Sandra Bullock se refirió al momento personal más oscuro de su vida: “Fue un espectáculo de terror”

Sandra Bullock no dejó la actuación de un día para el otro: la fue soltando de a poco, en el mismo momento en que Bryan Randall, su pareja durante casi una década, empezaba a apagarse por una enfermedad que decidieron mantener en secreto. Fue una despedida doble, silenciosa, que la actriz recién se animó a contar en detalle años después de haberla vivido.

Todo se precipitó después de La ciudad perdida, la película de aventuras que Bullock protagonizó junto a Channing Tatum. Bryan ya estaba enfermo cuando llegó el momento de las regrabaciones, esas escenas adicionales que los estudios piden meses después del rodaje original para ajustar el guion o el montaje. “Cuando Bryan se enfermó, pensé: ‘No puedo’. Creí que iba a tener algún problema mental. Pensaba: ‘No puedo, no puedo, no puedo’”, reconstruyó la actriz en el podcast SmartLess, donde por primera vez bajó la guardia sobre esos meses.

“Llegué para la regrabación con solo un par de horas de sueño y recuerdo entrar y que todos me dijeran: ‘¿qué, no has dormido?’”. El cansancio y la angustia se le notaban en el rostro, literalmente: “Tenía un aspecto terrible, y cuando digo terrible, me refiero a mi cara, era espantosa. Pude aguantar unas cuatro horas de la regrabación y me decían: ‘¿Puedes hacer otra toma?’. Y yo les decía: ‘No puedo, no puedo, tengo que irme a casa’. Y me fui a casa.”

Según contó Bullock, el estudio tuvo que invertir en retocar digitalmente su rostro para que combinara con el resto de la película, un remiendo técnico para tapar un quiebre que era, en realidad, mucho más profundo. “Fue un espectáculo de terror”, resumió Bullock.

Ese día marcó el final, al menos por un tiempo, de su carrera frente a cámara. “Así que hice eso y luego simplemente lo dejé. Dije: ‘Ya no puedo más. No tengo nada que dar ahora mismo. Nada. Cero’”, explicó la actriz de 62 años, que desde entonces prácticamente desapareció de los sets de filmación.

Randall, fotógrafo de profesión, murió el 5 de agosto de 2023 después de una lucha de tres años contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la enfermedad neurodegenerativa que ataca las neuronas del cerebro y la médula espinal encargadas del movimiento voluntario. Tenía 57 años. La noticia la dio su propia familia, en un comunicado breve y medido: “Con gran tristeza comunicamos que el 5 de agosto, Bryan Randall falleció en paz tras una batalla de tres años contra la ELA”.

La decisión de no hacer pública la enfermedad no fue de Bullock, sino de él. “Bryan decidió desde el principio mantener en privado su lucha contra la ELA, y quienes lo cuidamos hicimos todo lo posible por respetar su deseo”, agregó el comunicado familiar, y esa reserva es la que la actriz sostuvo durante años, incluso cuando ya circulaban rumores sobre su ausencia pública. Recién a principios de este mes rompió el silencio sobre las razones: contó que fue el propio Randall quien le pidió expresamente que no compartiera el diagnóstico con nadie afuera del círculo íntimo.

La muerte de Randall tuvo, además, una repercusión que probablemente él nunca imaginó: las donaciones destinadas a la investigación de la ELA se dispararon un 500 por ciento tras conocerse su fallecimiento. Según le contó una fuente a la revista People, Bullock fue testigo de esa ola de solidaridad y la vivió como un consuelo inesperado en medio del duelo.

Lo que Bullock describió en SmartLess no fue solamente el dolor posterior a la muerte de su pareja, sino un proceso de despedida que, según sus propias palabras, arrancó mucho antes. “Creo que, en la etapa de su vida en la que se encontraba, tanto física como mentalmente, empecé a llorar la muerte de Bryan cuatro años antes de que falleciera”, confesó. “Algo había cambiado.”

Esa distancia entre el cuerpo que todavía estaba y el vínculo que ya se había ido es, quizás, una de las formas más crudas en que describió la enfermedad: “Mi alma gemela se fue mucho antes que su cuerpo. Creo que no lo asimilé hasta después de su fallecimiento, porque uno se siente atrapado en una rutina”, agregó. La actriz, madre adoptiva de Louis, de 16 años, y Laila, de 12, también tuvo que sostener charlas difíciles con sus hijos sobre lo que le pasaba a Randall, sin poder apoyarse en la ayuda externa que hubiera significado hacerlo público.

Bullock y Randall se conocieron en enero de 2015, en una circunstancia tan cotidiana como significativa: él fue el fotógrafo contratado para la fiesta de cumpleaños del hijo de la actriz. Meses después, en octubre de ese mismo año, debutaron juntos en una alfombra roja, en el estreno de Experta en crisis, la película que ella protagonizaba.

Desde la muerte de Randall, Bullock se mantuvo prácticamente ausente de los reflectores. Recién en noviembre de 2025 volvió a ser vista en público, cuando unos fotógrafos la registraron manejando por Los Ángeles junto a su hijo Louis, casi un año después de su última aparición. El siguiente paso llegó en abril, cuando la ganadora del Oscar pisó una alfombra roja por primera vez en más de cuatro años.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/sandra-bullock-se-refirio-al-momento-personal-mas-oscuro-de-su-vida-fue-un-espectaculo-de-terror-nid26082026/

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