MIAMI.– Florida se prepara para una disputa electoral que pondrá a prueba el dominio republicano sobre uno de los estados que durante décadas fueron decisivos en las elecciones estadounidenses. En las primarias del martes, la progresista Angie Nixon se impuso de manera sorpresiva en la interna demócrata para el Senado, mientras que el republicano Byron Donalds, respaldado por Donald Trump, obtuvo la nominación de su partido para gobernador.
Los resultados muestran, por un lado, el renovado entusiasmo del ala izquierda demócrata y su capacidad para imponerse sobre candidatos del establishment, incluso con una enorme desventaja financiera. Pero también reflejan las dificultades que enfrenta el partido en un estado que se desplazó marcadamente hacia la derecha. Trump ganó Florida por 13 puntos en 2024 y los republicanos controlan la mayoría de los cargos estatales y podrían ampliar su ventaja en la Cámara de Representantes con el nuevo mapa electoral.
Una sorpresa para los demócratasAngie Nixon, legisladora estatal de 42 años y dirigente sindical, protagonizó la principal sorpresa de las primarias del martes al derrotar al exfuncionario de seguridad nacional Alex Vindman, quien se hizo conocido por declarar contra Donald Trump durante su primer juicio político. Nixon, integrante del ala progresista del Partido Demócrata, recaudó menos de un millón de dólares, mientras que Vindman obtuvo más de 16 veces esa cantidad.
Su victoria se inscribe en una serie de triunfos de candidatos progresistas en las primarias demócratas de este año y refleja el descontento de parte de las bases con una dirigencia considerada poco efectiva para enfrentar a Trump.
We did it ya'll. Thank you to every person that put their heart into this campaign. I'll be going live soon on Instagram and Facebook. Join me to celebrate how far we have come, and get ready, the fight has just begun. pic.twitter.com/DYbRMK1uqq
— State Rep. Angie Nixon (@AngieNixon) August 19, 2026Sin embargo, el triunfo de Nixon puede convertirse en un arma de doble filo para el partido. La candidata deberá enfrentar en noviembre a la republicana Ashley Moody, que no tuvo una oposición significativa en las primarias y dispone de más de 8 millones de dólares en fondos de campaña. Vindman, según los analistas citados en el material, habría tenido mayores posibilidades de competir contra Moody en las elecciones generales.
La elección mostró que el gasto electoral no garantiza una victoria en las primarias. Nixon recaudó unos 975.000 dólares y destinó apenas 60.000 a publicidad, frente a los 16,3 millones recaudados por Vindman y los 2,2 millones que gastó en anuncios.
La candidata compensó esa desventaja con una campaña basada en voluntarios, activismo sindical y redes sociales. Su ofensiva durante el último fin de semana en el sur de Florida le permitió imponerse incluso en Miami-Dade y Broward, dos condados clave para el electorado demócrata.
La victoria de Nixon también remite a un período en el que los demócratas lograron movilizar con fuerza a sectores progresistas y afroamericanos del electorado de Florida. El estado fue ganado dos veces por Barack Obama y en 2018 el demócrata Andrew Gillum perdió por un margen muy estrecho la elección para gobernador.
Nixon podría intentar reconstruir algunas de esas coaliciones, aunque enfrenta un escenario mucho más adverso. A diferencia de Obama o Gillum, llega a la elección general con poco reconocimiento nacional, una estructura de campaña limitada y escasos recursos, factores especialmente relevantes para competir en un estado grande y diverso.
Además, su identificación con el socialismo democrático puede convertirse en un punto central de la campaña republicana. En un estado donde Trump conserva una fuerte base política, la etiqueta podría dificultar su llegada a votantes moderados e independientes.
¿Un estado republicano?El desafío para Nixon es que Florida ya no es el estado bisagra que fue durante décadas. Trump ganó allí por 13 puntos en 2024 y los republicanos dominan los principales cargos estatales. El nuevo mapa electoral impulsado por los republicanos también podría ampliar su ventaja en la Cámara de Representantes: de los actuales 20 diputados republicanos sobre 28, podrían pasar a controlar 24 distritos.
Ese rediseño de los distritos es una de las claves de las elecciones de noviembre. La redistribución electoral obliga a algunos legisladores demócratas a competir en circunscripciones más favorables a los republicanos y puede reducir aún más el número de distritos realmente competitivos.
Los demócratas necesitan recuperar tres bancas a nivel nacional para hacerse con el control de la Cámara de Representantes, por lo que cualquier avance republicano en Florida puede alterar una contienda que se anticipa ajustada.
En la interna republicana, el congresista Byron Donalds, respaldado por Trump, ganó la nominación para gobernador y buscará suceder a Ron DeSantis, que no puede volver a presentarse. De imponerse en noviembre, podría convertirse en el primer gobernador negro de Florida.
Donalds cuenta con una importante ventaja financiera sobre el demócrata David Jolly, un excongresista republicano convertido en crítico de Trump.
Pero su triunfo interno dejó una señal de alerta. Donalds no alcanzó el 50% de los votos y tuvo un desempeño inferior al esperado en algunos condados rurales del norte del estado, predominantemente blancos. Algunos republicanos temen que parte de esos votantes pueda mostrarse reticente a respaldar a un candidato negro o simplemente optar por no votar en noviembre.
Las otras señales de las primariasLa jornada también dejó derrotas para algunos republicanos en ejercicio. El representante Cory Mills perdió la primaria del séptimo distrito frente a Ryan Elijah, un expresentador de televisión local. Mills enfrentaba además una investigación del Comité de Ética de la Cámara por acusaciones de comportamiento amenazante y agresiones contra mujeres.
Entre los demócratas, en cambio, los moderados Jared Moskowitz y Debbie Wasserman Schultz consiguieron imponerse a rivales más progresistas. Moskowitz derrotó al socialista democrático Oliver Larkin, mientras que Wasserman Schultz, que lleva once mandatos en el Congreso, superó a su adversario pese a las tensiones dentro del electorado demócrata de su nuevo distrito.
Las elecciones de noviembre determinarán el control del Congreso, donde los republicanos mantienen una ventaja estrecha. Florida será uno de los escenarios centrales de esa disputa y una prueba de hasta qué punto el entusiasmo de las bases demócratas puede revertir, o al menos contener, el marcado giro a la derecha que experimentó el estado en los últimos años.
Agencias AP y AFP y diario The New York Times
