Los dueños de los baches

Recientemente se viralizaron imágenes de vecinos cordobeses que decidieron asumir a título personal el arreglo de una calle en mal estado en el barrio capitalino de Urca. Muestran cómo solo tres personas utilizando una mezcla asfáltica con emulsión catiónica de corte rápido que les proveyó una empresa rosarina pudieron tapar siete baches en 15 minutos sin más maquinaria que una pala y una escoba. Imposible evitar las comparaciones cuando una cuadrilla en cualquier jurisdicción difícilmente estará integrada por menos de cinco personas, más un chofer, un barrendero, una persona para poner las vallas, un encargado, un supervisor, un delegado por el sindicato y hasta un fotógrafo, a los que se sumará luego un inspector.

Al acercarse un patrullero con personal policial preguntaron a los que trabajaban quién era el dueño que había ordenado los trabajos. La respuesta de los vecinos fue, lógicamente, que los baches eran de la municipalidad.

“Si tenés un bache en tu cuadra, escribinos que allá vamos”, fue el mensaje difundido en las redes. Su objetivo es convencer a la mayor cantidad posible de vecinos para mejorar el estado de muchísimas cuadras ante la inoperancia oficial. Una propuesta que suscitó apoyos y resistencias, encendiendo la polémica.

No tardaron en conocerse las experiencias de muchos que, ante similares iniciativas, recibieron citaciones judiciales y se vieron obligados a destapar nuevamente los baches para no ser demandados por las respectivas municipalidades. Muchos se preguntaron por qué no se puede, perdiendo dimensión de que se trata de encarar una obra pública sin autorización.

Por distintos motivos, cada vez son más los baches en rutas, caminos y calles del país a pesar de que los contribuyentes son obligados a pagar impuestos para su conservación.

El cansancio ciudadano comienza a buscar otras vertientes que posiblemente no sean las mejores, pero que son las que tiene a su alcance, hartos de destrozar amortiguadores o pinchar neumáticos. En tantos otros, los accidentes que asfaltos en pésimo estado ocasionan se pagarán con vidas, y eso ya no tiene precio.

Cuando los problemas superan la capacidad individual de resolución, la cooperación social organizada es la que puede dar las mejores respuestas. Lamentablemente, los funcionarios siguen desatendiendo estas cuestiones y solo piensan en las necesidades de sus votantes cuando se acercan las elecciones. No por nada las municipalidades son las dueñas de los baches.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/editoriales/los-duenos-de-los-baches-nid24092026/

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