Es una de las áreas con las propiedades más caras de la ciudad de Buenos Aires. Delimitada por las calles Malasia, Gorostiaga, Villanueva, Olleros, Maure y 11 de Septiembre, la zona de embajadas entre Palermo y Belgrano combina palacios de inspiración francesa, embajadas y edificios contemporáneos, enmarcados por sus típicas calles de adoquines y una arboleda constituida principalmente por especies como el plátano, la tipa y el jacarandá.
Sus cuadras transportan a los transeúntes a principios del siglo XX. Una época en la que los edificios rara vez superaban los tres pisos. En donde lo minimalista no tenía lugar. Y en donde las fachadas, de estilo francés, estaban decoradas con molduras ornamentadas, ventanas rectangulares y balcones de hierro forjado.
Al pasar por allí, uno puede imaginarse cómo era vivir en Buenos Aires en esos tiempos. Muchas de aquellas mansiones, hoy convertidas en embajadas o sedes diplomáticas, mantienen ese espíritu.
La calle Olleros es una de las mejores postales del museo al aire libre. El tramo, que se extiende entre 11 de Septiembre y Villanueva, parece una fotografía de otra época.
Concentra tres embajadas: la de Ucrania, la de República Democrática del Congo y la de Pakistán. A pocos metros, sobre 11 de Septiembre, funcionan además las de Vietnam, Turquía, Filipinas y Hungría.
Esta exclusividad, se refleja también en los valores inmobiliarios. Belgrano es uno de los barrios más caros de la Ciudad. Es más, se posiciona como el cuarto en el ranking con un valor promedio de US$3264 por metro cuadrado, solo superado por Núñez, con US$3382, Palermo, con US$3420 y Puerto Madero, con US$6136, según el informe de Zonaprop.
Sin embargo, si se tiene en cuenta la microzona, Martín Pinus, fundador y director de la inmobiliaria homónima, afirma que al tratarse de propiedades únicas no está bien hablar de metro cuadrado. “Se deben diferenciar los edificios de departamentos de las casas, mansiones y residencias, algunas con “arquitectura irreemplazable en la actualidad”, explica.
Cuánto cuesta una casa en la zona de embajadas de BelgranoSegún explica, las propiedades parten de un piso de US$ 1 millón; las casas oscilan entre los US$ 2 y US$3 millones, y puede haber algunas de las más grandes, que son realmente “perlitas”, que pueden llegar a costar hasta US$6 millones. “Todo esto está en función de la superficie del lote, la categoría y estilo de la casa, estado de conservación y otros factores importantes al momento de tasar”, aclara el broker, quien expone como ejemplo el caso de una residencia de 1925 ubicada en Olleros al 2100. El dato de color es que pese a haber sido habitada por diferentes generaciones de una misma familia mantuvo intacto cada uno de los detalles durante más de 100 años.
“La familia que habita la casa actualmente lo hace desde el año 1932?, cuenta Pinus y explica que en ese año se mudaron los abuelos de uno de los propietarios.
“Una propiedad centenaria como esta es testimonio vivo de la historia del barrio”, afirma el broker, quien remarca que la tradición está por terminar: la propiedad se encuentra a la venta por US$1.180.000.
Desde detalles franceses hasta un patio andaluzCon una superficie total cercana a los 420 m², distribuidos en dos plantas y un entrepiso, la vivienda cuenta con nueve ambientes, cinco dormitorios y tres baños. Conserva detalles originales y mixturas de corrientes arquitectónicas.
“Responde a la arquitectura residencial de la Belle Époque porteña, la cual fusionaba estilos donde predominaba lo europeo”, detalla Pinus, y explica que el almohadillado y los ornamentos en la fachada son algunos de los rasgos característicos de esa época.
En cuanto a los detalles, para llegar a la puerta de entrada, hay que atravesar un pasillo con piso en damero blanco y negro, “un elemento emblemático del interiorismo francés”, describe el broker, y explica que este recurso aportaba elegancia, sofisticación, y una sensación de “formalidad inmediata”.
Y, aunque en el exterior predomina lo francés, una vez que se atraviesa el portal el lenguaje arquitectónico cambia. El corazón de la vivienda es un patio de inspiración andaluza, que remite a la tradición hispánica o neocolonial, con azulejos sevillanos y una fuente como elemento central.
Es importante aclarar, que esta residencia fue catalogada como “edificio singular” en el año 2009, y consta de protección cautelar por la Resolución 25 / BO 3133 de la Subsecretaría de Planeamiento Urbano del Ministerio de Desarrollo Urbano del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Es decir, que por su valor para la identidad del barrio está prohibida su demolición y se debe proteger su frente con todos sus componentes (fachada, balcones, ornamentos visibles desde la calle), para no romper la estética original. Aunque, si se permite realizar modificaciones en el interior, que aún mantiene detalles originales. Entre ellos, se encuentra los pisos con marquetería; la boiserie de los salones principales, los techos de gran altura, la escalera de madera, la chimenea de mármol, las molduras, los pisos de parqué, la herrería y la carpintería. “Tiene un vitral cenital que deja pasar la luz hacia la escalera, que está intacto”, concluye Pinus.
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