Felipe Isidro, profesor de educación física: “A partir de los 70 años, las piernas son mucho más importantes para tu salud de lo que crees”

Caminar por la calle durante kilómetros suele ocultar una realidad crítica para los adultos mayores. Muchas personas de más de 70 años experimentan fatiga extrema o dolores agudos ante la simple tarea de subir una escalera. Felipe Isidro, catedrático de Ejercicio Físico y Salud, advierte sobre esta paradoja física. El problema radica en una distinción biológica clara. El cuerpo humano preserva durante más tiempo las fibras musculares lentas, ideales para el desplazamiento pausado, pero pierde a gran velocidad las fibras rápidas, responsables de la potencia y la fuerza explosiva. Esta carencia se manifiesta en la vida cotidiana bajo la forma de una marcada incapacidad motriz.

Isidro señala en una charla con Uri Sabat que el proceso biológico de la sarcopenia afecta de manera directa a estas fibras rápidas. El esfuerzo mecánico que requiere subir un escalón supera por mucho al de caminar sobre una superficie plana. Un solo peldaño obliga a una pierna a soportar entre tres y cuatro veces el peso del cuerpo mientras la rodilla se mantiene flexionada en un ángulo de 90 grados.

Felipe Isidro asegura que entrenar no es cuestión de ganas, sino de supervivencia

Esta exigencia técnica expone las carencias musculares de los adultos mayores de forma repentina. El experto enfatiza que el entrenamiento de fuerza constituye el eje central para preservar la autonomía funcional. Según su criterio, la potencia del tren inferior actúa como un marcador de salud superior a los análisis clínicos habituales sobre glucemia o colesterol. La fuerza de las piernas determina la longevidad, reduce el riesgo de caídas y previene múltiples complicaciones de salud.

El catedrático derriba mitos sobre la edad al afirmar que cualquier persona capaz de respirar posee la facultad de entrenar. La pérdida de capacidades funcionales no constituye un destino inevitable, sino una consecuencia directa de la falta de estímulos adecuados. El ejercicio físico se transforma entonces en una herramienta de supervivencia. Para revertir la debilidad, Isidro propone un programa integral que combina técnica, fortalecimiento muscular y modificaciones sencillas en el entorno doméstico.

El plan práctico incluye levantarse de una silla firme con apoyo de brazos en series de diez repeticiones. Este ejercicio imita el esfuerzo de un escalón. También recomienda elevaciones de talones contra una pared para fortalecer pantorrillas y ascensos controlados sobre un escalón individual. La técnica al subir escaleras adquiere relevancia para evitar sobrecargas articulares. Isidro aconseja utilizar primero la pierna más fuerte e inclinar el torso hacia adelante. Este movimiento traslada el peso hacia los glúteos y libera a las rodillas de un estrés excesivo.

Las personas con cuadros de artrosis encuentran en el dolor un límite frecuente, por lo cual el fortalecimiento previo y la instalación de pasamanos en ambos lados del hogar garantizan una mayor seguridad. La caminata convencional de 10.000 pasos diarios resulta insuficiente si no incluye cambios de ritmo o desniveles. El especialista sostiene que el estímulo de fuerza mediante pesas o el peso corporal propio resulta obligatorio para estabilizar el cuerpo. La falta de ejercicios específicos, más que el paso del tiempo, explica la pérdida de esta capacidad motriz esencial en el ámbito domiciliario.

Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/felipe-isidro-profesor-de-educacion-fisica-a-partir-de-los-70-anos-las-piernas-son-mucho-mas-nid02092026/

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