A poco más de 500 kilómetros de CABA, una tierra privilegiada ofrece productos que procuran una alimentación saludable, cuidados estéticos naturales y un circuito turístico diferente. En la ruta hacia el sudoeste bonaerense, entre las sierras y el mar, aparecen olivares de distinta envergadura en una docena de distritos, con diversas propuestas de turismo rural.
Este lugar “es la conjunción perfecta de clima y suelo” con condiciones similares a las del Mediterráneo europeo para desarrollar aceites de oliva virgen extra (AOVE) de calidad igual o superior a los de otras regiones del país, con los que vienen conquistando consumidores locales y mercados extranjeros; datos que revela el departamento de Economía de la Universidad Nacional del Sur (UNS), entre otras fuentes consultadas.
Coronel Dorrego, considerada la capital provincial del olivo, exporta el 80% del aceite de oliva orgánico que elabora y hay distritos que también se destacan, como Bahía Blanca (con doce establecimientos de producción), Tornquist, Villarino, Puán, Tres Arroyos y otros en expansión. Un desarrollo sostenido por familias que lograron en 30 años consolidar un polo olivícola que concentra más de 2500 hectáreas de olivos implantados en una cuarentena de emprendimientos.
“Sembrar una planta de 50 centímetros y esperar cuatro o cinco años para que salga la fruta es un proceso largo; al principio produce cierta incertidumbre y una ansiedad que de a poco se supera, con aprendizaje y suma de experiencias”, describe Guillermo Rossotti, quien junto a su esposa María Saavedra, cuentan con tres campos entre Tres Arroyos y Coronel Dorrego, todos sobre la RN 3: Rumaroli, Garbo y La María.
Esta pyme familiar arrancó en 2013 y en los últimos tiempos sus aceites han sido premiados en concursos de países europeos y asiáticos. Rossotti atribuye ese reconocimiento de calidad “a la cercanía del mar, con sus días cálidos y noches frescas en la época de maduración de la fruta. Eso hace que tengan un contenido de ácido oleico importante, con alta concentración de polifenoles y una mínima acidez”, explica.
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El equilibrio justo¿Qué distingue a un buen aceite? “Los aromas y gustos -responde- hay un parecido, un equilibrio entre ellos”. Para degustarlos, acondicionaron locales comerciales en los tres campos, “con lugarcitos para tomar un café y ver todas las opciones de productos que tenemos, de lunes a lunes; en tanto los sábados hacemos visitas guiadas, mostrando todo el proceso productivo y estamos programando un desarrollo turístico más complejo” para la próxima temporada veraniega, anticipa Rossotti.
También en Coronel Dorrego, María Ana Ecke y su esposo Diego Hollender crearon Estilo Oliva. “Comenzamos hace más de 30 años con la actividad agrícola; fuimos creciendo en superficie e incorporamos ganadería”. En 2016 se les dio “la oportunidad de comprar un campo con un olivar convencional”, consultaron con expertos de La Rioja y de Mendoza (provincias tradicionales en el rubro) y lo convirtieron en uno “superintensivo con olivicultura moderna y muchas plantas por hectárea de distintos varietales”.
El matrimonio tiene dos hijos, ingenieros agrónomos como sus padres, que colaboran en las distintas tareas. “Año tras año vamos sumando hectáreas productivas y tenemos nuestra propia fábrica sobre la RN 3, km 577”. Frente a ella instalaron “un local tipo showroom, abierto todos los días, desde donde hacemos jornadas de oleoturismo, que abarca visitas a las cosechas y la fábrica, cata de aceites y almuerzos”, enumera María.
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Prácticas saludablesHijo de una tradicional familia de chacareros de Bahía Blanca, Víctor Serafini conduce en ese distrito, más precisamente en la localidad de Cabildo, la finca Olivos del Napostá, enfocado en potenciar “los beneficios de la olivicultura para la salud humana y medioambiental”. Mientras ejercía como médico cirujano en la Ciudad de Buenos Aires, en 2014 decidió concretar su propio “proyecto olivarero para unir dos pasiones: la salud y el campo”.
“Nuestra búsqueda apunta a maximizar la cantidad de polifenoles, mediante optimización de prácticas agrícolas, extractivas y de conservación”, destaca Serafini, quien junto a su socio Ricardo Molini, mantiene “asociaciones estratégicas” con departamentos específicos de la UNS, con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti).
En este predio de 100 hectáreas, atravesadas por el arroyo Napostá Chico, “implantamos un pequeño olivar, tenemos ovejas con el fin de controlar hierbas de superficie y pusimos en valor estructuras centenarias para desarrollar una almazara (donde se procesan las aceitunas) de unos 150 m2 con dos extractoras de origen italiano de última generación.
Además de contar con un “puesto de venta muy bonito sobre la RP 51 en el Km 698 y medio, donde se puede adquirir aceite, tomamos reservas para recorridos guiados, no solo para ver las instalaciones, sino enfocados en ser interpretativos, en cuanto a conocer más sobre comidas saludables para el ser humano y el entorno”. A la par, ofrecen hospedajes en su hostal Alzamara y en una casona de 1910 recuperada y puesta en valor.
Emprendimientos gastronómicosSerafini y su equipo también ofrecen “encuentros gastronómicos temáticos en torno del estilo de vida mediterráneo y cursos de cata. Apuntamos a generar un sitio que abarque los aspectos de la medicina alopática, con los complementos que la hacen más efectiva y viable, conocido como sinergismo alopático epigenético” para la preservación y recuperación de la salud. Anticipa que para noviembre próximo preparan las segundas jornadas de Olivicultura y Salud del SOB, junto con la UNS.
Otra finca situada en Cabildo es La María Teresa, especialmente visitada en primavera, cuando anualmente realizan la Fiesta de la Comida Mediterránea, un tradicional acontecimiento que reúne a productores locales y familias en torno de la gastronomía, la cultura y las tradiciones de la zona.
El establecimiento está abierto todo el año y, dentro del recorrido guiado que proponen a los visitantes, para que conozcan sus plantaciones y el proceso de producción, sobresale la presencia de un olivo centenario del cual se extrajeron dos brotes en 2014 para llevarlos al Vaticano. Cuentan que uno fue plantado por el Papa Francisco en el Huerto de los Olivos y otro en los jardines de la residencia pontificia de Castel Gandolfo.
Aplicaciones cosméticasEntre tantas opciones, en Tornquist se destaca la oferta de cosméticos naturales, además de los aceites comestibles, producidos en Olivares de la Sierra. Su propietaria, Yanina Torres, cuenta que esta iniciativa familiar comenzó en 2012, mientras ella cursaba Turismo Rural y Comunitario en la UNS. Al visitar una cooperativa olivícola en Puán, descubrió un mundo que le cambiaría vida: “¿Por qué no podía haber olivos en Tornquist?”, se preguntó aquella vez y lo hizo realidad.
Su familia tenía un campo sobre la RN76, “al pie de las sierras, donde con planificación y aprendizaje plantamos los primeros olivos en 2016 y en 2021 obtuvimos nuestro primer aceite de oliva virgen extra, cuya calidad nos confirmó que el camino elegido tenía sentido”, rememora.
Las aplicaciones cosméticas del AOVE despertaron la curiosidad de esta especialista, interesada en los “beneficios que podría aportar al cuidado de la piel”. Ese interés la llevó a capacitarse y a desarrollar sus propios productos. “Actualmente elaboramos bálsamos labiales, cremas faciales, corporales y jabones artesanales”, en los cuales el aceite es el ingrediente principal.
Esta finca ofrece “recorridos guiados por la plantación, catas con diversos maridajes, picnics en el corazón del olivar y una propuesta de exploradores para las infancias, con actividades didácticas. Abrimos las tranqueras al público para compartir lo que amamos hacer”, remarca. Disponen de un gran domo y boutique donde exhiben sus productos, preparados para que los visitantes disfruten cómodamente del paisaje.
En esta ruta del olivo “cada finca tiene su sello distintivo -advierte Víctor Serafini desde Olivos de Napostá- lo cual hace que no se repitan las experiencias, por lo cual es recomendable tomarse dos o tres días para visitar distintas fincas”. La mayoría hace venta minorista en sus locales y propone reservar visitas por las redes sociales.
En númerosRuta del olivo: Creada por resolución provincial en abril de 2025.
Producción local: 2% del total nacional. (5ta productora)
Principal distrito productivo: Coronel Dorrego con 48% del total provincial.
Otros distritos destacados: Bahía Blanca, Torquinst, Puán, Tres Arroyos y Villarino.
Olivares por finca: El 55% tiene hasta 15 hectáreas. Pocas superan las 100.
Fabricación y comercialización: El promedio anual producido supera el millón de litros. Coronel Dorrego exporta el 80% de su elaboración. En general, los productores venden en el mercado interno y por el canal minorista.
Varietales: La Arbequina representa el 59% en el área. Otras frecuentes: Coratina, Frantoio y Arbosana.
Temporadas de cosecha: Generalmente en otoño. Algunas variedades entre octubre y diciembre.
Eventos: Fiesta Provincial del Olivo, cada marzo en Coronel Dorrego.
