugar donde fue encontrado llevaron a la fiscalía a considerar como hipótesis que la sustancia había sido trasladada por una embarcación menor para intentar introducirla clandestinamente en un buque de gran porte con destino internacional. Cisnero explicó que la modalidad investigada es conocida como rip-off o ‘contaminación de carga’ y consiste en ‘acercar una pequeña embarcación a un buque de mayor porte para infectarlo con la droga, con la probable colaboración de algún integrante de la tripulación’, mediante un sistema de izado. Para ello, los estupefacientes son acondicionados en bolsos estancos que permiten proteger la carga del contacto con el agua”, según informó el sitio de noticias de la Procuración General de la Nación, www.fiscales.gob.ar.
Las tareas investigativas, según Cisnero, permitieron determinar que los bolsos utilizados para transportar la cocaína tenían características coincidentes con un modelo comercializado por una empresa a través de Mercado Libre. En particular, se detectó que el 18 de marzo de 2025 el imputado S.D.S. había adquirido 25 bolsos estancos de 80 litros, operación que fue considerada de interés para la causa.
“También se identificaron adquisiciones de distintos elementos vinculados con actividades náuticas y de navegación, entre ellos dispositivos de comunicación y localización satelital, un motor eléctrico, una envasadora al vacío, un malacate, una balanza y elementos de seguridad naval, pese a que el sospechoso no tenía vínculos con la náutica. El análisis de las comunicaciones telefónicas, los movimientos de los investigados y los registros de geolocalización permitió luego establecer vínculos entre S.D.S. y los otros imputados y reconstruir distintos desplazamientos hacia localidades de la costa del río Paraná”, según el citado sitio de noticias.
Las tareas de inteligencia, explicó Cisnero, permitieron advertir movimientos compatibles con la preparación de una nueva operación de contaminación de un buque.
En particular, el seguimiento de los investigados y las escuchas permitieron establecer desplazamientos hacia Ramallo y la utilización de distintos vehículos, entre ellos una camioneta Ford Ranger y un auto Citroën C3.
El 7 de agosto, los investigadores observaron movimientos de los vehículos de los sospechosos entre Ramallo y distintos puntos de la costa del río Paraná. En una de las vigilancias se constató que tres hombres acoplaban un tráiler a la Ford Ranger, sobre el que se encontraba una embarcación semirrígida denominada “Gran Brack”.
El análisis de las comunicaciones telefónicas y de los desplazamientos de los investigados llevó a la fiscalía a considerar inminente una nueva maniobra de contaminación de un buque de mayor porte que navegaba por el río Paraná.
Por ese motivo, el 8 de agosto se ordenó la interceptación y requisa de la embarcación, que fue localizada alrededor de las 22.30 en el kilómetro 351 del río Paraná, margen izquierda, en jurisdicción de la localidad bonaerense de San Nicolás de los Arroyos.
A bordo se encontraban J.E.A., D.A.L., A.G.S. y J.A.M.. También había siete bolsos estancos de similares características al encontrado en Monte Hermoso. Los recipientes contenían alrededor de 35 paquetes cada uno y los reactivos de campo dieron resultado positivo para clorhidrato de cocaína. El peso total aproximado fue de 232 kilos.
Además de la droga, se secuestraron varios teléfonos celulares, uno satelital, dinero en efectivo y elementos que, de acuerdo con la hipótesis fiscal, podían ser utilizados para el izado de los bolsos hacia una embarcación de mayor porte.
A partir de la interceptación de la lancha, la jueza autorizó también cinco allanamientos realizados el 9 de agosto por personal de la Prefectura Naval Argentina.
Uno de los procedimientos se llevó a cabo en un domicilio de Ramallo, vinculado con J.E.A. Allí, en el garaje, se encontraron otros ocho bolsos estancos de 80 litros, de características coincidentes con los utilizados en la maniobra del río. Los bolsos también contenían ladrillos de cocaína con un peso total aproximado de 267 kilos.
De este modo, entre la droga transportada en la embarcación y la encontrada en el domicilio de Ramallo se secuestraron 499 kilos del estupefaciente, prácticamente media tonelada.
“Nos encontramos frente a una verdadera organización narcocriminal, con una clara y persistente duración en el tiempo, con una logística importante, tanto de recursos materiales como económicos. Una organización que tiene presencia y territorialidad y capacidad de operación en distintas jurisdicciones de nuestro país”, sostuvo el fiscal Iglesias en la citada audiencia.
