Súper Niño 2026 en Argentina: estas serían las provincias más afectadas, según los últimos informes

Este parece ser uno de los eventos de El Niño más intensos al menos de las últimas décadas. La velocidad de calentamiento de la superficie marina en la franja ecuatorial del Pacífico confirma cada vez más las sospechas de los meteorólogos. Y en la Argentina, los efectos se cristalizan conforme avanza la temporada hacia la primavera. No es solo la tormenta del jueves en el norte patagónico, a eso se suman las nevadas extraordinarias, lluvias en Mendoza y Misiones, y tiempos secos en el noroeste argentino.

El Centro Regional del Clima para el Sur de América del Sur, que es integrado tanto por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) como por el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) de la UBA, pronosticó que en el trimestre que viene, casi todo el territorio argentino tendrá mayores precipitaciones a la norma. Los meteorólogos repiten constantemente que no pueden predecir la magnitud de los eventos, pero sí la probabilidad de que estos ocurran en sitios determinados.

Los modelos climáticos hasta ahora publicados prevén que hay ciertas zonas con una probabilidad que no es certeza solo por la cautela científica. Provincias como Misiones, Corrientes, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Entre Ríos, Santa Fe, Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Córdoba y La Pampa marcan sitios con un rango de entre 99 y 100% de probabilidad de una caída anómalamente intensa. Otros puntos en el territorio en esas mismas provincias sumada la de Buenos Aires, desescalada ligeramente la probabilidad a un 93, 94 o 95%.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), así como partes del centro y del sur del país -incluida Santa Cruz- marcan probabilidades que descienden a un 40% de probabilidad de lluvias.

En contraste, se prevén bajas precipitaciones en Tierra del Fuego y también en el NOA, que incluye a Salta, Jujuy, Catamarca y parte de San Juan.

Principales riesgos

Varios expertos han recomendado la implementación de medidas preventivas en todos los niveles de gestión. Si bien todavía no es claro el punto de mayor intensidad del fenómeno, ya la agencia estadounidense prevé que el final del año podría ser aquel punto. Desde la OMM indicaron: “Persiste cierta incertidumbre sobre el momento exacto del apogeo y su intensidad máxima, pero la mayoría de los modelos sugiere un evento al menos moderado, con la posibilidad de que alcance gran intensidad”.

Una alta intensidad del fenómeno se traduce en mayores riesgos de inundaciones y en todas las consecuencias asociadas al calor extremo. Esto no solo implica afectaciones directas a la salud, como el aumento del dengue, la deshidratación o los golpes de calor, sino también daños materiales e incluso pérdida de vidas por inundaciones. El Niño impacta de manera estructural: atraviesa la producción y puede afectar el acceso a servicios básicos como la electricidad. Así lo describió el exsecretario de Cambio Climático de la Nación, Rodrigo Rodríguez Tornquist, en diálogo con LA NACION.

La última vez que en el país se registró una variante extrema de El Niño fue en 1997. Reportajes televisivos de aquel año mostraban lluvias que en dos días superaban los niveles habituales de todo un mes, campos santafesinos completamente inundados y barrios porteños, como Palermo, bajo el agua.

Este fenómeno surge de la interacción entre el viento y el océano. Los vientos alisios, que soplan en zonas tropicales cercanas al Ecuador, suelen fluctuar en abril. Cuando se debilitan, el calor se acumula bajo la superficie y, tras varias oscilaciones, emerge hacia la atmósfera, generando un ciclo en el que el océano calienta el aire y este, a su vez, intensifica la humedad y la energía disponible.

Saulo advirtió: “Debemos prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, que exacerbará sequías, intensificará lluvias y aumentará el riesgo de olas de calor en tierra y océano. El evento más reciente, en 2023/2024, fue uno de los cinco más intensos registrados y contribuyó a las temperaturas sin precedentes de 2024”.

Si bien es lejano, el después también podría ser un tema al cual poner foco, ya que, de acuerdo a los expertos consultados, es usual que después de un período de El Niño venga uno de La Niña, lo que se traduciría en sequías extremas en la Argentina.

Plan Nacional para hacer frente de El Niño

A nivel nacional ya se publicó el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, un programa de trabajo interjurisdiccional para la prevención y atención de tormentas extremas encabezado por la Agencia Federal de Emergencias (AFE), bajo la órbita del Ministerio de Seguridad. El foco de acción es la cuenca del Río de la Plata, integrada por las provincias de Misiones, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires. Según explicaron a LA NACION desde la agencia, es la zona con mayor riesgo del país, aunque de ser necesario la acción puede extenderse al resto del territorio.

En rigor, las tormentas son inciertas y que lo que puede hacerse es estar listos para responder. El eje rector para prevenir y actuar frente a los riesgos de El Niño es el mencionado plan de coordinación federal.

Este plan propone un sistema escalonado y subsidiario, dependiendo de la gravedad de la crisis. Es decir, si una tormenta es leve, los municipios se encargarán de la gestión. En cambio, si las lluvias son extremas, la cadena jerárquica puede escalar hasta instancias nacionales, que pueden incluir despliegues para asistencia en seguridad y salud. Cada mes se actualizará la situación y se publicará en el Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias (Siname), que incluye un seguimiento satelital de las zonas en riesgo.

Desde la AFE ya se convocaron tres reuniones en el marco del plan de coordinación, en las que participaron representantes de todas las provincias, incluida Buenos Aires, a pesar de las tensiones políticas. “Las rispideces se van a reproducir en toda situación. Pero, también, en las emergencias esas rispideces se desdibujan un poco. Porque la emergencia está ahí. Y la emergencia te hace articular”, opinó María De Estrada, profesora en gestión de riesgos de la Universidad Nacional de La Plata.

Desde el Ministerio de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires informaron que hace dos años se publicó el Plan de Prevención del Riesgo Hídrico en Ciudades, que contempla el desembolso de $1,5 billones en obras de infraestructura destinadas a aliviar, contener, encauzar o evitar el bloqueo de ríos y afluentes con el objetivo de mitigar anegamientos e inundaciones.

Este proyecto es un plan rector. Algunas de estas obras incluso venían de administraciones anteriores y otras comenzaron este año. En total se proyectan 130 iniciativas, de las cuales nueve se ejecutan o planean ejecutar en distintas partes del conurbano norte de la provincia de Buenos Aires, específicamente en los partidos de San Isidro, San Fernando, Tigre, Escobar, Pilar, San Martín, San Miguel, Malvinas Argentinas, José C. Paz y Campana.

Sobre este punto, desde el Ministerio de Infraestructura provincial resaltaron que aún hay obras pendientes y reclamaron especialmente por la falta de fondos. Según indicaron, parte de los proyectos previstos dependen de financiamiento internacional cuya ejecución continúa demorada por la falta de avales soberanos nacionales.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/super-nino-2026-en-argentina-estas-serian-las-provincias-mas-afectadas-segun-los-ultimos-informes-nid25092026/

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