La Ciudad de Buenos Aires y Neuquén encabezan el ranking de las provincias con mayor PBI per cápita de la Argentina, con niveles de ingreso por habitante comparables a los de Suiza y Estados Unidos, respectivamente. En el otro extremo aparecen Formosa, Misiones, Corrientes y Chaco, cuyos ingresos son similares a los de Filipinas, El Salvador, Túnez y Perú.
Los datos surgen de un informe del think tank Fundar, que reconstruyó la evolución de la economía argentina desde 1820 y analizó cómo cambiaron las diferencias de ingresos entre las provincias a lo largo de más de un siglo. Para facilitar la comparación, el trabajo equipara el PBI per cápita de cada jurisdicción con el de un país que presenta un nivel de ingreso similar.
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El ranking es encabezado por la Ciudad de Buenos Aires, con un PBI per cápita de US$79.776, comparable con el de Suiza. Le sigue Neuquén, con US$77.608, un nivel similar al de Estados Unidos. El podio ampliado lo completan Tierra del Fuego, con un ingreso por habitante de US$56.773 (Canadá); Santa Cruz, con US$50.249 (Nueva Zelanda), y Chubut, con US$38.682 (Letonia).
Más abajo aparecen La Pampa, cuyo ingreso por habitante es similar al de Bulgaria; Santa Fe (Mauricio); Córdoba (Serbia); Entre Ríos (China); Río Negro (Azerbaiyán); y Buenos Aires (México).
En los últimos lugares se ubican Chaco, con un PBI per cápita comparable al de Perú; Corrientes (Túnez); Misiones (El Salvador) y Formosa (Filipinas).
El informe también analiza cómo evolucionó la riqueza relativa de las provincias desde fines del siglo XIX. En términos generales, las jurisdicciones que partían de menores niveles de ingreso fueron las que más crecieron en los últimos 130 años, aunque con diferencias importantes entre ellas.
El caso más destacado es el de Neuquén. A fines del siglo XIX era la provincia con menor PBI per cápita del país y hoy ocupa el segundo lugar del ranking. Según Fundar, su ingreso por habitante se multiplicó casi 18 veces desde entonces, el mayor crecimiento entre todas las jurisdicciones argentinas. El informe atribuye ese salto, especialmente en la última década, al desarrollo de Vaca Muerta, que revirtió el estancamiento provocado por el declino de los yacimientos convencionales.
La Ciudad de Buenos Aires también constituye una excepción. Aunque ya era uno de los distritos más ricos del país hace más de un siglo, logró multiplicar por seis su PBI per cápita y ampliar la diferencia respecto del promedio nacional. El estudio explica ese desempeño por el crecimiento de los servicios intensivos en conocimiento y por un menor aumento de la población.
No todas las provincias siguieron la misma trayectoria. Buenos Aires, Mendoza y Santa Fe, que a fines del siglo XIX tenían ingresos superiores al promedio nacional, fueron perdiendo posiciones relativas al crecer por debajo de la media durante buena parte del siglo XX. Córdoba, en cambio, pasó de ubicarse por debajo del promedio a superarlo levemente.
Cuando se analiza el período más reciente, entre 2004 y 2022, el mapa económico vuelve a mostrar cambios relevantes. Santiago del Estero registró uno de los mayores crecimientos del país gracias a la expansión de la frontera agropecuaria. En cambio, Santa Cruz y Chubut sufrieron una caída sostenida de su PBI per cápita por la declinación de la producción de hidrocarburos convencionales en el Golfo San Jorge. Catamarca también perdió dinamismo por la disminución de la actividad minera y el cierre de Bajo La Alumbrera.
Neuquén volvió a destacarse en esos años. Tras un período de retroceso, retomó una fuerte senda de crecimiento de la mano de Vaca Muerta. En sentido inverso, Tierra del Fuego y San Juan crecieron hasta comienzos de la década de 2010 y luego desaceleraron su desempeño por el menor dinamismo de la industria electrónica y de la minería, respectivamente.
En una perspectiva histórica, Fundar señala que el PBI per cápita de la Argentina se multiplicó por 11,5 veces entre 1820 y 2022. Aunque ese crecimiento fue inferior al promedio mundial, el país mantiene un ingreso por habitante superior a la media global porque partía de una posición relativamente elevada a comienzos del siglo XIX.
